Alcanzando la Gloria

Ella no estaba buscando que le vieran, ella no estaba buscando obtener algún tipo de reconocimiento.  Es más, si los que estaban presentes la hubiesen reconocido, la hubiesen botado de la casa antes de que pudiese llegar a los pies del Señor.  ¿Cómo se acerco ella a los pies del Señor?  Ella se acerco a Jesucristo con su corazón genuinamente arrepentido.  ¿Qué es lo que tenemos que aprender de aquí?

Lo que tenemos que aprender de aquí es que para alcanzar la gloria de Dios, tenemos que buscarla con un corazón genuinamente arrepentido.  El fariseo no podía ver razón alguna para el arrepentimiento y perdón, no la podía ver porque él se consideraba correcto ante los ojos de Dios.  Su religión le conducía a pensar que con seguir la ley encontraría gracia ante los ojos de Dios.

Pero como todos sabemos, nadie ha podido cumplir con toda la ley de Dios [8].  Pero este hombre se consideraba completamente recto, y es por eso que leemos: “…Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora…” ¿Qué vemos aquí?

Lo que vemos es que el fariseo estaba completamente opuesto a lo que estaba sucediendo, él no tenía su corazón en el lugar debido, el fariseo la había juzgado y condenado.  Y esta es una atribución incorrecta que muchos se toman, tal como lo explico el Pastor Fernandez durante la predicación de la semana pasada.

Pero no obstante la actitud demostrada por este hombre, esta mujer no permitió que nada la detuviera; no la detuvo las miradas de desprecio que seguramente recibió, no la detuvo el odio que seguramente corría en ese ambiente al verla, ella llego a los pies de Señor, y ella: “…comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume…”

En otras palabras ella se rindió completamente a Jesucristo.  Y desdichadamente, existe un buen número de personas que se llaman cristianos que no han podido hacer esto, que no han podido rendirse a Jesucristo completamente. ¿Por qué no se pueden rendir completamente al Señor?  La razón es porque existen muchos igual al fariseo; existen muchos que piensan que están correctos en todo, y que son vistos por Dios como rectos, pero que en realidad no lo son.

Si queremos ver la gloria de Dios, tenemos que dejar atrás nuestra opinión y ser igual que esta mujer; tenemos que rendirnos a Jesucristo y ofrecerle lo mejor de nosotros en todo momento.  Fíjense bien en este detalle aquí para que entiendan bien lo que les quiero decir.

Ella le ofreció lo mejor de ella, ella le ofreció lo más valioso que ella tenia, ella le ungió con el perfume.  ¿Por qué deseo que nos fijemos en este detalle?  Quiero que nos fijemos bien en este detalle porque el perfume en ese entonces no era como ahora.

Hoy en día se puede comprar todo tipo de perfume en cualquier lugar, y no son nada costosos, pero en ese entonces el perfume era muy valioso, y no todas las personas podían darse ese lujo.   Pero ella no lo pensó, ella no escatimo, ella lo ungió con el perfume.

Preguntémonos, ¿le damos a Dios lo más valioso de nosotros?  No les estoy hablando acerca de cosas materiales, no les estoy hablando acerca de dinero; estoy hablándoles acerca de lo más valioso. ¿Qué es lo más valioso de nosotros que podemos darle a Dios?

Lo más valioso de nosotros que podemos ofrecerle a Dios es nuestro tiempo.  ¿Por qué digo esto? 

Lo digo porque creo que si hacemos una encuesta aquí ahora mismo, todos dirían que el tiempo es corto; hasta existe un refrán que dice “el tiempo es dinero,” en otras palabras nuestro tiempo es muy valioso.

Como he dicho en otras ocasiones, nuestra fe debe ser inmovible; pero, ¿cómo alcanzaremos desarrollar una fe inmovible si no le dedicamos tiempo a Dios?  ¿Cómo seremos fortalecidos para vencer los ataques del enemigo si no tomamos el tiempo de conocerle, de conocer Su voluntad y de buscar Su propósito en nuestra vida?

Les puedo decir con toda franqueza que nunca lo alcanzaremos; nunca alcanzaremos ver la gloria de Dios en todo si no le dedicamos tiempo.  ¿Cómo podemos alcanzar ver la gloria de Dios en todo?

  • Primero;reconociendo que somos pecadores, que no somos perfectos y nunca lo seremos.
  • Segundo; reconociendo que no existe religión que nos conduzca a la gloria de Dios, solo existe un camino, solo existe una verdad y su nombre es Jesús.
  • Tercero; llegando ante Su santa y divina presencia con un corazón genuinamente arrepentido, y completamente rendido a Él.
  • Cuarto; tenemos que entregarle a Dios lo mejor de nosotros en todo momento.

Para concluir.  ¿Quieres alcanzar ver la gloria de Dios en tu vida?  Entonces no permitas que nada ni nadie te detenga de llegar ante Su presencia.  Esta mujer era repudiada y odiada por muchos, pero ella no permitió que nada de eso la detuviera.

Esta mujer no se detuvo, no lo pensó, ella llego a los pies del Señor venciendo las miradas y los comentarios que se levantaron en su contra.  Esta mujer reconoció que una religión, que unos rituales no le podrían ayudar, ella reconoció que solo Jesús le podía entregar el descanso y la paz que ella buscaba.

Esta mujer estaba atada a las cosas de este mundo, estaba atada a la abominación a Dios, pero Cristo la libero.  Dile a la persona que tienes a tu lado: Cristo rompió las cadenas que le ataban.

Cristo quiere quitar de tus manos las cadenas que te atan hoy, Cristo quiere liberarte de la prisión en que te encuentras.  Puedes ser libre en el día de hoy, puedes obtener Su perdón y recibir Su misericordia no importa lo grande que pienses que has pecado.  Cristo quiere restaurarte y hacerte recto ante los ojos de Dios.

Esta mujer era una gran pecadora, sus pecados le apartaban de la gloria de Dios, pero ella llego a escuchar: “…Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.  Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados…”  En un instante todo pecado en su vida quedo borrado.

En un instante ella alcanzo ver la gloria de Dios.  ¿La quieres tú? 

Te invito hoy que la recibas, te invito hoy a que escuches: “…Tus pecados te son perdonados…”

[1] Mateo 23:13; 23:25 [2] Mateo 13:55; 16:1
[3] Mateo 15:7
[4] Blue Letter Bible Lexicon
[5] Deuteronomio 23:17-18
[6] Lucas 5:15
[7] Mateo 9:2; Marcos 2:5; Marcos 2:9; Lucas 5:20
[8] Romanos 3:23

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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