Levántate y sube a Bet-el

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Levántate y sube a Bet-el

Predicas Cristianas Lectura Bíblica de Hoy: Romanos 12:4-8

Introducción

Prestando atención a lo que esta sucediendo en esta nación, y alrededor del mundo, no es difícil determinar que una de las instituciones más atacadas por los poderes de las tinieblas es la familia.  Esto sucede porque el demonio mentiroso sabe muy bien que el futuro de nuestra fe son nuestros hijos, hijas, sobrinos, nietos, etc. Y es por eso que deseo dedicar esta predicación a la familia.

Ahora bien, por lo general, los adultos estamos bien establecidos en la fundación de nuestra fe.  Hemos crecido espiritualmente y al enemigo de las almas se le hace difícil, (y fíjense bien que dije difícil, y no imposible), derrotar a un creyente fiel; sin embargo, los niños y jóvenes son fáciles de influenciar, y esto es algo que logra con facilidad a través de la presión social.

La realidad es que las amistades, compañeros de escuela, y demás, tienden a ejercer gran influencia en los jóvenes y niños, y es por eso que la palabra de Dios nos llama a educarlos correctamente [1].  Pero esto no se detiene aquí.  Digo esto porque la presión social también sirve para influenciar a los adultos.

La realidad es que las amistades, conocidos, compañeros de trabajo, y hasta algunos familiares, con frecuencia ejercen gran influencia en nuestra vida.  Por consiguiente ese dicho de nuestros abuelos, “dime con quién andas y te diré quien eres”.  Y es por eso que en casi toda ocasión las predicas cristianas nos exhortan a siempre guardar nuestro testimonio [2].

Ahora preguntémonos, como cabeza de familia, ¿qué podemos hacer para evitar que los poderes de las tinieblas invadan nuestra familia y destruyan lo que Dios ha iniciado? Este será el tema que estaremos enfocando en la predicación del día de hoy.

Levántate y sube a Bet-el

Génesis 35:1-7Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. 4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem. 5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba. 7 Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el,  porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, tenemos que hacer un breve repaso de historia.  Lo que estamos viendo desarrollar aquí, toma lugar un poco después de que Jacob y su familia regresaran a la casa ancestral de Jacob en Canaán.

En este momento en la historia Jacob estaba atravesando por una situación bien difícil. 

Su hija había sido violada; esto es algo que queda bien claro en Génesis 34:1-2 cuando leemos: “Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país. 2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró…”

Y a pesar de que Jacob había llegado a un acuerdo con Hamor, en el cual Jacob y sus hijos dictaron las condiciones que fueron aceptadas como pago por la ofensa mayor [3], los hijos de Jacob no guardaron su palabra y se vengaron.

Esto es algo que queda resumido en Génesis 34:25 cuando leemos: “…Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón…” ¿Por qué les he mencionado estas cosas?

Les hice este brevísimo repaso histórico porque en él podemos apreciar lo que les dije al inicio.  Tanto adultos como jóvenes, si no tenemos cuidado, podemos ser influenciados por los impulsos de la carne y los poderes de las tinieblas.

En este caso vemos como Simeón y Leví, los hijos de Jacob quienes básicamente dictaron el acuerdo entre el príncipe heveo y Jacob, se vengaron, de esta forma haciendo quedar mal a su padre, ya que Jacob había dado su palabra.

Nuestra familia

Así que manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con la predicación de hoy, y preguntémonos nuevamente; ¿qué podemos hacer para evitar que los poderes de las tinieblas invadan nuestra familia y destruyan lo que Dios ha iniciado?

Lo que más necesitamos es que suceda un avivamiento en nuestra familia.  Digo esto porque en los tiempos que vivimos, la mayoría de las familias muestran una frialdad e indiferencia por las cosas de Dios.  ¿Por qué sucede esto? Esto sucede porque la mayoría de las personas no viven para Dios, sino que viven para sus propios intereses. Y como cristianos fieles a la palabra de Dios, nosotros no podemos permitir que nuestra familia, quienes han sido parte de la herencia cristiana, se pierda.

En 1 Pedro 2:9-10 encontramos que se nos dice: “…Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia…”

Y es hora de tomar esta palabra en serio.  Es hora de anunciar las virtudes de aquel que nos llamo, especialmente en nuestra familia.  Dile a la persona que tienes a tu lado: somos el pueblo de Dios.

¿Cómo podemos lograr el avivamiento en nuestra familia? 

La respuesta a esta pregunta la encontramos aquí cuando leemos: “…Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú…” ¿Qué estamos viendo suceder aquí?

Con esto aquí lo que vemos es que Dios le dijo a Jacob que necesitaba regresar al lugar del primer encuentro.  Jacob y su familia necesitaban regresar al lugar donde Dios se le había aparecido, y le había entregado Sus promesas durante su regreso a enfrentar Esaú.

¿Qué significa esto para nosotros? Lo que esto significa es que tenemos que regresar al primer amor, tenemos que establecer o restablecer nuestra comunión con Dios.  Hermanos, tenemos que revitalizar nuestra relación con Dios, y dejar de apartarnos de Su presencia.

Ahora bien, yo sé que en ocasiones nuestra vida puede ser un poco complicada, y en la mayoría de los casos esto nos conduce a que no le prestemos a Dios la atención que Él merece.  Pero esto es algo que no podemos permitir que suceda en nuestra vida, y en nuestra familia.  Todo cristiano fiel debe, y tiene que edificar su propio Bet-el, en otras palabras, un lugar especial para adorar a Dios.  ¿Qué les quiero decir con esto?

Obviamente no les estoy hablando acerca de construir un altar o cosa semejante en nuestro hogar, pero lo que si debemos, y tenemos que hacer, es apartar un tiempo para Dios. Debemos y tenemos que apartar un tiempo durante el cual la familia se una en adoración y oración al Dios.  Ahora más que nunca tenemos que prestar atención a como estamos guiando a nuestra familia.

¿Qué ejemplo damos en nuestra familia?

Como padres y/o cabezas de familia, siempre debemos cuestionarnos a nosotros mismos. Tenemos que preguntarnos: ¿qué ejemplo están viendo mis hijos? ¿Qué ejemplo ven nuestros familiares y seres queridos?  Ahora más que nunca, la familia debe de amarse, cuidarse y respetarse.  Dile a la persona que tienes a tu lado: edifica tu Bet-el.

¿Qué necesitamos hacer para poder edificar un Bet-el genuino? 

La respuesta a esta pregunta la encontramos aquí cuando leemos: “…Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos…”

¿Por qué tuvo Jacob que decir tal cosa a su familia? La razón por la que él tuvo que dar esta orden fue porque Jacob  se había descuidado de la dirección espiritual en la que su familia se dirigía.  Jacob había permitido que la idolatría invadiera su casa, y él no había tomado acción.  ¿Por qué digo esto? Digo esto porque Raquel, (su esposa favorita), era la idolatra principal [6].

Ahora debemos examinarnos y preguntarnos, ¿hemos hecho nosotros lo mismo?  ¿Hemos descuidado la dirección espiritual en la que nuestra familia se dirige?  Como he dicho en otras ocasiones, los ídolos son mucho más que figuritas o imágenes talladas [7]. 

Yo sé que no existe un cristiano fiel que tenga estas cosas en su hogar, porque todos conocen muy bien que eso es prohibido por Dios [8].  ¿Pero qué ídolos pueden entonces existir en nuestra familia? Para contestar esta pregunta primero debemos examinar la definición de esta palabra.

Cuando buscamos la definición de la palabra “ídolo” en el diccionario [9], encontramos que se define como: “1. Imagen de una deidad objeto de culto.  2. Persona o cosa amada o admirada con exaltación.”  Con esto aquí podemos claramente ver que aunque por definición un ídolo abarca las figuritas e imágenes talladas, también abarca una innumerable cantidad de cosas.

¿Qué les estoy tratando de decir con todo esto? 

Lo que les estoy diciendo es que la idolatría es todo aquello que ponemos por encima de Dios.  Así que con esto en mente, preguntémonos nuevamente: ¿qué ídolos pueden existir en la familia cristiana?  ¿Qué ídolos existen en nuestra familia que tenemos que eliminar?

Los ídolos comúnmente encontrados en numerosas familias cristianas son el materialismo (posesiones materiales, lujos), el apetito (mientras más tenemos, más queremos), y la ambición (deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama).  Y son exactamente estas cosas las que conducen a muchos a que sin darse cuenta, dejen de prestarle a Dios la atención que debemos prestarle.  Es por eso que en Colosenses 3:2 el apóstol Pablo nos dice: “…Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: préstale atención a Dios.

Levantémonos, y subamos a Bet-el

¿Qué tenemos que hacer? Continuando con nuestro estudio bíblico leemos: “…Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. 4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡levántate!

Como cristianos fieles y cabezas de familias, tenemos que levantarnos y trasladarnos a la presencia de Dios.  No podemos continuar esperando que otros hagan por nosotros, sino que tenemos que hacer como Dios nos manda.  Tenemos que ser el ejemplo a seguir, y guiar nuestra familia al lugar de bendición donde Dios nos llama a estar.

No podemos cederle al mundo, y al enemigo, la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos. No podemos cederle al mundo, y al enemigo, en qué dirección nuestra familia se moverá. Como fieles cristianos y amadores de nuestro Dios, no podemos permitir que las presiones sociales dicten quien somos, sino que tenemos que trazar y mantener nuestro curso hacia la presencia de  Dios en todo momento.  Dile a la persona que tienes a tu lado: muévete hacia la presencia de Dios.

Ahora bien, les puedo asegurar que el camino no será fácil. Cuando nos mantenemos firmes en la palabra de Dios, y cuando no permitimos ser desviados de nuestro camino, les aseguro que de una forma u otra sentiremos algún tipo de persecución.

Les aseguro que cuando nos mantenemos firmes en la palabra de Dios, y cuando no permitimos ser desviados de nuestro camino, seremos atacados, y seremos criticados; pero no podemos permitir que el temor de lo que pueda suceder, o lo que puedan decir de nosotros nos detenga, ya que nuestra responsabilidad es de agradar a Dios [10].  Y es por eso que nunca nos podemos olvidar de las palabras de nuestro Señor cuando dijo: “…¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?.. (Mateo 16:26)

Como he repetido en numerosas ocasiones, no podemos permitir que nada detenga nuestro crecimiento espiritual y nuestro caminar cristiano, sino que tenemos que mantenernos obedientes a Dios.  ¿Por qué es la obediencia tan importante?

La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada aquí cuando leemos: “…Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba…

En el camino hacia Bet-el, ninguno de los pueblos a su alrededor les hizo frente, y cuando nos mantenemos fieles a Dios, Él no permitirá que nada nos venza.  Hermanos cuando la familia cristiana obedece a Dios, Él abre nuestro camino, y Sus bendiciones caen sobre nosotros.

Para concluir

La palabra de Dios nos dice: “…Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano…” Al igual que Jacob, nosotros tenemos que aprender a escuchar la voz de Dios.

Tenemos que reconocer el área o las áreas en nuestra vida que desagradan a nuestro Rey y Salvador. Al igual que Jacob, tenemos levantarnos y convocar a nuestra familia a que nos siga al lugar de bendición.

Tenemos que convocar a nuestra familia a edificar un altar para Dios.  Como les dije al principio, esto no quiere decir que tenemos que construir un altar físico, sino más bien hacer tiempo para adorar a Dios todopoderoso.

Tenemos que convocar a nuestra familia a unirse en oración y alabanza a Dios.  Tenemos que convocar a nuestra familia a abandonar los ídolos de este mundo, y buscar más de Dios.  El demonio mentiroso y los poderes de las tinieblas buscan destruir los principios cristianos, especialmente en las familias, y esto es algo que no podemos permitir que suceda.

¿Qué les he dicho hoy? Hoy les he dicho lo que Dios le dijo a Jacob:

  • Levántate (entra en acción, sé el ejemplo a seguir)
  • Cambia tus vestiduras (arrepiéntete de tus pecados, y vístete con el poder de Dios)
  • Comienza el viaje (persevera en la santidad para que no exista fuerza alguna que te pueda atacar o detener)
  • Edifica (has tiempo para Dios).

Recuerda siempre que la obediencia produce ¡BENDICIÓN!

Los dejo con una pregunta para reflexionar: ¿qué te detiene de edificar un altar en tu hogar?

[1] Proverbios 13:24, Proverbios 22:6; Proverbios 23:13
[2] 1 Pedro 2:11-16
[3] Génesis 34:3-24
[4] 1 Pedro 2:9-10
[5] Génesis 28:10-22
[6] Génesis 31:30-34
[7] Colosenses 3:5
[8] Éxodo 20:4-5
[9] Diccionario de la Real Academia Española
[10] 1 Tesalonicenses 4:1-8

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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