Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Vamos a iniciar nuestro estudio bíblico de hoy con un chiste.  Resulta ser que había cierto hombre que iba a la barbería cada dos sábados. Este sábado en particular, cuando hablaba con el barbero, le contó que estaría viajando a Washington.

El barbero entonces le pregunto qué vuelo tomaría.  Respondiendo el hombre le dijo: “TWC 101.”  A lo que el barbero respondió: “el TWC 101, ¿estás loco o qué?  Ese es el peor vuelo que existe para ir a Washington, la comida es terrible el avión hace tremenda bulla, y no se puede dormir.”

Anuncios

Después de unos momentos de silencio el barbero le pregunta a su cliente, “¿en qué hotel te hospedaras?”  Respondiendo el hombre le dijo: “en el hotel internacional.”  “¿El internacional grito el barbero?; ese es el hotel más malo de todo Washington; tienes que fajarte con las cucarachas para ver quien se acostara en la cama.”

Pasaron unos minutos de silencio, y el hombre le dijo al barbero: ¿a que no sabes a que voy a Washington?  A lo que el barbero respondió: “no, ¿a qué vas?”.  “Pues voy a ver al presidente,” contesto el hombre.  A lo que el barbero respondió: “¡al presidente!, estás loco, nunca lo podrás ver, nadie puede ver al presidente.”

Al cabo de dos semanas, el hombre regreso a la barbería como de costumbre, y le contó al barbero que el viaje en el avión había sido estupendo, y que el hotel no podía ser mejor.  Esto fue algo que dejo al barbero muy sorprendido.  La curiosidad le mataba, entonces el barbero le pregunto al hombre: ¿pudiste ver al presidente?

Anuncios

A lo que el hombre le contesto: “no solo le vi, y estirando sus brazos como a dos pies de distancia le dijo, el presidente se paro delante de mí a esta distancia.  Y no solo eso, le contaba el hombre, sino que me hablo personalmente.”

El barbero muy impresionado dijo, “no puede ser, ¿qué te dijo?” Respondiendo el cliente dijo: “¿quién te hizo ese corte de pelo tan feo?”  ¿Qué cómico verdad?  Aquí encontramos dos puntos de vista opuestos, y de eso mismo quiero hablarles en el día de hoy.

Hoy vamos a examinar dos puntos opuestos de cómo alcanzar la gloria de Dios. La lectura de la biblia es un poco extensa, así que no la leeré completa, sino que más bien leeré los versículos claves que apoyan el tema principal del estudio bíblico de hoy.

Anuncios

Lucas 7:36-48Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. 41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? 43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

En los versículos que estamos usando hoy vemos claramente dos puntos de vistas completamente opuestos de cómo alcanzar la gloria de Dios.  Aquí tenemos al fariseo y a una mujer que era una gran pecadora; en otras palabras encontramos el conflicto que existe entre la religión y un pecador genuinamente arrepentido.

La razón por la que digo esto es porque como todos aquí conocemos, los fariseos eran uno de los grupos religiosos de más influencia en ese entonces.  Los fariseos ejercían gran influencia, pero tenían un gran defecto, tal como lo tiene toda religión.

Anuncios

Ellos añadían reglas, regulaciones, rituales, y ceremonias, que imponían restricciones a las personas. Esto les condujo a dos grandes errores. El primero es que estaban conduciendo al pueblo a creer que con un buen comportamiento y a través de rituales serian aceptables a Dios.

Segundo, es que conducían al pueblo a una religión de respeto social, una religión externa. Pero la realidad del caso es que ellos profesaban una cosa, pero practicaban otra, y es por eso que en más de una ocasión el Señor les llamo hipócritas [1]. Pero no quiero aburrirlos con cosas que todos conocemos, así que procedamos con la predicación de hoy.

La realidad es que no sabemos por qué este fariseo invito a Jesús a que comiese en su casa, pero lo más seguro fue porque él quería interrogarle de una manera sutil.  Los fariseos definitivamente no creían que Jesucristo era el Mesías, ellos definitivamente no creían que Él era el Hijo de Dios, y lo único que buscaban era desacreditarlo [2].  Esto en si es el gran problema con la religión o los religiosos; ellos no buscan la gloria de Dios, sino buscan la gloria para ellos mismos.

La religión no es lo que Dios busca de nosotros, ya que la religión no conduce a nada.  La religión no nos puede salvar; por muy religiosos que seamos, si verdaderamente no tenemos a Jesucristo en nuestro corazón, nada de lo que digamos o hagamos nos conducirá a la gloria de Dios.

Anuncios

Es muy fácil decir que somos cristianos, es muy fácil decir que amamos a Dios, pero si no estamos haciendo la voluntad de Dios, si no estamos firmes en Su palabra, entonces no tenemos nada, porque en realidad no estamos agradando a Dios [3].  Pero, si la religión no nos conduce a la gloria de Dios, ¿cómo podemos nosotros alcanzarla?

Aquí en estos versículos encontramos exactamente cómo hacerlo.  En estos versículos leemos: “…Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume…”

¿Qué fue lo primero que ella hizo?  Ella reconoció que era una pecadora.  Y quiero que notemos la palabra pecadora empleada aquí; la palabra es una traducción de la palabra griega “hamartōlos” (pronunciada: jamar-tolás), y su definición es: “dedicada al pecado; preeminentemente pecaminosa, especialmente malvada” [4].  Así que esto nos indica que ella era realmente malvada; pero ella se acerco a Jesucristo con un corazón arrepentido, y reconoció que lo que hacía era abominación a Dios [5].

Segundo, ella reconoció que la religión no le podría perdonar, que la religión no le podría entregar la paz que ella buscaba.  Ella era una mujer pecadora, una mujer despreciada por los grupos religiosos, y ella ni siquiera podía acercarse a ellos.

Pero la fama de Jesús se extendía de gran manera [6], así que ella seguramente había escuchado acerca de las enseñanzas del maestro.  Esta mujer seguramente había escuchado como Jesucristo en más de una ocasión había dicho: “…tus pecados te son perdonados...”[7]  Y debido a esto, ella no permitió que nada la detuviera de acercarse Él.  Dile a la persona que tienes a tu lado: ella busco Su presencia.