1 Samuel 17:40Entonces tomó su cayado en su mano y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en la bolsa pastoril, en el zurrón que llevaba. Y con su honda en su mano, se fue hacia el filisteo.

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Cuando comenzamos con nuestro estudio, vimos que el gigante había desmoralizado al ejército de Israel. Él les había intimidado y había causado gran temor entre ellos. Pero como podemos ver, las cosas estaban a punto de cambiar drásticamente.

Digo esto porque cuando leemos los versículos del 41-44, vemos que ahora el gigante era quien había sido desmoralizado. Vemos que ahora el gigante era quien estaba insultado.  Pensemos en como esto sucedió.

El ejército de Israel estaba acampado cerca del ejército de los filisteos, y consistía de un buen número de hombres. Pero ninguno de los hombres de guerra salió a confrontar al gigante. Ellos enviaron a un joven, pero no solo habían enviado a un joven, sino que le habían permitido proceder al combate con solo una vara de pastor y una honda. David no tenía en sus manos una espada; él no tenía un escudo; David no tenía puesto ninguna armadura.

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Esto causo gran indignación en los ojos del gigante. Después de todo, ¿cómo se atrevían ellos a enviar a un niño a hacer el trabajo de un guerrero?

La indignación que el gigante sintió fue tan grande que causo que no se diera cuenta de que David no tenía necesidad de ningún arma forjada por el hombre. El gigante no se dio cuenta de que David ejercía el arma más poderosa que existe en el universo. Repite conmigo: David tenía la unción de Dios.

El gigante trato de insultarle, de intimidarle, pero David le respondió diciendo:

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“…Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra ti en el nombre del SEÑOR de los Ejércitos, Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. 46 El SEÑOR te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré. Te cortaré la cabeza y daré hoy los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a los animales del campo. ¡Y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel! 47 También todos estos congregados sabrán que el SEÑOR no libra con espada ni con lanza. ¡Del SEÑOR es la batalla! ¡Y él te entregará en nuestra mano!1 Samuel 17:45-47 (RVA-2015).

¿Vieron que fantástico esto? Con esto aquí, David le dijo cuatro cosas bien importantes. David  le dijo: “el tiempo de hablar se acabo;” “no habrá ningún tipo de negociación;” “no me rendiré y no correré;” “tu no me puedes intimidar.” ¿Qué sucedió cuando David le dijo estas cosas al gigante?

Fíjense bien: “…Cuando Goliat se acercó para atacarlo, David fue corriendo para enfrentarse con él. 49 Metió la mano en su bolsa de pastor, sacó una piedra, la lanzó con su honda y golpeó al filisteo en la frente. La piedra se le incrustó allí y Goliat se tambaleó y cayó de cara al suelo.1 Samuel 17:48-49 (NTV).

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Lo que sucedió fue absolutamente magnifico. Y quiero que notemos que David no camino o trato de emplear una táctica militar para enfrentar al gigante. Repite conmigo, David corrió hacia él. ¿Por qué pudo David correr hacia él? David pudo correr a la batalla porque él había depositado toda su confianza en Dios.

Hermanos, la fe genuina es agresiva; la fe genuina es activa; la fe genuina es actuar en base de confiar en Dios absolutamente, y estar seguros que Él vencerá cualquier situación.

Para concluir. Estoy seguro que algunos se deben estar preguntando: ¿si David tenía tanta fe, entonces por qué recogió cinco piedras en vez de solo una?

Pero la razón por la que algunos hacen esa pregunta es porque desconocen que Goliat tenía cuatro hermanos (2 Samuel 21:15-22) y si era necesario, David les mataría a ellos también.

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Esto es lo que nosotros tenemos que estar listos para hacer. Podemos estar frente a un gigante, problemas que aparentan ser invencibles, enfermedades, personas, circunstancias, vicios, o cualquier otra cosa. Pero tenemos que estar listos para pelear.

Recordemos que se nos ha garantizado la victoria, y todo lo que tenemos que hacer es tomarla. Tenemos que movernos en oposición a los gigantes, no importa lo que sea. Tenemos que confiar que Dios los derribara, y que nos moveremos a través de cualquier situación a un lugar de victoria.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

[1] Efesios 6:12
[2] Juan 8:36
[3] Salmos 95:7
[4] Lucas 10:19
[5] 1 Corintios 15:56-57
[6] 1 Corintios 10:21