Un hombre con espíritu inmundo

Lo que les estoy tratando de enseñar con todo esto, es que tenemos que siempre perseverar en la santidad, porque de no cuidar nuestro espíritu, en otras palabras, no cuidar quienes somos, como somos, y como pensamos, entonces le será muy fácil al enemigo enviar a sus demonios a que invadan nuestra vida. No es que seamos poseídos y no tengamos uso de nuestra facultad, pero si no cuidamos nuestra condición espiritual, los espíritus inmundos si trataran de influenciarnos a actuar de manera que desagradan a Dios.

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Por favor entiéndanme bien, una vez que llegamos a los caminos de Jesucristo, Él nos libera.

Jesucristo nos limpia de pecado y limpia nuestro espíritu, pero si no cuidamos la obra que Él ha hecho en nuestra vida, entonces le estamos abriendo las puertas a los poderes de las tinieblas para que entren en nuestra vida nuevamente [10]. ¿Cómo podemos cuidar nuestro espíritu?

Nosotros cuidamos nuestro espíritu guardando la palabra de Dios, y orando en todo momento [11], nosotros cuidamos nuestro espíritu asistiendo a los servicios de la iglesia [12], pero les voy a decir algo que quizás pueda sorprender a algunos de ustedes, a la iglesia hay que llegar con la actitud correcta.  A la iglesia hay que llegar con nuestro espíritu correcto. ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque lamentablemente, las iglesias hoy en día están llenas de personas con espíritus inmundos.  Ahora bien, con esto no estoy diciendo ni implicando que existan personas poseídas de demonios, ya que el Espíritu Santo mora en todo cristiano [13], y como nos dice la palabra: “…mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo…” (1 Juan 4:4). Así que Dios nunca permitirá que un demonio posea o controle a uno de sus hijos, pero esto no significa que esos demonios mentirosos no traten de influenciar nuestra manera de ser, pensar, y actuar.

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El mejor ejemplo de esto que les hablo lo podemos encontrar en lo que sucedió con el apóstol Pedro, cuando el apóstol trato de convencer a Jesús que no se entregara en la cruz [14], y el Señor le reprendió diciendo: “…!!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres…”.

Hermanos, y si Satanás trato de influenciar a una persona como el apóstol Pedro, ¿creen ustedes que sus demonios no trataran de influenciarnos a nosotros? Llegar a pensar que no es algo absurdo, ya que ninguno de nosotros tuvimos el privilegio de físicamente presenciar la grandeza del Señor, sino que creemos en Él solo por fe, y también ninguno de nosotros somos perfectos.

Como les dije, las iglesias de hoy están llenas de personas con espíritus inmundos. ¿Qué les quiero decir con esto? Lo que les quiero decir, es que existen muchos que asisten a la iglesia por razones incorrectas.  Para muchos, asistir a los servicios se ha convertido en una costumbre, y/o lo hacen porque se sienten obligados a alguien, ya sea al conyugue, padre, madre, hermano, abuelo, abuela, una amistad, etc.

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Pero escucha bien, examina muy de cerca porqué es que asistes a la iglesia, porque si tu deseo no es de aprender de la palabra, si tu deseo no es de genuinamente entregar tu corazón en alabanza a Dios, si tu deseo no es de genuinamente bendecir a Dios todopoderoso, entonces mejor te quedas en tu casa, porque lo único que harás es entrar y salir por las puertas de un establecimiento. Entraras, y saldrás en la misma condición en que te encontrabas.  Y es debido a esto, que en mi oración de apertura y de cierre siempre le ruego a Dios diciendo: “Padre no permitas que salgamos por esas puertas tal como hemos entrado, sino que salgamos renovados en Tu Espíritu, con fuerzas nuevas para vencer”.

¿Cuáles son los espíritus inmundos más comunes que tratan de influenciar y/o interferir en nuestra relación con Dios? La vanidad, el egocentrismo, la envida, el chisme, las criticas, celos, lascivia, y el orgullo, solo para nombrar algunos.  Todas estas cosas pueden, y en numerosas ocasiones interfieren, en nuestra relación con Dios.  Todas estas cosas pueden, y lamentablemente causan, que las personas se aparten de la verdad de Dios. Todas estas cosas pueden, y lamentablemente causan, que muchos permitan que la verdad, y las bendiciones que Dios derrama sobre su pueblo sean robadas de su vida [15].

Para concluir.  En los eventos que hemos estudiado hoy, hemos aprendido algo muy significante. Hemos aprendido que el espíritu de demonio inmundo que este hombre tenía, no le impedía que asistiese a la sinagoga, y/o iglesia, lugar donde escucharía la palabra de Dios, y se sentiría Su presencia.

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 ¡Escucha iglesia! El espíritu inmundo no te va a detener de asistir a la iglesia, pero si interferirá para que lo que escuches no tome raíz (esa predica no es conmigo), y lo que aprendas sea olvidado (ese pastor habla mucha historia). Los espíritus inmundos tienen a muchos convencidos que están bien con Dios, cuando en realidad no lo están.

El espíritu inmundo reconoció a Jesús en cuanto lo vio, y la realidad es que todos los espíritus inmundos inmediatamente reconocen al Señor. La palabra de Dios nos dice: “…Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan…” (Santiago 2:19). Dile a la persona que tienes a tu lado: le reconocen y tiemblan.  ¿Por qué tiemblan?

Tiemblan porque con solo unas palabras, ellos tienen que huir de Su presencia. La palabra nos dice: “…Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno…”.

Como fieles seguidores de Cristo, tenemos que dejar de echarle la culpa al diablo por todo lo que sucede; tenemos que dejar de darle más merito de lo que merece.  Como fieles cristianos, tenemos que reconocer que en ocasiones suceden cosas debido a nuestras propias faltas, y descuidos.

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Les puedo decir que los problemas que tuvimos con el equipo de sonido no fueron inexplicables, o causados por algo sobrenatural, sino que más bien fueron cosas debido al mal funcionamiento del equipo, y nuestras faltas en los ajustes.  Pero esto no significa que quizás no haya existido alguna interferencia por espíritus inmundos, como es el exceso de estimación propia, ya que nosotros estábamos absolutamente convencidos que todo estaba funcionando bien cuando en realidad no lo estaba.

Y es exactamente por eso que como fieles cristianos, nosotros tenemos que identificar esos espíritus inmundos que puedan estar acampados ahora mismo en nuestra vida, y echarles fuera con la autoridad que Dios nos ha dado [16].

Como fieles cristianos, tenemos que recordarnos que nosotros fuimos sellados con el sello del Espíritu Santo [17], y que Él no permitirá que ningún demonio o potestad nos fuerce a hacer las cosas. Pero para que esto suceda, tenemos que examinarnos detalladamente. Tenemos que examinarnos y preguntarnos: ¿a quién vemos cuando nos paramos ante el espejo de la vida?

Ahora pregunto: ¿a quién ven esos espíritus inmundos que tratan de hacer morada en nosotros? Y fíjense bien que dije tratan.  Pregunto: ¿estamos nutriendo nuestro espíritu con la palabra de Dios, o con las cosas de este mundo?   Pregunto: ¿llegamos a la iglesia para alabar, bendecir, y entregar nuestro corazón a Dios, o lo hacemos para compartir con otros como en un evento social? Pregunto: ¿llegamos a la iglesia para orar, o solo para conversar? Pregunto: ¿estamos perseverando en la santidad, o conducimos vidas mundanas?

Pregunto nuevamente: ¿a quién ven esos espíritus inmundos que tratan de hacer morada en nosotros?

Solo preguntas para reflexionar.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

[1] Mateo 18:20
[2] Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-13
[3] Génesis 3:1
[4] Job 1:6-7; Zacarías 3:1; Marcos 4:15
[5] 2 Corintios 11:14
[6] Juan 8:44
[7] Juan 10:10
[8] Blue Letter Bible Lexicon – Strong’s G1140
[9] Blue Letter Bible Lexicon – Strong’s G169
[10] Mateo 12:43-45
[11] Efesios 6:17-18
[12] Hebreos 10:25
[13] Juan 14:15-16; 1 Corintios 3:16; 6:19
[14] Mateo 16:21-25
[15] Marcos 4:15
[16] Lucas 10:19
[17] Efesios 1:13-14

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