Cuando estudiamos acerca de los tiempos finales, encontramos que en los últimos días de la historia humana, todavía existirán personas que creerán en Cristo y las sagradas escrituras. Es por esta razón que el mundo reaccionará en contra de todo creyente y les matará.

Les matará porque la Palabra de Dios demanda que sirvamos a Dios, y en los tiempos finales, el anticristo demandará que le sirvan a él. Y debido al engaño del anticristo, la mayoría de la humanidad rechazará a Dios, y maldecirán su nombre aún mucho más de lo que podemos encontrar hoy [1].  Ya que en esos tiempos los gobiernos demandarán que toda persona jure alianza al gobierno, y a la bestia; esto significa que aquellos que finalmente hayan reconocido la verdad de Dios, serán forzados a mantenerse en silencio acerca de la verdad y justicia proclamada en las escrituras.

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Pero si meditamos por un instante en todo esto, no es difícil encontrar que la intervención por parte de los gobiernos en contra de la religión, o la fe, es algo que está sucediendo en la actualidad.  Y si se recordaran, la semana pasada yo use como un ejemplo la decisión de la Corte de Apelaciones del 9º Circuito, en contra del entrenador de fútbol de la escuela secundaria en Washington, quien estaba apelando el hecho de que había sido despedido de su trabajo por el simple hecho de orar en el campo de fútbol después de los juegos.  También les dije que lo que estamos viendo suceder, es que existe una guerra abierta en contra del cristianismo.

Ahora bien, esta guerra que estamos viendo suceder no es nada en comparación, o al extremo de lo que sucederá en los tiempos finales, pero la guerra en contra del cristianismo es algo real y que está sucediendo en diferentes países alrededor del mundo.

Estamos hablando de esos países o gobiernos que niegan la existencia de Dios todopoderoso, y que han creado leyes y restricciones, que prohíben y criminalizan alabar al Rey de Reyes y Señor de Señores. Y como les mencioné, en los tiempos finales, el mundo rechazará a Cristo mucho más de lo que podemos encontrar hoy en día. Y toda persona que no niegue a Cristo como su Rey y Salvador será sentenciada a morir.  Esto todo es más o menos un resumen de la predicación de la semana pasada.  Busquemos ahora el quinto sello y continuemos con nuestro estudio.

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Apocalipsis 6:9-11Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

¿Qué quiere decir esto?  Simplemente puesto, aquí vemos que los mártires, es decir toda persona que muera a causa del evangelio, estará aparentemente pidiendo venganza. Pero esto es sólo una apariencia, porque su clamor no es de venganza, sino que es un clamor de vindicación.  Me detengo aquí por un breve momento para hacer una aclaración.

Aunque la palabra venganza puede ser fácilmente intercambiada por vindicación, ya que aparecen como sinónimas una de otra, en realidad el significado de ambas es un poco distinto.  Digo esto porque la definición de la palabra venganza es: “Satisfacción que se toma del agravio o daño recibido.”  Y la palabra vindicar se define como: “Defender, especialmente por escrito, al que se halla injuriado, calumniado o injustamente notado [2].”  Manteniendo esta breve aclaración y aparente juego de palabras en mente, examinemos ahora con más detalles lo que ellos en realidad le están pidiendo a Dios.

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Aquí encontramos que ellos dicen: “…vengas nuestra sangre…,” como les dije, a primera vista esto aparenta ser un clamor por venganza, pero no es así. Ellos fueron muertos porque el hombre se reveló en contra de Dios, Su Palabra, y Su hijo Jesucristo. Y es exactamente debido a esta razón, que nosotros podemos confiadamente deducir que ellos no piden venganza, y digo esto porque como todos sabemos, los cristianos no estamos llamados a pedir venganza o a vengarnos.

Esto es algo que queda bien reflejado en las palabras del apóstol Pablo en Romanos 12:19 cuando leemos: “…No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor…”  Y debido a esto es que podemos darnos cuenta que lo que ellos piden no es venganza de su parte, sino vindicación. Así que podemos confiadamente decir, que lo que ellos están haciendo es pidiéndole a Dios que intervenga, y detenga la injusticia que se está cometiendo en el mundo en contra de Su Palabra y nuestro Señor Jesucristo.  En otras palabras, lo que ellos están haciendo es orando, pidiendo, que el Reino de Dios llegue a la tierra.

Pero Dios en su infinito amor y misericordia continuará demorando Su juicio final; en otras palabras, continuará dándole oportunidad a la humanidad para que se arrepienta y pueda recibir la salvación que Él nos ofrece.  Y es por eso que vemos que Él le dice: “…que descansasen todavía un poco de tiempo….”

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Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios no quiere que nadie se pierda. Y esto es algo que se nos ha dicho claramente como encontramos en 2 Pedro 3:9 cuando leemos: “…El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento…” Así que manteniendo esto en mente, continuemos ahora al sexto sello.

Apocalipsis 6:12-17Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

En estos versículos aquí, encontramos el comienzo de la ira de Dios en contra de la violencia, el odio, y la rebelión del mundo. Como podemos ver, aquí se nos dice que habrá un gran terremoto; pero, este terremoto no será como nada que el mundo ha presenciado hasta el día de hoy, sino que será uno como nunca se ha visto en toda la historia; será una catástrofe como nunca se ha presenciado.

Fíjense bien en la magnitud de lo que acontecerá, para que entiendan bien lo que les digo.  Aquí vemos que se nos dice: “…y todo monte y toda isla se removió de su lugar…”  La gran realidad es que todos aquí hemos presenciado la devastación de terremotos y catástrofes; uno de los más recientes fue el que sucedió en Japón en el 2011, que tuvo una magnitud de 9.1 en la escala de Richter, y produjo un gran tsunami.

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Si recordaran el terremoto causo un tsunami con olas de 30 pies, que daño varios reactores nucleares en la zona, y se considera como el terremoto mayor que Japón haya tenido. El total combinado de muertes confirmadas y desaparecidas fue de más de 22.000 (casi 20.000 muertes y 2.500 desaparecidos). Las muertes fueron causadas por el terremoto, el tsunami, y por las condiciones de salud posteriores a los desastres [3].

En esa catástrofe vimos como hubo gran pérdidas de vida y propiedades, pero la realidad es que todos los terremotos combinados que han sucedido en la historia, no tendrán comparación con el que encontramos descrito aquí, ya que aquí vemos que se nos dice que: “….todo monte y toda isla se removió de su lugar…”  Y por si no lo sabían, grandes terremotos pueden ocasionar una oleada de erupciones volcánicas [4].

Y creo que es por eso mismo que aquí encontramos que no solamente ocurrirá un terremoto de intensidad como jamás ha sucedido, sino que también sucederán eventos volcánicos. Así que además de que la tierra y las montañas serán movidas de lugar, el cielo desaparecerá de vista debido al polvo, ceniza, y el humo.

El pánico y temor que todo esto producirá causará que: “…los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: nadie escapara el Juicio de Dios.