Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico:Pero yo les digo que en el día del juicio los hombres darán cuenta de toda palabra ociosa que hablen. 37 Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.” Mateo 12:36-38 (RVA-2015)

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Introducción

No sé cuantos de ustedes se han dado cuenta, pero cuando estamos alrededor de los niños hablamos de manera diferente. Hablamos con cuidado. Es decir, medimos nuestras palabras, y pensamos en lo que vamos a decir. ¿Por qué nos comportamos de esta manera? Bueno, nos comportamos de esta manera porque no queremos ser un mal ejemplo.

En otras palabras, no queremos que ellos aprendan palabras incorrectas. Palabras que puedan causarnos bochorno en un momento determinado. Digo esto porque como sabemos, los niños repiten con facilidad lo que escuchan. ¿Cuantos han escuchado palabras groseras salir de la boca de un niño que te dejan atónito?

Para los que viven en el mundo, este tipo de conducta es visto como algo cómico. Y en muchos casos es fomentado por los propios padres. Evidencia clara de esto, es fácilmente encontrada en numerosos videos en el Internet.

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En esos videos podemos ver como algunos padres incitan a sus hijos a decir cosas completamente inapropiadas. Como especie de chiste, algunos padres incitan y animan a sus hijos a decir palabras que nos dejan en shock. Estamos hablando de palabras groseras y/o inapropiadas que no deberían salir de nuestra boca, pero que lamentablemente en ocasiones pronunciamos [1]. ¿Por qué he usado este ejemplo?

Nuestras palabras

La razón por la que he usado el ejemplo de los niños es porque contiene dos puntos. Número uno; las palabras tienen el poder de edificar o herir [2]; especialmente en relaciones matrimonial o familiar. Nunca podemos ignorar u olvidar, que una vez que esa palabra sale de nuestra boca, no hay forma de recuperarla.

Una vez que esas palabras salen de nuestra boca, esas palabras no pueden ser inauditas. Si hemos ofendido o herido a una persona, lo único que podemos hacer es pedir disculpa. Lo único que podemos hacer, eso es, si nuestro orgullo no nos detiene, es pedir perdón. Pero el daño y la herida, ya está hecho. Y a pesar de que con el tiempo toda herida sana, la cicatriz es algo que permanece para siempre.

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Número dos; como podemos apreciar en los versículo que estamos explorando hoy, las palabras que decimos nos justificaran o condenaran. Es por esta razón que pensar, antes de hablar, es algo esencial en la vida de todo cristiano. En otras palabras, no podemos permitir que los impulsos de la carne dominen nuestros pensamientos y nuestra boca.

La realidad es que todos aquí somos seres humanos, y todos aquí tenemos momentos de debilidad. Pero lo que no podemos permitir es que esas debilidades e imperfecciones dominen quienes somos. Recordemos que Dios, por medio de Su amado hijo Jesucristo, nos ha entregado la victoria sobre todas estas cosas [3].

Las palabras tendrán consecuencias (vers. 36)

Lo primero que debemos, y tenemos que hacer, es entender lo que las palabras son, y el poder que contienen. Digo esto porque cuando comenzamos a entender estas cosas, entonces comenzaremos a ver cambios drásticos ocurrir en nuestra vida.

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Fíjense bien en lo que encontramos en Efesios 4:29 para que entiendan bien lo que les estoy diciendo. Aquí encontramos que el apóstol dice: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Cuando mantenemos en mente este versículo, y aplicamos este principio a nuestra vida, comenzamos a ver cambios. Comenzando por la forma como nos tratamos a nosotros mismos, y después en la forma como tratamos a otras personas. Especialmente a nuestros seres queridos. Reflexiona en esto por un momento, se honesto contigo mismo y pregúntate.

¿Cuántas veces has hablado de una persona a otra, con la intención de hacer que esa persona piense de la manera en que piensas de quién estás hablando? Como les dije y repito, ninguno de nosotros somos perfectos. Creo que cuando somos honestos con nosotros mismos, todos aquí somos culpable de esta acción.

En otras palabras, todos aquí en un momento u otro hemos tratado de implantar nuestra opinión de una persona, o situación en la mente de otros. Pero es solo tu opinión, y no necesariamente la verdad absoluta. Y tu opinión origina de tus creencias, de tu ego y de tu propia convicción.

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La palabra es lo más poderoso que tenemos para crear situaciones

La realidad es que con nuestras palabras, nosotros podemos mover montañas (problemas, dificultades, situaciones que aparentan imposible de superar) [4]. Con nuestras palabras nosotros podemos hacer el bien, pero también podemos causar destrucción [5]. Cuando meditamos bien en este tema, pronto nos damos cuenta de que nuestros anhelos, lo que sentimos, y quien realmente somos, es manifestado a través de nuestras palabras.

Es decir, con nuestras palabras podemos guiar a que otros tomen decisiones correctas, cambien su actitud, e incluso, hacerles creer algo imposible, tanto bueno como malo.

Nuestras palabras ejercen gran poder, y a través de las eras han existido hombres y mujeres que las han utilizado para el mal. Con solo recordar algunos acontecimientos históricos, encontramos que a través de las eras han existido, y existen aun, tiranos que con sus palabras han causado la muerte de miles, sino millones de inocentes.

Una gran realidad es que desde que tenemos el uso de razonamiento, todos aquí hemos sido educados por la sociedad. En otras palabras, todos los que nos rodean, especialmente nuestros padres y familiares. Otra cosa a considerar es que desde muy temprana edad, todos aquí comenzamos a asistir a escuela. Y en las escuelas hemos aprendido muchas cosas vitales, aprendimos a leer y escribir, aprendimos ciencia, matemática, historia, geografía, etc.

En las escuelas aprendimos muchas cosas, que han servido para edificarnos según vamos creciendo y madurando. Pero de algo que muchos no se han dado cuenta, es que además de las escuelas, existe un sistema de educación que lentamente está conduciendo a muchos a la perdición. ¿De qué sistema de educación les estoy hablando? Les estoy hablando acerca de los medios de entretenimiento y comunicación. ¿Por qué digo que los medios de entretenimiento y comunicación forman parte del sistema escolar?