Suban ante el SEÑOR

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Suban ante el SEÑOR

Introducción

Lamentablemente, existen muchos creyentes que han fracasado en su crecimiento espiritual.  Es decir, su crecimiento espiritual se ha quedado estancado a un nivel no deseado. Una de las grandes verdades acerca del crecimiento espiritual, es que existen diferentes niveles.

La razón por la que digo esto es porque el crecimiento espiritual puede ser comparado al crecimiento de todo ser humano. Es decir, nacemos, seguido por la infancia, después la niñez, luego a la adolescencia, y finalmente a adultos.  Pero el problema esta en que cuando se habla del crecimiento espiritual, no todos llegan a la adultez.  ¿Qué les quiero decir con esto?

Lo que les estoy diciendo es que no todos logran madurar, y se quedan estancados en la infancia, y/o la niñez (crédulos: que creen cualquier cosa fácilmente). O si no, en la adolescencia, etapa de la vida que puede ser fácilmente descrita como un periodo de tiempo de rebeldía, y desorientación.  En otras palabras, ese periodo de tiempo que todos atravesamos donde pensábamos que lo sabíamos todo, y que no teníamos que hacerle caso a nada.

Pero la realidad es que tenemos que superar la infancia, y/o la niñez, y definitivamente no podemos quedarnos estancados en la adolescencia. Para poder experimentar una verdadera relación con Dios, necesitamos madurar.

Así que este será el tema que estaremos explorando en el día de hoy.  Hoy vamos a explorar el crecimiento espiritual y lo que debemos superar para llegar a tener una relación más íntima con nuestro Padre.

Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Éxodo 24:1-2 – “—Suban ante el SEÑOR, tú, Aarón, Nadab, Abihú y setenta de los ancianos de Israel, y se postrarán a distancia. 2 Luego se acercará Moisés solo al SEÑOR; pero no se acerquen ellos ni suba el pueblo con él.” (RVA 2015)

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  En este punto de la historia Dios había liberado al pueblo de Israel después de aproximadamente 430 años de esclavitud a Egipto [1].  Esto es algo que queda bien reflejado en Éxodo 13:14 cuando leemos: “…Y cuando mañana te pregunte tu hijo diciendo: “¿Qué es esto?”, le dirás: “Con mano poderosa el SEÑOR nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud…”  (RVA 2015)

Dios utilizo a Moisés para liberarles, y ellos todos vieron grandes señales del Dios vivo. Ellos fueron testigos de las diez plagas en Egipto [2], vieron la presencia de Dios que les guiaba [3],  y cruzaron el mar rojo sin tener que usar una nave o mojarse [4].   ¿Por qué estaba haciendo Dios estas cosas?

Dios estaba haciendo estas cosas porque Él les estaba guiando a Su promesa; Dios les estaba guiando a la Tierra Prometida, Dios les estaba guiando a Su presencia.  Esto es algo que queda bien reflejado en Éxodo 25:8 cuando Dios le habla a Moisés y le dice: “…Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos…” (RVR 1960) ¿Por qué les he hecho este repaso?

Les hice este repaso para que todos estemos muy consientes de que a pesar de que ellos habían presenciado y vivido estas cosas, llego el momento cuando este pueblo no logro experimentar la presencia de Dios a un nivel personal.  ¿Por qué sucedió esto?  Sucedió porque el crecimiento espiritual de muchos se estanco, y cuando el crecimiento espiritual se estanca, la fe decae. Así que manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Lo primero que encontramos aquí, es que Dios llamo a Moisés y a un grupo selecto de personas, a que subieran al monte para entrar en comunión con Él, pero también encontramos que no todos tendrían la misma experiencia.  Digo esto porque como podemos ver, todos entrarían en comunión con Dios, pero solo Moisés tendría la experiencia suprema de acercarse a Dios.

Todos alcanzarían la presencia de Dios, pero solo hasta cierto nivel.  Para que entiendan bien el punto que deseo hacerles, fíjense bien en lo que encontramos en Éxodo 24:9-11 cuando leemos: “…Luego Moisés, Aarón, Nadab, Abihú y setenta de los ancianos de Israel subieron, 10 y vieron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en pureza al mismo cielo. 11 Y no extendió su mano contra los principales de los hijos de Israel. Ellos vieron a Dios, y comieron y bebieron…” (RVA 2015)

En los versículos que acabamos de leer encontramos algo bien interesante, digo esto porque aquí encontramos que se nos dice que todos vieron al Dios de Israel,  pero la biblia nos dice que nadie ha visto a Dios excepto el hijo [5], y esto es algo que muchos usan para confundir, y tratar de desacreditar la palabra de Dios.

Y es por eso que no es fuera de lo común escuchar como algunos dicen que la palabra de Dios se contradice, y para aquellos que se han quedado estancados espiritualmente en la infancia, niñez, y/o adolescencia, esta aparente contradicción les desvía de los caminos de Dios.  Pero, ¿existe alguna contradicción en la palabra de Dios?

Detengámonos aquí por un breve instante para examinar este punto.  La palabra “vieron” usada aquí viene de la palabra hebrea “רָאָה” (pronunciada: ra’ah) que aunque parte de su definición incluye “ver, mirar, inspeccionar”; la segunda parte de su definición es: “percibir, considerar” [6].

Ahora bien, según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra percibir se define de esta forma: “1. Recibir una cosa y encargarse de ella. 2. Recibir por uno de los sentidos las imágenes, impresiones o sensaciones externas. 3. Comprender o conocer una cosa.”  Así que basado en esta definición no es difícil concluir que ellos no llegaron ver la imagen completa de Dios.

¿Qué les estoy tratando de decir con todo esto? Lo que les estoy diciendo es que a través de la biblia encontramos que se nos dice que varias personas vieron a Dios, pero la realidad es que lo que estas personas solo vieron visiones de Dios, y apariencias de Dios pero, nadie ha visto a Dios en toda Su plenitud.

La realidad es que la palabra de Dios es bien clara en cuanto a este asunto, y en ella encontramos que ningún hombre ha visto la imagen de Dios.  ¿Qué fue entonces lo que estos siervos presenciaron?  Lo que ellos vieron fue el lugar donde se paraba el Dios de Israel, pero ninguno alcanzo ver una imagen que pudieran dibujar, o hacer una escultura de ella [7].

Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿por qué sucedió esto?  ¿Por qué no permitió Dios que todos se acercaran a Él como Moisés? Yo diría que la razón principal por la que Dios no permitió que todos ellos se acercaran a Él como Moisés, fue porque no todos se encontraban en el mismo nivel espiritual de Moisés.  ¿Por qué digo esto?

Digo que no todos estaban en el mismo nivel espiritual de Moisés porque durante el éxodo, es decir, durante el tiempo que les tomo llegar a este punto en la historia que estamos estudiando hoy, el único que nunca dudo de Dios fue Moisés; sin embargo, el pueblo que Dios libero, en más de una ocasión protesto y desconfió de que Dios estaba en control de todo lo que sucedía.

Esto es algo que queda bien documentado a través del libro de Éxodo en la Biblia, pero creo que queda bien resumido en Éxodo 16:2 cuando leemos: “…Entonces toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto…” (RVA 2015).  Lo más triste de todo esto, es que todo esto sucedió a pesar de que ellos habían tenido el privilegio de ver el poder de Dios en acción.

Uno de los grandes problemas que confronta el pueblo de Dios de hoy, es que el crecimiento espiritual de muchos es fácilmente interrumpido.  En otras palabras, existen muchos obstáculos que se interponen entre nosotros y Dios.  En este mundo existen muchas cosas que buscan apartarnos de la santa y divina presencia de Dios.

Pero no obstante toda la oposición, no podemos ignorar que al igual que Dios escogió a Moisés y a estas personas a que subieran ante Su presencia para entrar en comunión con Él, Dios nos ha escogido a todo creyente a una igual comunión.

Fíjense bien como esto es algo que queda claramente expresado en 1 Corintios 1:9 cuando leemos: “…Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor…” (RVA 2015).  Así que Dios nos llamo, Dios nos escogió y Dios nos bendice con Su Santo Espíritu.  Pero para poder llegar a obtener la experiencia suprema que tuvo Moisés, tenemos que estar dispuestos a caminar hacia Él en todo momento.

¿Qué experiencia tuvo Moisés?  La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada en Éxodo 24:15-18 cuando leemos: “…Entonces Moisés subió al monte, y la nube cubrió el monte. 16 La gloria del SEÑOR posó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día él llamó a Moisés de dentro de la nube. 17 Y la apariencia de la gloria del SEÑOR en la cumbre del monte era como un fuego consumidor ante los ojos de los hijos de Israel. 18 Moisés entró en la nube y subió al monte. Y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches…”  (RVA 2015).

Moisés permaneció ante la presencia de Dios por cuarenta días y cuarenta noches. 

¿Por qué solo Moisés pudo tener esta experiencia suprema?  La respuesta a esta pregunta es fácil.  Dile a la persona que tienes a tu lado: Moisés nunca dudo de Dios.

Quizás algunos digan que esto no es verdad, ya que como todos sabemos cuándo Moisés recibió el llamado de Dios, él trato de salirse del compromiso.  Pero cuando analizamos bien de cerca lo que ocurrió con Moisés, nos damos cuenta de que él nunca dudo de la habilidad de Dios, sino que Moisés dudo de su propia habilidad.

Esto es algo que encontramos bien reflejado en sus respuestas a Dios como encontramos en Éxodo 3:11 cuando leemos: “…Entonces Moisés dijo a Dios: —¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?..” (RVA 2015). Y también en Éxodo 4:10 cuando dijo: “…Entonces Moisés dijo al SEÑOR: —Oh Señor, yo jamás he sido hombre de palabras, ni antes ni desde que tú hablas con tu siervo. Porque yo soy tardo de boca y de lengua…” (RVA 2015). Así que como podemos apreciar, Moisés solo dudaba de su propia habilidad.

Ahora bien, Moisés hizo bien en dudar de su propia habilidad, digo esto porque por su habilidad él nunca podría cumplir con la misión de liberar al pueblo de la esclavitud.  El Faraón nunca dejaría ir al pueblo simplemente porque Moisés llegara y se lo dijera.  Esto es algo que Moisés sabía muy bien, porque después de todo, Moisés fue criado y educado en la casa del faraón.

Esto es algo que queda bien declarado en Hechos 7:20-22 cuando leemos: “…En aquel tiempo nació Moisés y era agradable a Dios. Él fue criado tres meses en la casa de su padre; 21 pero cuando fue expuesto a la muerte, la hija del faraón lo recogió y lo crió como a hijo suyo. 22 Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en sus palabras y hechos…”  (RVA 2015).

Así que Moisés conocía muy bien que él nunca podría cumplir con la misión que Dios le había encomendado por su propia habilidad, y una gran realidad de nuestro caminar es que nosotros nunca obtendremos la felicidad, paz, armonía, y libertad que Dios desea entregarnos por nuestra propia fuerza o habilidad.  Estas son cosas que solo lograremos cuando nos mantenemos en comunión con Dios.

Pero el problema que confronta la iglesia de hoy, es que existen muchos creyentes que debido a la desconfianza y/o bajo estima, están tan inseguros de sus habilidades, que no pueden confiar en Dios completamente. ¿Cuál es el resultado final de todo esto? El resultado final siempre es que no obran para Dios.

¿Qué les quiero decir con esto? Lo que les estoy diciendo es que existen muchos creyentes que están tan inseguros de sus habilidades, que no están dispuestos a evangelizar, a testificar, y a hablar de la obra redentora de Jesucristo, la iglesia, y la palabra de Dios [8].

Existen muchos creyentes que están tan inseguros de sus habilidades, que se les ha olvidado lo que el Señor nos dice en Marcos 13:10 “…Es necesario que primero el evangelio sea predicado a todas las naciones…” (RVA 2015). Dile a la persona que tienes a tu lado: “Es necesario que primero el evangelio sea predicado a todas las naciones.”

Existen tantos creyentes que están tan inseguros de sus habilidades, que escogen mantenerse callados, en vez de hablar lo que el Espíritu Santo les guía a decir; se les olvida lo que nos dice el Señor cuando hablaba de las señales que anticipan el fin y dijo: “…Más bien, hablen lo que les sea dado en aquella hora; porque no son ustedes los que hablan sino el Espíritu Santo…” (RVA 2015) [9]. Existen tantos creyentes que están tan inseguros de sus habilidades, que permiten que esa duda cause que se estanquen en su crecimiento espiritual, y en su comunión con Dios.

Existen tantos creyentes que están tan inseguros de sus habilidades, que han permitido que el enemigo les haga olvidar que Dios nos ha entregado una misión, que estamos llamados a testificar del amor, gracia y poder de Dios en todo momento, y que Dios nunca nos abandona. Dios nos ha llamado, fortalecido, y no existe tarea que no podamos cumplir, ya que “…Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios…” Lucas 18:27 (RVA 2015). Dile a la persona que tiene a tu lado, confía en Dios.

Hermanos tenemos que superar esta etapa en nuestra vida, tenemos que superar la duda, tenemos que confiar en que Dios nos capacita. Fíjense bien como esto es algo que queda bien expresado en 2 Corintios 1:21-22 cuando leemos: “…Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó 22 y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió…” (NTV), y si Dios nos capacita, ¿qué puede existir que no podamos superar? [10].

Una realidad de vivir en este mundo es que ninguno de nosotros podremos vencer los ataques del enemigo, y nunca podremos recibir una verdadera libertad sin la ayuda de Dios.  Como les dije previamente, existen muchas cosas que buscan apartarnos de la voluntad y presencia de Dios, y apartados de Él nada podemos lograr.  Esto es algo que el Señor nos dice claramente en Juan 15:5 cuando leemos: “…Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Pero separados de mí nada pueden hacer…” (RVA 2015).

Así que podemos dudar de nuestra propia habilidad, pero si deseamos tener una verdadera comunión con Dios, entonces nunca podemos dudar la habilidad de Dios. Ya que para Dios no existe nada imposible [11]. Pero el no dudar de la habilidad de Dios es algo que solo se logra cuando existe un crecimiento espiritual. 

Para concluir.

Como les dije al inicio acerca del crecimiento espiritual, muchos se han quedado estancado en la infancia, la niñez, y/o la adolescencia.  Y es exactamente por eso que muchos son fácilmente engañados y apartados de la presencia de Dios.  ¿Qué tenemos que hacer para ayudar nuestro crecimiento espiritual?

La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada en Efesios 4:23-24 cuando leemos: “…pero renuévense en el espíritu de su mente 24 y vístanse del nuevo hombre que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad….”  (RVA 2015). Esto es de suma importancia, porque solo a través de la renovación de nuestra mente podremos ser transformados.

La renovación de nuestro entendimiento significa el eliminar de nuestra memoria todo carácter, personalidad, o actitud que se halla establecido a consecuencia de las experiencias que hemos tenido.

La renovación de nuestro entendimiento significa confiar en Dios en todo momento, a pesar de las circunstancias o situaciones que se puedan presentar.  Pero todo esto es algo que solo se puede lograr a través de desarrollar una relación intima con Dios.  Y una relación íntima con Dios solo puede ser establecida cuando nos acercamos a Él, y permanecemos en Su presencia.

Ahora cada uno de nosotros debemos examinarnos detalladamente y preguntarnos, ¿a qué nivel esta mi relación con Dios?  Como el pueblo de Dios, tenemos que darnos cuenta que el demonio mentiroso usara todo lo que este a su alcance para separarnos de la presencia de Dios.

Tenemos que darnos cuenta que el enemigo tiene un gran arsenal a su disposición, que usara indiscriminadamente, para negativamente influenciar nuestra fe, y detener nuestro crecimiento espiritual, y de esta manera interrumpir nuestra comunión con Dios.  No permitamos que nada nos detenga, y no caigamos en la trampa del enemigo, sino que hagamos como nos dice la palabra: “…Suban ante el SEÑOR

[1] Wilkinson & Boa Bible Handbook
[2] Éxodo Capítulos 7, 8, 9, 10, 11
[3] Éxodo 13:21-22
[4] Éxodo 14:21-22
[5] Éxodo 33:20; Juan 1:18
[6] Blue Letter Bible Lexicon Strong’s H7200
[7] Éxodo 20:4; Deuteronomio 4:15-16; 5:8; 1 Timoteo 6:16
[8] Mateo 28:18-20
[9] Marcos 13:11
[10] Romanos 8:28-30
[11] Mateo 19:26; Marcos 10:27; Lucas 1:37

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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