Durante la semana estuve hablando con un compañero de trabajo, y resulta ser que su hermano es pastor de una iglesia en Cuba, y su padre es quien enseña las clases bíblicas en la iglesia. Pero según nuestra conversación progreso, él me dijo que él no asistía a ninguna iglesia porque no le alcanzaba el tiempo; demás está decir que le explique que recientemente predique acerca de eso mismo, y le invite a que nos acompañara aquí en nuestra congregación. Pero no sé si asistirá o no, pero mi conciencia está limpia ya que yo cumplí con mi parte, esto es testificar de la iglesia y de Jesucristo.

Pero después que terminamos nuestra conversación, y él se fue, yo me quede pensativo en un tema, y la pregunta que me hice fue, ¿por qué es que tantas personas dejan de asistir a la iglesia?  Estoy seguro que esta pregunta le ha pasado por la mente de todo pastor y líder en la iglesia, y que es una pregunta que ha sido hecha en más de una ocasión.  Yo diría que esta es la pregunta del siglo.

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Digo esto porque a través del tiempo, yo, y todos los que obramos aquí para el Señor hemos visto como el Señor se ha glorificado en Su pueblo.  Hemos visto como muchos han llegado a este lugar herido, maltratado, sufriendo, y en numerosas ocasiones completamente derrotados, y el Señor les ha restaurado y sanado.

Nosotros aquí hemos escuchado como las personas testifican que han sentido la presencia de Dios en este lugar, y el mover del Espíritu Santo en su vida.  Nosotros aquí hemos visto y escuchado, testimonio acerca de cómo el Señor ha derramado bendiciones abundantes de acuerdo a las necesidades de las personas.

Bendiciones como la restauración de un hogar, la reconciliación y unión de familias, sanidad, tanto física como espiritual, y tantas otras cosas más.  Nosotros aquí hemos visto y escuchado como tantos testifican del poder de Dios; pero tristemente también hemos visto como muchos después de recibir la bendición o bendiciones, en vez de acercarse más a Dios, simplemente se apartan.  Se apartan de Dios, y dejan de asistir a la congregación.

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Así que la pregunta que estaremos explorando en el día de hoy es, ¿por qué es que después de recibir las bendiciones, las personas asisten a la iglesia solo de vez en cuando, y muchos no vuelven más?  Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Mateo 13:18-23Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.   20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.  23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Creo que sin duda alguna aquí encontramos la respuesta a nuestra pregunta de hoy.  Digo esto porque en la explicación de nuestro Señor de la parábola del sembrador, encontramos cuatro grupos de personas que existen en el mundo, y definitivamente también describe a cuatro grupos de personas dentro de la iglesia. Estudiemos ahora detenidamente la explicación de la parábola para determinar en que grupo nos podemos encontrar.

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El primer grupo de personas son todos aquellos que no entienden, o simplemente rehúsan completamente creer en la palabra de Dios.  Fijémonos en el versículo 19 para que entiendan bien lo que les estoy diciendo. Aquí leemos “…Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino…

Creo que todos aquí estaremos de acuerdo cuando digo, que aquí el Señor esta describiendo al primer grupo de personas que es encontrado en el mundo; pero lamentablemente, esta descripción también puede ser usada para describir a un buen número de personas dentro de la iglesia. Estamos hablando acerca de todas esas personas que han escuchado la palabra de Dios, pero que simplemente rehúsan creerla completamente.  La pregunta que ahora debemos hacernos es, ¿por qué sucede esto?

En la mayoría de los casos, la razón por la que tantos rehúsan creer la palabra de Dios completamente, o dudan de ella, es porque no pueden comprender la misericordia y poder de Dios. No logran entender, o dudan de Dios porque no tienen fe, o porque su fe ha sido completamente destruida por todos esos farsantes, a quienes el Señor les llama lobos rapaces [1].

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Estamos hablando acerca de personas que claman servir a Dios, pero que solo sirven su apetito, que solo piensan en lo terrenal [2]. Y demás está decir que la fe es algo imprescindible cuando decimos servir a Dios, ya que como la palabra de Dios nos enseña, sin fe es imposible agradar a Dios [3].

La triste realidad es que este grupo de persona no es una minoría en la iglesia.  Digo esto porque existen muchos que nunca logran entender el significado de los estudios y predicaciones; en otras palabras, no entienden la palabra de Dios, y no es porque no se este enseñando.  La razón principal por la que nunca logran entender, es simplemente porque no buscan más de Dios.

La triste realidad es que existen numerosas congregaciones, llenas de personas que no toman las cosas de Dios en serio.  Existe un gran grupo de personas que ocupan el espacio en un banco o silla de una congregación, pero nunca alcanzan ver lo que Dios desea de ellos.  Nunca alcanzan ver el propósito de Dios en su vida, y como les dije, la razón principal por esto es porque no buscan más de Dios, porque si buscaran más de Él, promesa tenemos que lo encontraremos [4].  ¿Qué sucede?

Lo que sucede es que como no están buscando más de Dios, como no están buscando crecer espiritualmente, tal como nos dice aquí el Señor, llega el enemigo y arrebata lo que fue sembrado en el corazón de la persona.  Llega el enemigo y les arrebata la paz, el gozo, y las bendiciones que Dios le entrega a toda persona cuando llega a los caminos de Jesucristo.  Así que aquí encontramos al primer grupo que deja de asistir a la iglesia.  Dile a la persona que tienes a tu lado: busca más de Dios.

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El segundo grupo de personas son aquellos que obran por emoción.  Fijémonos bien como esto queda bien reflejado aquí en los versículos 20-21 cuando leemos “…Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza…

El problema que existe, es que hay muchos creyentes que han hecho un compromiso con Dios simplemente por emoción, y no por convicción.  Yo no sé ustedes, pero yo encuentro imposible no emocionarme cuando siento la presencia del Espíritu Santo.  Es algo que no puedo explicar, al sentir la manifestación del Espíritu Santo siento tantas emociones a la misma vez que me dejan extasiado, pero mi relación con Dios no puede basarse en solo esto.

Las emociones son cosas superficiales, pero nuestra relación con Dios tiene que ser a profundidad.  Les puedo decir que si yo, o algunos de los ministros o líderes de este ministerio nos dejáramos llevar por las emociones, y no por la convicción que Dios nos ha dado, esta iglesia no estuviera abierta hoy.  Digo esto porque ustedes no se pueden imaginar el dolor, y la tristeza que todos los que trabajamos aquí sentimos, al ver como muchos dejan de asistir a la iglesia. No se pueden imaginar el dolor que sentimos, al mirar a nuestro alrededor y ver todas esas sillas vacías.