¿Dónde está mi boleto?

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: ¿Dónde está mi boleto?

Por: José R. Hernández, Pastor
Ministerio El Nuevo Pacto, Hialeah, FL.

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Filipenses 3:12-14

Introducción

Hace un tiempo atrás me contaron un chiste que deseo compartir con ustedes; así que hoy iniciaremos el servicio con un poco de humor.

Resulta ser que un anciano iba viajando en un tren, y el conductor comenzó a pedir los boletos.  Con el conductor parado en frente suyo, el anciano comenzó a buscar su boleto, pero no lo encontraba.  El anciano busco con furor dentro de sus bolsillos, examino su billetera, pero mientras más buscaba más se frustraba, porque el boleto no aparecía por ningún lugar.

Al ver la tensión y ansiedad que el anciano estaba experimentando, el conductor le dijo: no se preocupe caballero, confío en que usted tiene un boleto.  Y para tratar de calmarle aun más, también le dijo: estoy seguro que una vez que llegue a su destino usted lo encontrara, y nos lo puede enviar por correo.  A lo que el anciano contesto: mi querido amigo, mi problema no es ¿dónde está mi boleto? Sino ¿a dónde voy?

¿Qué cómico verdad?  Pero este chiste refleja muy bien el tema que deseo que enfoquemos hoy.  Hoy deseo que examinemos hacia donde nos dirigimos.

Pasemos ahora a la palabra de Dios

Filipenses 3:12-14No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Así que la pregunta que nos debemos hacer es: ¿con qué intención o propósito escribió el apóstol Pablo esta epístola a la iglesia en Filipo?

La razón o razones por la que el apóstol redactó esta epístola fue porque durante este momento en la historia, ellos estaban sufriendo persecución [1]. Pero los problemas que encaraba la iglesia no eran limitados a solo esto.  Digo esto porque los estudios bíblicos claramente nos revelan que la iglesia de Filipo de cierta manera se encontraba dividida, ya que existía discordia entre los miembros, y los líderes no estaban completamente unidos [2].

Y como si todo esto no fuese suficiente, la iglesia también estaba batallando contra falsos maestros, que estaban tratando de introducir leyes y rituales propios del judaísmo, como parte del plan de salvación [3].

Y el último detalle que debemos conocer, es que la epístola a la iglesia en Filipo fue escrita por el apóstol Pablo, mientras se encontraba bajo la custodia del emperador romano [4].  Los estudios bíblicos nos revelan que Pablo estuvo bajo la custodia romana alrededor de dos años antes de ser juzgado y ejecutado [5].  ¿Por qué les he mencionado estos detalles históricos?

La razón principal por la que les he presentado estos detalles históricos es porque en ellos, encontramos la perseverante actitud triunfadora que todo cristiano fiel debe, y tiene, que desarrollar. Ahora le pregunta del siglo es, ¿cómo podemos desarrollar esta actitud?  Manteniendo en mente los breves detalles históricos que les he presentado, continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy para descubrir cómo podemos desarrollar una actitud triunfadora.

Lo primero que encontramos en los versículos que estamos estudiando en el día de hoy es que se nos dice: “…No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús…” En este pequeño versículo encontramos dos cosas extremadamente importantes.

Número uno; aquí vemos un acto de humildad y sumisión a Dios. 

Fíjense bien como dice el apóstol aquí para que entiendan bien lo que les estoy diciendo; él dijo: “…No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto…” Y ahora quiero que notemos bien de cerca que estamos hablando de una de las personas más importantes en el cristianismo, después de todo, Pablo es el escritor principal del Nuevo Testamento; él escribió trece de los veintisiete libros encontrados en el Nuevo Testamento.

Pero a pesar de que Pablo fue un gran hombre de fe y perseverancia, él reconoció que no había alcanzado la perfección de Dios; y la realidad es que ninguno de nosotros alcanzaremos la perfección de Dios mientras vivamos en este mundo. Sin embargo, esto no quiere decir que debemos o tenemos que rendirnos a la presión que vivir en este mundo produce, sino que tenemos que resistir y nunca comprometer nuestra fe.  Dile a la persona que tienes a tu lado, no somos perfectos.

Número dos; aquí vemos un acto de perseverancia. 

Fíjense bien como dijo el apóstol aquí en la segunda porción del versículo, para que entiendan bien lo que les estoy diciendo: “…sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús…”  Con esta pequeña porción del versículo vemos que Pablo nos dice claramente, que tenemos que perseverar.  Tenemos que desarrollar una actitud triunfadora, no obstante la situación o circunstancia.  Tenemos que perseverar en obtener la victoria que Jesucristo murió en la cruz para entregarnos.

Como he dicho en numerosas ocasiones, a pesar de que profesamos a Cristo, a pesar de que tratamos de siempre hacer lo correcto, ninguno de nosotros somos perfecto o libres de pecado. La realidad es que perseverar en ser más como Cristo en ocasiones se nos hace un poco difícil.  ¿Por qué se nos dificulta?

Se nos dificulta porque al igual que el anciano en el chiste, en determinadas ocasiones a muchos de nosotros se nos pierde, o temporalmente extraviamos nuestro boleto. ¿Cuál es nuestro boleto? El boleto de todo cristiano es la palabra de Dios. ¿Qué les quiero decir con esto?

Lo que les estoy diciendo es que debido a las circunstancias y/o situaciones que se presentan en nuestro diario vivir, en ocasiones se nos olvida, o perdemos de vista que nuestro destino final es llegar y permanecer al lugar donde siempre agradamos a Dios.

¿Qué tenemos que hacer para evitar que la palabra de Dios pierda la importancia que merece en nuestra vida, y que perdamos de vista nuestro destino final? Tenemos que constantemente luchar en contra de todo aquello que trata de desviarnos o detenernos de la voluntad de Dios. Como les dije, y les repito, ninguno de nosotros somos perfectos. Todos aquí, sea conscientemente o inconscientemente hemos cometido errores, o le hemos faltado a Dios.  ¿Qué tenemos que hacer?

Lo primero que tenemos que hacer es reconocer nuestras faltas, y arrepentirnos de ellas.  Lo segundo que tenemos que hacer es avanzar; esto me conduce al segundo punto de la predicación de hoy.

Continuando con nuestro estudio bíblico leemos: “…Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús…”

Aquí vemos nuevamente la humildad y sumisión del apóstol Pablo, pero también encontramos lo que todo cristiano tiene que hacer para desarrollar una actitud triunfadora.   ¿Qué tenemos que hacer?

El apóstol nos responde esta pregunta claramente aquí cuando leemos: “…olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante…” Dile a la persona que tienes a tu lado: para atrás ni para coger impulso.

Como he predicado en otras ocasiones, unas de las tácticas preferidas de Satanás es acusar [6].  El diablo y su ejército de demonios no descansan en tratar de hacer caer a los cristianos, y con frecuencia usa nuestro pasado, y quizás nuestros propios sentimientos de inferioridad, para tratar de descarriarnos de los caminos de Dios.

Estoy seguro que después de entregarle nuestra vida a Jesucristo todos hemos escuchados frases como: ¿Te acuerdas cuando…?  Sí, pero tú eras…   No me vengas a decir a mí que ahora… después de que nosotros… etc. etc.  Tenemos que reconocer estas cosas por lo que son, acusaciones del diablo parar tratar de desviarnos de nuestro camino.

Y cuando estos momentos surjan tenemos que estar listos para contestar; tenemos que decirle a ese diablo mentiroso te reprendo Satanás y tú no tienes autoridad en mi vida, y les digo que en ese mismo instante tendrá que salir huyendo [7].  Dile a la persona que tienes a tu lado: reprende a Satanás de tu vida.

¿Qué les estoy diciendo con todo esto que hemos cubierto?  Lo que les estoy diciendo es que como fieles cristianos tenemos que rendirnos a Dios.  Como fieles cristianos tenemos que permitir que el Espíritu Santo guié todos nuestros pasos, pensamientos, y actitudes.

Como fieles cristianos tenemos que dejar el pasado en su lugar, y nunca dejar de avanzar hacia la meta suprema, que es siempre permanecer en la presencia de Dios.  Y cuando perseveramos en permanecer ante la presencia de Dios, siempre obtendremos la victoria [8].

Si queremos recibir las bendiciones que Dios tiene para nosotros, entonces nunca podemos dejar nuestra defensa caer, ya que hacer esto resultaría en una destrucción total [9].  ¿En qué debemos concentrarnos para recibir las bendiciones de Dios?  Tenemos que concentrarnos en la meta, y no en el mundo.

Tenemos que fijar nuestros ojos en Cristo; mientras más enfoquemos nuestra atención en Cristo, más difícil o imposible se le hará al enemigo descarriarnos.  Mientras más nos enfoquemos en Cristo, más fortalecidos seremos, para que podamos pelear esas batallas y vencer las tribulaciones que surgen, y obtener la victoria total que Dios desea entregarnos.

Para concluir.

No podemos descuidar nuestra condición espiritual.  No podemos extraviar nuestro boleto; es decir, no podemos olvidarnos de lo que la palabra de Dios nos advierte y enseña.  Pero más importante de todo, no podemos olvidarnos de cuál es nuestro destino final.

¿Cuál es nuestro destino final?  El punto final para nosotros es llegar al paraíso, pero mientras estemos aquí en la tierra nuestra meta es perseverar en siempre agradar a Dios.  Y es por eso que en 1 Pedro 4:2 encontramos que se nos dice: “…para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios…”

Recordemos siempre que mientras más nos enfoquemos en nuestra meta, más fortalecidos seremos para poder pelear en contra de todo obstáculo. Mientras más nos enfoquemos en nuestra meta, más fácil se nos hará victoriosamente pasar las pruebas de nuestra fe.  Andemos pues: “…como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios…” Colosenses 1:10.

Por último deseo que nos fijemos muy bien en lo que el apóstol Pablo también le dijo a los cristianos de la iglesia en Efeso.  En Efesios 4:22-24 encontramos que él les dijo, y le dice a todo cristiano fiel de hoy: “…En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad…”

Esto aquí es algo que todo cristiano fiel no simplemente conoce, sino que ha experimentado.  Una vez que llegamos a Cristo, somos renovados, limpiados, y cambiados. Todo cristiano fiel fue cambiado cuando recibió a Cristo.

Regresemos ahora a la pregunta inicial; ¿qué tenemos que hacer para desarrollar una actitud triunfadora?

  • Tenemos que determinar hoy, que al igual que Pablo nos someteremos a la voluntad de Dios, y no a la nuestra.
  • Tenemos que determinar hoy, que nos humillaremos ante Dios, y le rogaremos que reine en toda nuestra vida.
  • Tenemos que determinar hoy, que nunca abandonaremos el campo de batalla, sino que avanzaremos con perseverancia.
  • Tenemos que determinar hoy, que dejaremos el pasado en su lugar, y que procederemos siempre hacia lo que está delante.
  • Tenemos que determinar hoy, que no le permitiremos al diablo desviarnos de la presencia de Dios, acusándonos de lo que Dios nos ha perdonado.
  • Tenemos que determinar hoy, que le daremos a Dios la posición que Él merece en nuestra vida.
  • Tenemos que determinar hoy, que Dios y solo Dios tiene que ocupar la posición número uno en nuestra vida.

¿Quieres obtener las bendiciones que Dios tiene para ti?  ¿Quieres obtener la victoria que Dios desea entregarte?  Entonces reconoce que por muy bueno que pensemos ser, ninguno de nosotros es perfecto, pero eso no quiere decir que nos rendimos al pecado [10].  Reconozcamos hoy que siempre existirán errores que cometeremos, y tentaciones que tenemos que superar.

Ahora solo me queda una pregunta: ¿dónde está tu boleto?

[1] Filipenses 1:28-29
[2] Filipenses 2:3-4
[3] Filipenses 3:2-3
[4] Filipenses 1:12-13
[5] Hechos 28:30-31; 2 Timoteo 4:6
[6] Apocalipsis 12:9-10
[7] Santiago 4:7
[8] Romanos 8:37
[9] 1 Pedro 5:8
[10] Juan 3:16; Juan 14:15-31; 2 Corintios 5:17
[11] Romanos 6:1-2

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