La realidad es que caminar en un lugar completamente oscuro no solo es difícil, sino que también peligroso. Hermanos, caminar en tinieblas es muy peligroso porque podríamos tomar un camino diferente sin saberlo, o podemos tropezar y caer. Sin embargo, cuando tenemos una lámpara que ilumine nuestro camino, entonces podemos caminar confiadamente y evitar todo peligro y/o obstáculo que pueda existir.

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Podemos correr la carrera de la vida hasta alcanzar la meta final (1 Corintios 9:24-25; 2 Timoteo 4:7; Hebreos 12:1), ya que el camino se ve claramente. Eso es lo que hace la palabra de Dios, ningún otro libro nos puede iluminar de esta manera. Habrá alguno que sea de utilidad, pero solo en la biblia podemos depositar toda nuestra confianza sin duda alguna.

c. Es un arma espiritual (Hebreos 4:12)

La biblia es la única arma que podemos usar contra los ataques del maligno. Pero, una gran realidad es que el enemigo puede intentar usar la palabra de Dios para tergiversar, y darle un sentido erróneo. Pero cuando la conocemos, entonces nosotros identificamos claramente cuando intenta engañarnos. Recordemos que el enemigo intentó engañar al mismo Jesús, hablándole con textos de las escrituras (Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-13). Pero Jesús se defendió con la verdad, la palabra de Dios.

Nosotros tenemos que seguir el ejemplo del Señor y defendernos de la misma manera. Debemos y tenemos que defendernos con la verdad. Debemos y tenemos que defendernos con la palabra de Dios. La realidad es que no existe ninguna arma forjada que podamos usar para defendernos de los ataques del maligno, y es por eso que debemos leer y estudiar la palabra de Dios para poder combatir el ejército de las tinieblas que trata de separarnos de la presencia de Dios.

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Así que tomemos esta espada en mano, para pelear y vencer toda mentira. Hermanos, no obstante el problema o la situación en que te encuentres, Dios te ha dado el armamento que necesitas (Efesios 6:10-17) para que puedas enfrentarte contra ellas con las armas de justicia, y salir más que vencedor. La palabra de Dios es poderosa.

d. Es para siempre (Mateo 24:35)

Una de las características de la palabra de Dios, es que permanece para siempre. Los libros o mensajes aparecen y desaparecen, pero la palabra de Dios no ha podido ser eliminada, a pesar de que muchos hombres han tratado de hacerlo. La palabra de Dios no podrá ser eliminada nunca, ya que es la misma voz de Dios. Podemos estar seguros que Su mensaje no cambiara, no se retractara, ni Él cambiara de opinión. Dios permanece para siempre y Su palabra también.

IV. Lo que hace la biblia en nosotros

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Los resultados de conocer la palabra de Dios son muchos, y muy beneficiosos, para todo aquel que dedica su vida a escudriñar y estudiar la biblia.

a. Santifica (1 Timoteo 4:5)

La palabra de Dios nos santifica, ya que a través de ella nos sumergimos en el corazón de Dios. Y al conocer más de Dios, entonces nos damos cuenta que Él es perfecto, y Su perfección se impregna en nosotros, y no queda nada más que ser santos. Pero esto no es algo que se logra con fuerzas humanas, sino que solo podemos lograrlo con la fortaleza de Su espíritu. Por la palabra de Dios somos santificados.

b. Renacemos (1 Pedro 1:23)

Una vez que nos entregamos al Señor hemos renacido, pero no para hacer lo mismo que hacíamos antes, sino para cumplir con la voluntad de Dios y Su palabra. En la biblia encontramos Sus mandamientos, y al obedecerlos nacemos a una nueva vida, con nuevos comportamientos. El pecado queda atrás, y la nueva vida en santidad de Dios está delante de nosotros.

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V. Resultados de estudiarla

Como les dije al inicio, la biblia es considerada como el libro más vendido en el mundo, con una impresionante venta de más de 3.9 billones en los últimos 50 años. Pero lamentablemente muchos tienen biblias en su casa, pero nunca la han leído. Esto también incluye a un gran número de cristianos, que solo abren su biblia el día de servicio en su congregación y nada más.

La triste realidad, es que un gran número de cristianos, no ponen en práctica el mandamiento de escudriñar las escrituras (Juan 5:39). Esto es algo que sucede, porque muchos no se han dado cuenta que además de ser santificados y conocer el propósito de Dios, al escudriñar las escrituras, somos fortalecidos (2 Corintios 12:9-10).

a. Somos bienaventurados (Lucas 11:28)

Jesús predicaba que quienes oían el mensaje de Dios eran bienaventurados. Pero no es una escucha pasiva, sino muy activa. Cuando escuchamos un mensaje podemos tomar notas, y prestamos atención, pero lo más importante es ponerlo en práctica (Santiago 1:22-24).

De nada nos servirá escuchar el mensaje, y después hacer todo lo contrario. Pero cuando escuchamos el mensaje, y permitimos que penetre nuestro interior, algo pasa. Nuestra vida no es la misma al escuchar la voz de Dios. Esa voz nos impulsa a la obediencia, y perseveramos hacer lo que la biblia dice, aún a pesar de que quizás lo consideremos como un sacrificio.

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En otras palabras, estamos dispuestos a confesar a Jesús no obstante la situación o consecuencia que pueda producir, y como los apóstoles, dejamos todo atrás por seguirle. Esta fidelidad es lo que Dios busca de Su pueblo, y será recompensada por Dios (Santiago 1:12; Apocalipsis 2:10).

b. Debe ser predicada (Hechos 18:11)

Una gran realidad es que al conocer la verdad de Dios, todo cristianos fiel es movido a misericordia, y queremos otros escuchen el mensaje de salvación. Es por esta razón que testificamos noche y día acerca de esta nueva vida que hemos encontrado.

Como fieles cristianos, queremos que los demás encuentren esta luz de la palabra, para caminar por el camino correcto. Deseamos que este alimento sea disfrutado por todas las personas para que sus almas crezcan en sabiduría de Dios, y conozcan Su propósito. Queremos que todas las bendiciones en las escrituras lleguen a las personas, así como han llegado sobre nuestras propias vidas.

Predicamos lo que hemos visto y oído y testificamos de lo que hemos experimentado. ¿Por qué lo hacemos? Lo hacemos porque la luz del evangelio nos ha alumbrado para bendecir a otros, y reflejar esa luz en buena conducta, en palabras de bien y en una vida santa para Dios.

c. Da fruto

Si alguien no escucha la voz de Dios, esto no es culpa de Él (Juan 8:47). En cambio, si escuchamos Su voz y hacemos lo que nos manda, entonces sabemos que Dios está en nosotros.

Lamentablemente existen falsos cristianos, falsos predicadores, y falsos profetas. Pero cuando los examinamos a la luz de la palabra de Dios, entonces podemos fácilmente identificarlos. Como nos dice el Señor, “por sus frutos los conoceréis“. (Mateo 7:20)

La realidad es que es fácil engañar a alguien si no se ha alimentado leyendo y escudriñando la palabra de Dios. Pero para alguien que ora, lee la biblia y estudia Su palabra, le será más difícil al enemigo poder engañarlo, ya que a través de Su palabra, Dios nos alimenta y fortalece en la fe. Hermanos, Dios quiere alimentarnos con el mejor alimento espiritual, esto es, Su palabra.

Conclusión

Si no lo hemos hecho, es necesario empezar a alimentarnos de la palabra de Dios, para poder crecer espiritualmente. Dios quiere entregarnos cada bendición encontrada en la biblia (Jeremías 17:7-8; 29:11). Pero, si no las conocemos, ¿cómo vamos a reclamarlas?

Estudiemos Su palabra para que nos santifique cada vez más, para que crezcamos en sabiduría de Dios, y podamos defendernos de los ataques del enemigo. Alimentemos nuestra alma con la palabra de Dios, y pronto seremos sensibles a Su voz, y claramente le escucharemos. Esta es la bendición más grande que podemos recibir, ya que a través de Su palabra, Él nos guía a Su voluntad en todo momento.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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