Predicas Cristianas

Reconoce al Dios de tu padre

Ahora bien, existen muchas personas que piensan que Dios no les habla, pero la realidad es que la razón por la que dicen esto es porque no han tomado el tiempo de iniciar la conversación.  Dios si nos habla, y nos habla con frecuencia, en este mismo instante Dios le está hablando a muchos.

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Dios nos habla a través de Su palabra, Dios nos habla a través de los mensajes y predicaciones, Dios nos habla a través de las alabanzas y adoraciones. 

¡Dios nos habla! Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios nos habla.  Pero para lograr escuchar Su voz existe algo que tenemos que hacer.  ¿Qué tenemos que hacer?

Dios te habla hoy y te dice exactamente lo que tienes que hacer.  Escucha lo que Él te dice: “…sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos…”  Para lograr escuchar la voz de nuestro Dios, tenemos que hacer mucho más que decir soy cristiano.

Para lograr escuchar la voz de nuestro Padre celestial tenemos que: “servirle con corazón perfecto y con ánimo voluntario”.  No es que nosotros seamos perfectos, la realidad es que ninguno de nosotros somos perfectos [6]; pero a pesar de que no somos perfectos, tenemos que acercarnos a Él con un corazón que persevera en la santidad.

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No podemos acercarnos a Él con un corazón que duda, o un corazón que persiste en el pecado.  Recordemos que: “…Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos…”  

¿Qué tenemos que hacer para escuchar la voz de Dios?  «…Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre…”

Hermanos, para escuchar la voz de Dios lo único que tenemos que hacer es buscarle; lo único que tenemos que hacer es clamar a Él, y Él nos responderá y nos demostrara el camino que debemos seguir.  Fíjense bien como esto es algo que queda bien reflejado en Jeremías 33:3 cuando leemos: “…Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios te guía.

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Pero Dios solo guía al que busca Su presencia en su vida en todo momento.  Porque: “…mas si lo dejares, él te desechará para siempre…”  Recordemos que Dios nunca nos obligara a permanecer a Su lado.  Cuando Dios creó a la humanidad, Él nos dio libre albedrío; nosotros tenemos el derecho de escoger.  Nosotros somos los que escogemos a quien vamos a servir [7].  Dile a la persona que tienes a tu lado: escoge hoy.

Continuando leemos: “…Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla…”  Estas fueron las palabras de Dios para Salomón; Dios escogió a Salomón para que fuese él quien construyera el Templo donde la presencia de Dios habitaría en medio de Su pueblo.  Y Dios nos habla hoy las mismas palabras que le hablo a Salomón en ese entonces.

En Su infinita gracia y misericordia Dios permitió que el mensaje de salvación llegara a nosotros; en Su infinita gracia y misericordia Dios ablando nuestro corazón para que Su palabra penetrase en nuestra vida; en Su infinita gracia y misericordia Dios desea que Su presencia este en medio de Su pueblo.

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Dios te ha escogido a ti, y a mí, para que nosotros seamos Su Templo [8].  El Espíritu Santo mora en cada uno que le sirve y persevera en la santidad.  Porque la realidad es que si decimos que le servimos, pero no perseveramos en la santidad, entonces nos estamos engañando a nosotros mismos [9]. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios eligió que fueses Su Templo.

Para concluir.  Regresemos ahora a la pregunta inicial: ¿qué tenemos que hacer para obtener un resultado victorioso durante las tribulaciones?  Para obtener un resultado victorioso durante las tribulaciones y dificultades que enfrentaremos en este mundo, lo primero que tenemos que hacer es reconocer a nuestro Padre celestial.

Esto significa que tenemos que dedicar el tiempo de leer y meditar en Su palabra.  Y aun más importante de todo, tenemos que aplicarla a nuestra vida.

Tenemos que permitir que la Palabra de Dios nos amolde a como Dios desea que seamos, y no que nosotros amoldemos la Palabra de Dios para continuar siendo como somos.

Segundo; tenemos que servirle a Dios de todo corazón, y no por obligación.  Recordemos que servir a Dios es mucho más que decir que somos cristianos.  Servir a Dios de todo corazón significa que perseveraremos en Su voluntad en todo momento.

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Recordemos siempre que todos podemos aprender y decir palabras elocuentes y religiosas, pero que: “…Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios conoce tu corazón.

Tercero; tenemos que buscar la presencia de Dios en nuestra vida, y esto es algo que lo podemos lograr estudiando Su palabra, y abriendo la línea de comunicación entre nosotros y Dios, que nuestro Señor y Salvador murió en la cruz para entregarnos.

Tenemos que abrir o restablecer nuestra comunicación con Dios.  Tenemos que buscarle por medio de nuestras oraciones. Recordemos siempre: “…Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre….”

Cuarto; tenemos que edificar y/o fortificar el Templo de Dios.  Es decir, tenemos que fortalecer nuestra fe, tenemos que dejar a tras al viejo hombre, tenemos que limpiar el Templo de Dios.  Tenemos que limpiar la morada del Espíritu Santo.  El Señor nos dice: “…Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla…”  Y quiero que ahora nos fijemos en un detalle que omití intencionalmente hasta este momento.  Fíjense bien que aquí el Señor le dijo a Salomón, y nos dice a nosotros en el día de hoy: “…esfuérzate…”

¿Por qué deseo que nos fijemos en esta palabrita que parece tan insignificante?  Deseo que nos fijemos en esta palabrita porque la realidad es que permanecer en la presencia de Dios, y perseverar en la santidad toma esfuerzo.

Los poderes de las tinieblas nos atacan constantemente, y si no nos esforzamos a perseverar en la voluntad de Dios, entonces caeremos fácilmente en las trampas del enemigo.  Fácilmente caeremos en la trampa de lastima propia, caeremos en la trampa del ¿por qué a mí?, caeremos en la trampa del dolor y sufrimiento, caeremos en la trampa de la derrota.

Sin embargo, cuando nos esforzamos a perseverar en la voluntad de Dios, cuando confiamos en Dios y Su poder, a pesar de cuantas aflicciones podamos tener, Dios nos entrega la victoria.

Así que si deseas salir victorioso de esa prueba, dolor, y/o dificultad, recuerda que: “…Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová….” (Salmos 34:19).

[1] Juan 16:33
[2] Los Angeles Times – “Science and religion: God didn’t make man; man made gods” – July 18, 2011, By J. Anderson Thomson and Clare Aukofer
[3] Génesis 3:1
[4] Diccionario de la Real Academia Española
[5] Hebreos 10:25
[6] Romanos 3:23
[7] Josué 24:15
[8] 1 Corintios 3:9-17
[9] Gálatas 6:6-8

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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