No hallaron el cuerpo del Señor Jesús

Esta tradición solo sirve para tratar de desacreditar la obra de Cristo. Digo esto porque hoy no es el día del conejo, hoy no es el día de la búsqueda de huevos escondidos, hoy es el día que celebramos la confirmación de que nuestro Rey y Salvador resucito.  Despierta al que tienes a tu lado y dile: hoy no es el día del conejo.

Ahora, quiero que notemos algo de suma importancia a la que muchos no le prestan mucha atención. En los versículos que estamos estudiando hoy, vemos que al llegar al sepulcro, estas mujeres: “…hallaron removida la piedra del sepulcro…”  Meditemos en esto por un breve momento, y preguntémonos, ¿por qué hallaron ellas la piedra removida?  ¿Había sido removido la piedra para que Jesucristo saliera del sepulcro?  La respuesta a esta pregunta es no.  La piedra no fue removida para que Jesús saliera, la piedra fue removida para que ellas pudieran entrar.

Les digo en el día de hoy que existen muchos en este mundo, tanto dentro del pueblo de Dios como afuera, que necesitan remover la piedra del sepulcro.  Ya sé que algunos se deben estar diciendo, pastor, ¿pero qué dice usted? Ninguno de nosotros aquí estamos muertos; estamos vivitos y coleando. Pero les digo en el día de hoy que existen muchos que aunque se encuentran respirando, y su corazón latiendo, en realidad están muertos y sellados en un sepulcro con una gran piedra a la entrada.   ¿De qué sepulcro y de qué muerte les hablo?  Les hablo de la muerte y el sepulcro espiritual que es el pecado [9].

En el día de hoy, todos debemos hacer un momento de reflexión y examinarnos.  Debemos examinarnos para buscar si quizás nuestro corazón esta latiendo, pero en realidad estamos muertos.  Si al examinarte en el día de hoy encuentras que el pecado aun reina en tu vida, si encuentras que la carne controla de la manera que hablas, vistes, y te comportas, entonces reconoce que aunque te encuentras respirando, y tu corazón latiendo, en realidad estas muerto.

Y yo sé que existen muchos que están completamente convencidos que no son pecadores, existen muchos que están completamente convencidos de que no tienen nada de qué arrepentirse, pero si piensas así, escucha bien lo que la palabra de Dios te dice en 1 Corintios 10:11 cuando leemos: “…Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga…” Existe un gran peligro en no reconocer que somos pecadores; digo esto porque cuando no reconocemos el pecado en nuestra vida, en esencia le decimos a Dios que Él es un mentiroso [10].

Lamentablemente existen muchos cristianos que se encuentran en la tumba del pecado, sellados por piedras de apatía, desanimo, falta de fe,  duda, rencor, ira, envidia, y muchas otras piedras grandes y pesadas, que les encierra y atrapa sin esperanza de salir.  Como les dije, estas mujeres no hallaron la piedra del sepulcro removida para que Jesús pudiese salir, sino que la hallaron removida para que ellas pudiesen entrar.  Les digo en el día de hoy, que existen piedras que tienen que ser removidas de nuestro corazón, para que podamos entrar en una comunión genuina con Dios.

Continuando leemos: “…Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado.”  La resurrección de Jesús es la parte fundamental de la fe Cristiana. El que Jesús haya resucitado nos da la seguridad absoluta de que Él cumplirá Sus promesas [11].

El poder que hizo posible la resurrección de nuestro Señor, está a nuestro alcance para hacer resucitar nuestro espíritu. La resurrección de Jesús es la fundación del testimonio de la iglesia al mundo. Y es por eso que como cristianos no debemos limitarnos a celebrar su resurrección solo una vez al año, sino que debemos celebrarla diariamente.  Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡Cristo vive!  Este es el mensaje que todos tenemos que compartir con el mundo, ¡Cristo vive!

Continuando leemos: “…Acordaos de lo que os habló…”  Tenemos que recordarnos en todo tiempo de lo que Él nos ha enseñado.  Él quiere que nos recordemos de Sus enseñanzas, que recordemos Su Palabra en todo momento. Cuando hacemos memoria de como Él se ha glorificado en nuestra vida, y cuando nos acordamos de Su santa Palabra, entonces se nos hará más fácil deshacernos de actitudes que no agradan a Dios.   Se nos hará más fácil deshacernos de todas esas cosas mundanas que afectan nuestro caminar Cristiano.

Tenemos que recordarnos de las palabras de sabiduría que recibimos, tenemos que recordarnos de donde Él nos saco y como nos saco.  No podemos ser escasos de memoria.  No podemos permitirle al enemigo que destruya lo que Dios ha iniciado en nosotros. No podemos permitirle al enemigo que siembre semillas de sentimientos y comportamientos que desagradan a Dios.  No podemos permitir que se nos olviden las palabras de nuestro Señor en momentos determinados.

Si permitimos que nuestra memoria nos falle, entonces seremos alejados de la voluntad de Dios.

¿Qué les quiero decir con esto?  Lo que les estoy diciendo es que cuando nos alejamos de la voluntad de Dios, entonces se nos hará muy, pero muy fácil justificar el pecado en nuestra vida, y en vez de edificar sobre la roca de nuestra salvación, lo que haremos es destruir con nuestras manos lo que Dios ha edificado con Su palabra.

Para concluir.  Hoy no celebramos el domingo de resurrección como ha sido enseñado y establecido. Hoy es el día cuando celebramos la confirmación de la resurrección de nuestro Señor, pero aparte de esta celebración, existe algo más que debemos, y tenemos que hacer.

La palabra nos dice: “…y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás...” Estas mujeres sintieron gran gozo al descubrir el sepulcro vació,  su gozo fue tal que ellas no pudieron detenerse; ellas salieron corriendo de ese lugar para anunciar que Cristo había resucitado.  Fíjense bien en lo que encontramos en Mateo 28:8 cuando leemos: “…Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: salieron corriendo.

Ahora pregunto, ¿sientes gozo en el día de hoy?  Claro que si, no creo que exista un cristiano que no se gocé en la resurrección de Cristo.  Todos nos gozamos porque Su resurrección nos garantiza vida eterna [12].  Pero, la pregunta ahora es, ¿sientes el mismo gozo que sintieron ellas?  Ellas salieron llenas de gozo, corriendo a dar las buenas nuevas.  ¿Lo haces tú?  Solo preguntas para reflexionar.

[1] Mateo 28:1; Marcos 16:1-2; Lucas 24:1; Juan 20:1
[2] Lucas 23:55-56
[3] Mateo 16:21; 20:17-19; Marcos 8:31; Lucas 9:22
[4] Génesis 1:5; 8; 13; Juan 11:9
[5] Mateo 27:46-50; Marcos 15:33-41; Lucas 23:44-49
[6] Juan 3:16; 5:24-25
[7] Mateo 24:24; Marcos 13:22;  2 Timoteo 4:3-4; Colosenses 2:8
[8] Encyclopedia Britannica 15th edition, Macropaedia, Vol. 4, p. 605, «Church Year»
[9] Romanos 6:23
[10] 1 Juan 1:10
[11] Juan 14:1-3
[12] Juan 6:38-40

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

Publicaciones Similares