Navidad, presta atención

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Navidad, presta atención

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Introducción

Cuando estudiamos la Biblia, uno de los reyes más importantes que encontramos en el antiguo testamento es Salomón. Él llegó a ser un hombre importante en la historia del pueblo judío por una razón, la razón fue porque Salomón era un hombre humilde y poseía gran fe. Esto es algo que se hace muy evidente cuando Salomón asumió el poder, y pudiendo pedir muchas cosas, lo único que pido de Dios fue que le diera sabiduría para poder gobernar [1].

Hoy deseo que nosotros hagamos lo mismo; deseo que nos humillemos ante Dios y le pidamos que derrame una bendición especial. Quiero que todos aquí le pidamos que derrame sabiduría de lo alto. Deseo que hagamos esta petición en especial de nuestro Padre, porque el tema que les expondré hoy es un tema de suma importancia, y extremadamente delicado.

Digo esto porque no todos estaremos de acuerdo en ciertas cosas, y algunos llegarán a pensar que yo no soy nadie para decirles cómo conducir su vida. Hoy estaremos utilizando dos pequeños versículos, pero son dos versículos que contienen un muy poderoso mensaje que trata con un tema que nos afecta a todos.

Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

1 Corintios 10:23-24Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

Como todos sabemos, estamos en la estación del año más bella que existe. Es la estación del año más bella que existe porque estamos a punto de celebrar el nacimiento de nuestro Rey y Salvador. Y tradicionalmente, como parte de esta celebración, se acostumbra a hacer regalos, especialmente a los niños. Ahora bien, no sé cuantos de ustedes están atentos a lo que los niños y jóvenes dicen y hacen, pero de algo que si estoy seguro es que después de hoy muchos estarán más atentos a las cosas.

Como les dije, hoy estaremos tratando un tema bien delicado porque todos nosotros tenemos un concepto de cómo criar a nuestros hijos. Pero lo que sucede es que con frecuencia no todos nosotros estamos pendientes de cómo exactamente se está desarrollando la mente de nuestros pequeños y jóvenes.

En Lucas 18:17 encontramos que el Señor nos dejó una gran enseñanza acerca de los niños cuando leemos, “…De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él…” ¿Por qué dijo el Señor esto? Lo dijo porque los niños poseen tres características muy especiales, y mientras más jóvenes son, más sobresalen estas características.

Estas características son que un niño confía implícitamente; un niño siempre esta dispuesto a aprender; y un niño ama incondicionalmente. Yo creo que no existe nadie aquí que no este de acuerdo con esto, ¿amen? Así que con esto en mente deseo que hoy nos concentremos en la segunda característica; concentrémonos en la aptitud de aprender de un niño o joven.

¿Qué están aprendiendo nuestros hijos acerca de la Navidad?

Deseo que nos concentremos en esto porque una gran realidad acerca de los niños es que su mente es como una esponja; es decir ellos absorben todo. Es por esa razón que todos debemos preguntarnos ahora, ¿qué están aprendiendo nuestros hijos? Y más importante de todo ¿dónde lo están aprendiendo? Como les dije al inicio, estamos tratando un tema profundo y delicado, y es algo que lograremos comprender correctamente solo con la sabiduría que Dios derrame sobre nosotros.

Los regalos de Navidad

Como les dije, estamos en una época del año cuando tradicionalmente hacemos regalos como parte de nuestra celebración, especialmente a los niños. ¿Por qué he repetido esto? Lo he repetido porque yo no sé cuantas personas están al tanto de las modas y nuevos juegos que son comercializados a nuestros hijos.

Digo esto porque durante esta estación del año la mayor parte de los anuncios de televisor, revistas, catálogos, y periódicos son dirigidos a nuestros pequeños y jóvenes, para convencerles que pidan o compren determinados juegos, artículos, y muchas otras cosas más que están de moda.

Estoy seguro que muchos piensan que la mayoría de estas cosas son inofensivas y benignas; que solo son modas pasajeras y nada más, pero si piensas así, te invito a que reconsideres. ¿Por qué debemos reconsiderar nuestra manera de pensar? La respuesta es fácil, la razón es porque existen numerosos juegos y modas populares que solo sirven un propósito; que solo sirven para corromper la mente de nuestros hijos. Por ejemplo, lo más popular hoy en día son los juegos electrónicos, es decir, juegos para las computadoras y para los numerosos sistemas de juegos electrónicos que existen.

Lo que sucede es que en la mayoría de los casos, estos juegos solo sirven para promover la violencia, el derramamiento de sangre, la destrucción de sitios, el uso de hechicería, y de los poderes de las tinieblas. Presten atención y tomen el tiempo de investigar los temas de los juegos más populares, y pronto se darán cuenta de que los días de los juegos de deportes, carreras de carros, monitos tirando barriles, y otros de entretenimiento, instructivos y benignos, han pasado de moda, y han sido remplazados por juegos oscuros; juegos que promueven o glorifican el crimen, actos de violencia, guerras, y en numerosas ocasiones actos inmorales.

La mente de nuestros hijos está siendo corrompida

¿Están entendiendo lo que les quiero decir? A través de estos jueguitos descritos como juegos de fantasía, la mente de nuestros hijos está siendo corrompida. En otras palabras, de manera sutil se les esta lavando el cerebro, se les está enseñando a acudir a los poderes de la tinieblas para las soluciones, y se esta promoviendo la hechicería, brujería, adivinación, los encantos, y la violencia.

Una gran realidad es que ser padre no es nada fácil; ser padre es un trabajo bastante difícil y que toma todo nuestro tiempo y atención, esto es si lo queremos hacer bien. Algo que siempre digo es que como creyentes fieles, nosotros no podemos permitir que el enemigo se robe nuestras bendiciones. Pero el problema que existe es que muchos, sin darse cuenta, permiten que esto suceda. ¿Por qué sucede esto?

Esto es algo que sucede porque muchos no se han dado cuenta que nuestros hijos son exactamente esto, nuestros hijos son bendiciones de Dios. Fíjense como esto queda bien reflejado en Salmos 127:3-5 cuando leemos “…He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta…”

Y también en Proverbios 17:6 cuando leemos “…Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres…” Tal como toda bendición, el enemigo tratara de destruirla. Es por eso que les digo en el día de hoy que tenemos que prestar mucha atención a lo que nuestros hijos hacen.

Como creyentes fieles y padres responsables, tenemos que estar vigilantes en todo momento, manteniendo siempre en mente la advertencia del apóstol encontrada en 1 Pedro 5:8 cuando leemos “…Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar…”

Lo que sucede es que los niños y los jóvenes no ven el peligro en las cosas, piensan con una mente infantil, una mente inocente, pero nosotros que tenemos experiencia de la vida, nosotros que conocemos la verdad, que conocemos la palabra de Dios, somos responsables por ellos. Somos responsables de cómo nos dice la palabra, instruirles en sus caminos, y enseñarles donde existe el peligro y el porqué de las cosas [2]. Pero sé que esto no es nada fácil.

Como les dije, el trabajo de un padre responsable no es nada fácil

La razón principal es porque con frecuencia tenemos que imponer disciplina. Lo que sucede entonces es que cuando ponemos disciplina, es decir al nosotros no permitirles cosas, con frecuencia comienzan a rebelarse en contra nuestra. Se ponen bravos, les da ataques de pataleta, dejan de hablarnos, en si muchas cosas que estoy seguro que todo padre ha visto. Estas cosas han causado que muchos permitan o toleren cosas que bien saben van en contra de la voluntad de Dios.

En otras palabras, para evitar momentos desagradables, muchos se han hecho de la vista gorda en determinadas ocasiones. Pero recordemos que cuando actuamos de esta manera, no estamos beneficiándoles, y no estamos demostrándole nuestro amor. Esto es algo que queda bien declarado en Proverbios 13:24 cuando leemos “…El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige…”

En los versículos que estamos empleando en el día de hoy leemos “…Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica…”

Hermanos, existen muchas cosas que son licitas en este mundo, en otras palabras cosas que son rápidamente aceptadas y promovidas por el mundo, pero que no edifican. Es decir, cosas que van en contra del camino que Dios desea que sigamos. Y como padres cristianos que somos, tenemos que tomar el tiempo de prestar mucha atención a las actividades de nuestros hijos, y más que todo, tenemos que enseñarle dónde esta el peligro.

Una de las razones principales por la que hoy en día estamos viendo cosas horribles suceder en este mundo, esta directamente relacionada con la falta de Dios en la vida de muchos. Fijémonos bien en algo, para que entiendan con claridad lo que les estoy diciendo.

En Deuteronomio 6:5-7 leemos “…Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes…” Pero desdichadamente, este mandato de Dios no es cumplido por muchos. Pensemos en esto por un momento para determinar si lo que les digo tiene sentido.

La oración en la familia

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con tu hijo, hija, nieto, nieta, sobrino, sobrina, para orar? ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con tu hijo, hija, nieto, nieta, sobrino, sobrina, para enseñarle la verdad de Dios, y leer la biblia?

La triste realidad es que esta generación, es decir nuestra generación, creció sin aprender de Dios. La triste realidad es que no todos tuvimos el privilegio de tener un padre y madre, que se ocuparan y preocuparan por todo lo que hacíamos y pensábamos.

Esto es algo que sucedió, y desdichadamente continúa sucediendo porque en la mayoría de los casos, ambos padres tuvieron, o tienen que trabajar para sostener el hogar; esto significa que en la mayoría de los casos, las personas (padres y madres) llegaron a sus hogares cansadas y agotadas, y lo último que deseaban hacer es tener discusión o una confrontación. Esto por supuesto le abrió la puerta al enemigo, y por esa razón la mayoría de esta generación creció, y esta creciendo, haciendo lo que desagrada a Dios.

Es por eso que nunca debemos olvidar, que de la manera que nosotros criemos a nuestros hijos influenciara no solo a ellos, sino a todos los que le rodean, inclusive a los hijos de nuestros hijos, es decir, a futuras generaciones.

Dependiendo de nuestras acciones, nuestros hijos serán de bendición o serán de maldición en este mundo. Esto es algo que queda bien reflejado en Deuteronomio 11:26-28 cuando leemos “…He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido…”

En ocasiones es difícil decir que no a ciertas cosas, es difícil porque vemos como nuestros niños sufren al nosotros no permitirles que hagan algo que todos sus amiguitos hacen, o que esta de moda. Pero sepamos que si permitimos que ellos hagan lo que quieran, o lo que esta de moda; si no tomamos el tiempo de instruirles y enseñarles; tarde o temprano pagaremos la consecuencia de nuestras faltas. Esto es algo que queda bien reflejado en Proverbios 29:15 cuando leemos “…La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre…”

Para concluir.

Estamos en una época del año cuando nuestros hijos harán una lista de regalos que desean recibir, y cuando haremos regalos a aquellos que amamos. Claro está en que a todos nos gustaría satisfacer todos los deseos de nuestros hijos y seres amados, pero recordemos que esto no siempre puede suceder.

Recordemos como nos dice la Palabra: “…Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro…”

En ocasiones nosotros no nos damos cuenta del peligro en las cosas; pensamos que lo que nuestros niños hacen es exactamente eso, cosas de niños. Pensamos que son simple fantasías inofensivas y benignas, pero sepamos que lo que pensamos no es necesariamente correcto. Fíjense bien como esto queda bien declarado en Proverbios 14:12 cuando leemos “…Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte…”

Al hacer nuestras compras de navidad, recordemos que como padres responsables, y como creyentes fieles, nuestra responsabilidad es de amoldar el corazón y la mente de nuestros hijos según Dios y no según las cosas de este mundo.

¿Cómo podremos lograr esto?

Lo podremos lograr tomando el tiempo de enseñarles Su santa y divina Palabra. Tomemos el tiempo de enseñarle a nuestros hijos, nietos, sobrinos, que los poderes de las tinieblas no son quienes pelean por nosotros, sino que Dios pelea por nosotros Es como nos dice Deuteronomio 20:4 cuando leemos “…porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros….”

Enseñemos a nuestros hijos que no existe poder ni potestad más poderosa que nuestro Rey y Salvador. Esto es algo que queda bien declarado en Filipenses 2:9-11 cuando leemos “…Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre…”

Recordemos hoy y siempre al ir de compras para hacer nuestros regalos lo que nos dice la Palabra de Dios: “…Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro…”

[1] 2 Crónicas 1:1-13; 1 Reyes 3:3-15
[2] Proverbios 22:5-6

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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