Nuestra identidad

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Nuestra identidad

Introducción

En casi todos los países, es necesario tener una tarjeta de identificación. La tarjeta de identificación ayuda a que los demás sepan quiénes somos, de dónde venimos, qué edad tenemos, y en ocasiones, a qué nos dedicamos.

Bueno, en Cristo todos nosotros tenemos una tarjeta de identificación. En los versículos que estaremos estudiando hoy encontramos que se nos dice que somos: “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios”. Y esta identidad no sólo sirve para que otros nos conozcan, sino para que cada uno de nosotros sepamos quiénes somos. ¿Por qué digo esto?

La razón por la que digo que tenemos que estar conscientes, es decir, saber quiénes somos, es porque la realidad es que vivimos en una época donde la gente está confundida sobre su identidad. Hombres creyéndose mujeres, mujeres creyéndose hombres; ancianos creyéndose niños, e incluso, humanos creyéndose animales.

Así que, los cristianos necesitamos saber cuál es nuestra identidad en Cristo. Y la razón por la que siempre debemos estar muy conscientes de nuestra identidad, es porque esa identidad nos ayudará vivir de una manera en particular. Pasemos ahora a la palabra de Dios y examinemos la identidad que Dios nos ha entregado.

1 Pedro 2:9-10Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

Deseo que prestemos mucha atención aquí al versículo nueve que nos dice: «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.» Y ahora debemos preguntarnos, ¿qué significan todos estos términos? ¿Por qué esta pregunta?

Bueno, como podemos apreciar, este versículo usa cuatro términos para describir quienes somos. Y algo que debemos notar, es que estos cuatro términos aparecen en el Antiguo Testamento, en relación a Israel [1]. Examinemos un poco más de cerca estos cuatro términos y/o títulos que Dios utiliza para describir nuestra identidad.  

El primer título; linaje escogido.

Este título pone el énfasis en el hecho de que fuimos escogidos por Dios, y la biblia nos dice claramente que Dios escoge a los que son suyos [2]. El énfasis de esto es que Dios, a pesar de que no lo merecíamos, nos escogió. A pesar de que no lo merecíamos [3], Dios nos hizo parte de Su pueblo, y por amor nos escogió para tener salvación [4].

La realidad es que según Pablo, nosotros somos débiles, miserables, y en realidad lo peor del mundo [5]. Así que si no fuese por la misericordia de Dios, nunca hubiésemos sido dignos de entrar en Su presencia. Hermanos, nuestra salvación, y este primer título que ahora tenemos, solo se debe Su amor y misericordia. Los cristianos somos el pueblo que Dios ha escogido, no por nuestra religiosidad, obediencia, y fidelidad, sino por gracia [6].

El segundo título; real sacerdocio.

Este título está compuesto de dos cosas. Somos un real sacerdocio porque somos un reino sacerdotes. En otras palabras, unos sacerdotes que pertenecen al reino de Dios, y sirven al Rey Jesucristo. Cuando tomamos el tiempo de estudiar la palabra de Dios, no es difícil encontrar que los cristianos reinaremos con Cristo, y tendremos victoria con Él [7].

Y somos sacerdotes, porque todos tenemos la entrada al lugar santísimo para servir a Dios. No un grupo selecto, no ciertas personas particulares. Todos los creyentes fieles somos un real sacerdocio que puede acercarse a Dios con confianza [8]. Y nuestro deber es adorar al Dios verdadero.

El tercer título; nación santa.

En cierto sentido, Pedro ya había hablado sobre esto al principio de la carta. Pero, ¿qué significa ser nación santa? Lo que Pedro nos está diciendo aquí claramente, es que como el pueblo de Dios que somos, nosotros debemos, y tenemos que mantenernos alejados del pecado.

Y algo que encuentro muy interesante en esta porción del versículo, es que NO nos dice que “seremos” una nación santa, sino que nos dice que ya somos una nación santa. En otras palabras, ya Dios, en cierta manera, nos ha apartado del pecado. Y es exactamente por eso, que nuestro deber como fieles seguidores de Jesucristo es continuar apartándonos del pecado.

El cuarto título; pueblo adquirido por Dios

Este título pone el énfasis en que ahora le pertenecemos a Dios. En otras palabras, ya no nos pertenecemos a nosotros mismos. Eso significa que nuestra vida total le pertenece a Dios. Y por lo tanto, debemos hacer todo lo que nuestro Señor quiere. Por otro lado, si le pertenecemos a Dios, esto significa que Dios tiene el control de nuestras vidas, y que nada podrá apartarnos de Él.

Ahora debemos preguntarnos, ¿cuál es el propósito de nuestra nueva identidad?

Hermanos, el propósito principal de nuestra nueva identidad es proclamar el evangelio de Jesucristo al mundo. Pero lamentablemente, proclamar el evangelio de Jesucristo al mundo, con frecuencia es detenido por el temor, la falta de entendimiento de la palabra de Dios, apatía, y más que nada, por la falta de valentía. Todas estas cosas son obstáculos que nuestro enemigo ha puesto en nuestro camino, y que como fieles seguidores de Jesucristo tenemos que superar.

El fin de saber el propósito de nuestra nueva identidad, es para que proclamemos la palabra de Dios y el plan de salvación a los demás, tenemos que proclamar al mundo lo que somos. Esta nueva identidad no es algo de lo cual debamos avergonzarnos frente a los demás, porque estas cosas son parte de las virtudes de Dios para nosotros.

Así que nunca olvidemos las palabras del Señor encontradas en Marcos 8:38 cuando nos advierte: «Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles

Recordemos que cuando le hablamos a las personas sobre quienes somos, no lo hacemos para mostrar nuestras virtudes, ya que nosotros estábamos en tinieblas [9]. Sino que lo hacemos para proclamar las virtudes de aquel, que, aunque éramos pecadores, nos ha dando una identidad que no teníamos, una identidad que no merecíamos.

Recordemos que Dios es quien llama las cosas que no son como si fuesen [10]. Eso es porque Dios es Todopoderoso, y tiene la capacidad de cambiar a las personas, y salvarlas de sus pecados.

¿Por qué debemos proclamar estas cosas?

Hermanos, tenemos que proclamar la verdad de Dios al mundo porque nosotros mismos somos el lienzo sobre el cual Dios ha pintado su obra de arte. Los cristianos somos los receptores de Sus grandes bendiciones.

Así que, nosotros debemos proclamar a los demás que no siendo nada, Dios nos ha dado estos nombres a través de su Hijo Jesucristo.  De esta manera, todos aquellos que son pecadores podrán ver las virtudes de Dios para con nosotros, y podrán creer en Él.

La realidad es que las personas saben muy bien quiénes éramos, antes de estar con Cristo. Nosotros éramos egoístas, airados, fornicarios, adúlteros, mentirosos, blasfemos, drogadictos, prostitutas, avariciosos, etc.

Pero aún así, ¡Dios nos ha dado una nueva identidad! Dios nos ha librado del pecado y de la corriente de maldad que arrastra al mundo, y tenemos que testificar de esto. Tenemos que testificar para que aquellos que aún están atrapados en las tinieblas, vengan a Su luz admirable, cuando escuchen la verdad de Dios, y el evangelio de Jesucristo.

En otro tiempo

Continuando con nuestro estudio leemos (vers. 10): «vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.»  Y quiero que prestemos mucha atención aquí cuando leemos: «…en otro tiempo no erais pueblo...»

¿Por qué deseo que nos fijemos en estas palabras?

Deseo que nos enfoquemos en estas palabras porque estas palabras enfatizan, que los títulos que ahora tenemos no los obtuvimos de nacimiento, o por alguna habilidad propia. Este versículo deja muy claro que antes no éramos pueblo, antes no habíamos recibido misericordia. Éramos enemigos de Dios, y estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

Nuestra vida entera era completamente lo contrario a las descripciones que Pedro hace de nosotros en el versículo 9. Éramos lo peor del mundo, merecedores del infierno. Y aun así, ahora somos el pueblo escogido de Dios. ¿Cómo es esto posible? La única razón por la que esto es posible es por la misericordia de Dios.

La misericordia de Dios es la única capaz de hacernos nuevas criaturas [11]. Hemos recibido nuestra nueva identidad, solo porque hemos alcanzado la misericordia. Aunque éramos completamente merecedores del castigo eterno, Dios se compadeció de nosotros. Por Su amor y misericordia, Él envió a su Hijo Jesucristo, quien murió en una cruz llevando la ira de Dios en nuestro lugar. Hermanos, ¡eso sí que es misericordia!

Para concluir.

Agradezcamos a Dios la nueva identidad que Él nos ha dado. Agradezcamos a Dios los títulos que ahora tenemos, títulos que no nos merecíamos.

Seamos agradecidos a Dios por todo y en todo [12], pero especialmente por habernos entregado nuestra nueva identidad.

Una identidad que no merecíamos, sino que solo la pudimos obtener por gracia. Los títulos y nombres que recibimos en Cristo Jesús, son los mejores títulos o profesión que alguno pueda recibir. Así que proclamemos la verdad de Dios y el evangelio de Jesucristo a otros.

Nunca nos olvidemos de quienes somos, y proclamemos las misericordias de Dios a todos, para que ellos también reciban esta nueva identidad.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

[1] Isaías 43:20-21; 19:6; Malaquías 3:17
[2] Deuteronomio 7:6-8; Romanos 8:30
[3] Romanos 3:23
[4] Juan 3:16
[5] 1 Corintios 1:26-29
[6] Efesios 2:5; 8
[7] 2 Timoteo 2:12; Apocalipsis 5:9-10
[8] Hebreos 4:16
[9] Efesios 5:8
[10] Romanos 4:17
[11] 2 Corintios 5:17
[12] Filipenses 4:6

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