Dios tenga misericordia de nosotros

¿Por qué es esto tan importante?  Esto es de suma importancia porque cuando el resplandecer del rostro de Dios es reflejado en nosotros, entonces las personas a las que les hablemos acerca del evangelio verán el amor, la misericordia, y el perdón de Dios reflejado en nuestras palabras.

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¿Qué sucede cuando las personas ven el rostro de Dios resplandeciendo en nosotros?  La Palabra aquí nos dice: “…Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación…”  ¿Y no es esto exactamente lo que el mundo más necesita?

Un gran por ciento de las personas hoy en día están viviendo sin esperanza; están atravesando desiertos espirituales y materiales; están navegando sin rumbo o dirección; están completamente perdidos y ahogados en las situaciones que les rodean; están perdidos en las religiones, sectas, y falsas doctrinas.

La gran mayoría del mundo, con cada segundo que pasa, se hunde más en los pantanos y arena movediza que el diablo ha creado, sin esperanza de ser rescatados.  Pero tú puedes ser la diferencia; tú puedes ser ese rayito de esperanza que tantos necesitan; tú puedes guiarles fuera de ese pantano; tú puedes sacarles de la arena movediza; tú puedes guiarles fuera del desierto hacia un lugar de descanso, felicidad, y paz [5].  Tú puedes ser la diferencia, pero solo cuando pides la misericordia de Dios para tu vida, y permites que el rostro de Dios sea reflejado en ti.

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Todos nosotros tenemos que buscar como nos dice aquí el salmista que: “…Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben…”  Como les he dicho en otras ocasiones, alabar a Dios es mucho más que entonar un cántico, alabar a Dios es confesar su nombre, y bendecirle con todo lo que somos[6].

Y esto es lo que el mundo necesita; el mundo necesita reconocer que existe el Dios todopoderoso; que existe el Dios lleno de amor y misericordia por su creación.  Y es por eso que no podemos flaquear en nuestra misión, no podemos desalentarnos, no podemos darnos por vencido, sino tenemos que buscar que: “…Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: alaba a Dios.

Tenemos que buscar que todos los pueblos se rindan ante la presencia de nuestro Padre celestial, y que clamen Su misericordia.  Como he dicho, las cosas en el mundo están en una condición pésima, los principios cristianos son atacados y ridiculizados, el hogar y la familia han perdido el valor que merece.

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La moral de las personas continua decayendo; la fornicación, el adulterio, la violencia, y el ocultismo son promocionados como bueno, mientras que lo bueno es señalado como el mal.

Ahora pregunto: ¿hasta dónde vamos a llegar?  ¿Cuánto tiempo más hemos de estar callados y sin obrar para Dios?  ¿Cuánto tiempo más hemos de permanecer en silencio?  ¿Cuánto tiempo más estaremos dándole a Dios el segundo, tercero, o ultimo lugar en nuestra vida?  ¡Despierten!  La Palabra de Dios nos dice: “…Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo…” (Filipenses 5:14).

Si queremos recibir las bendiciones de Dios, tenemos que despertar, tenemos que levantarnos.  ¿Qué sucede cuando nos despertamos, y levantamos de entre los muertos (mundo)?  Lo que sucede es que el Espíritu Santo será nuestro guía.   ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo nos guía?  Examinemos ahora la otra porción de este salmo para encontrar la respuesta a esta pregunta.

Continuando leemos: “…Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah  5 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben…”  ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo nos guía?  Lo que sucede es que seremos guiados a la bendición en todo momento.  Cuando permitimos que el Espíritu Santo nos guié, seremos pastoreados fuera del desierto y entraremos en el reposo del Señor.

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La Palabra aquí nos dice: “…Y pastorearás las naciones en la tierra…”  Eventualmente el Señor hará exactamente esto [7]; el Señor será el Rey de la tierra.  Esto es algo que queda bien claro en Apocalipsis 11:15 cuando leemos: “…El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos….” Así que esto es algo que sucederá, pero ¿se pueden imaginar cómo cambiaria el mundo si se dejara pastorear por el Espíritu Santo ahora mismo?  ¿Se pueden imaginar cuanto le complaciera a Dios que el mundo le reconociera, y le diera el lugar que solo Él merece?  El mundo cambiaría de tal manera que no le reconoceríamos.

No existiría la contienda, la avaricia, la violencia, la desfachatez.  No existiría la guerra, la hambruna, la sequías, y los desiertos.  Pero desdichadamente, esto no ha de sucederle al mundo hasta el tiempo indicado, como encontramos en las profecías; sin embargo, permitir que Jesucristo sea el Rey de tu vida es algo que todos los que están dispuestos a escuchar Su palabra pueden lograr.

Cuando permitimos que el Espíritu Santo nos guié, entonces sucederá como encontramos en Job 36:9-11 cuando leemos: “…El les dará a conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones. 10 Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y les dice que se conviertan de la iniquidad….”  Cuando permitimos y aceptamos escuchar la voz del Espíritu Santo, Él nos dará convicción de error y pecado, y nos llamara al arrepentimiento.

Para concluir.  El salmista inicio pidiendo la misericordia de Dios, y después pidiendo que Su rostro resplandeciera sobre ellos, pero él pidió esto con un propósito muy sincero y de todo corazón.

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El salmista pidió esto: “…Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación…”  ¿Quién quiere Dios que sea salvo?  ¿Ha escogido Dios a solo un grupo para que sean salvos como algunas doctrinas enseñan?

La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada en 1 Timoteo 2:3-4 cuando leemos: “…Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad…”

No permitas que nada te detenga de obrar para Dios; alaba al Rey de Reyes y Señor de Señores.  Permite que el rostro de Dios sea reflejado en todo lo que eres; escucha la voz de Dios que te habla y guía; no importa lo que los demás piensen y digan de ti, lo que importa es lo que Dios vea en ti.

Tenemos que sembrar no con dinero como muchos acostumbran a decir; tenemos que sembrar la Palabra de Dios.  Dile a la persona que tienes a tu lado: siembra la Palabra de Dios. Tenemos que sembrar la verdad de Dios en este mundo lleno de maldad, y cuando hacemos esto: “…La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 7 Bendíganos Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra….”

[1] Romanos 3:23
[2] Levítico 20:7; 1 Pedro 1:15-16; Hebreos 12:14
[3] Marcos 16:14-18; Lucas 24:36-49; Juan 20:19-23
[4] 2 Timoteo 4:3-4
[5] Salmo 23; Juan 10:9; Filipenses 4:7
[6] Salmo 5:11; Salmo 47:1; Salmo 66:8
[7] Jeremías 23:5; Lucas 1:32-33; Apocalipsis 11:15

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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