La biblia dice que la salvación la obtenemos por fe en Jesucristo [6]. Pero muchos no aceptan ese nombre, y no creen que a través de Él podamos obtener la salvación del alma. Es por eso que existen tantas diferentes religiones y creencias. Sin embargo, la biblia dice que en ningún otro hay salvación.

Dios quiere que escuchemos Su palabra y que la pongamos en práctica, obedeciendo Sus mandamientos y siguiendo Sus estatutos. Dios no quiere que seamos oidores olvidadizos, y que las presiones del mundo nos derroten. Nuestra convicción en Dios debe ser profunda, y debemos estar completamente fundados en Él. En otras palabras, ser como el hombre prudente en la parábola “que edificó su casa sobre la roca.” Pero esto es algo que solo lograremos si escuchamos y obedecemos a Dios.

Cuando escuchamos y obedecemos a Dios, entonces estamos asegurando nuestra vida, como si construyéramos una casa en el lugar más seguro posible. Hermanos, la fundación de toda estructura es lo principal. Es por eso que una  casa fundada en la roca es difícil de derribar. Y como el Señor nos dice claramente, vendrán ríos, lluvias, y soplaran vientos, pero la casa seguirá firme.

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La voluntad de Dios es que seamos obedientes, le sigamos y confiemos en Él. Esto es lo mejor que le pudiera suceder a la humanidad. Ya que Él quiere cuidarnos y llenarnos de Sus bendiciones. Esa es Su voluntad para nosotros, Su voluntad es buena, agradable y perfecta [7].

Hermanos, Cristo nuestra roca como dice Su palabra [8], y nuestra fe debe estar fundada en Él. Él es esa piedra sobre la que debemos edificar nuestra vida. La biblia nos explica que sólo en Él hay salvación. Y como ese sacrificio en la cruz sirvió para salvar a la humanidad entera. El sacrificio de Jesús fue suficiente, no solo para salvar a unos cuantos, sino para salvar a toda la humanidad de la condenación eterna.

Nada nos podrá dañar si estamos correctamente cimentados en el Señor. Como nos dice la palabra, vers. 25 “Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó…” En otras palabras, pueden venir tormentas, esto son tiempos difíciles, y/o tribulaciones, pero permaneceremos firmes en la fe.

Pueden venir diferentes corrientes intentando llevarnos sin rumbo, pero si estamos firmes no dejaremos que nos lleven, sino que estaremos tranquilos en Dios. Puede venir cualquier tribulación, pero cuando nuestra fe está fundada sobre la roca, en Dios estaremos seguros, y nuestra casa permanecerá después de la tormenta, después de los ríos, y después de las tribulaciones. Al estar cimentados en Dios y su palabra no sufriremos daño alguno.

¿Por qué no sufriremos daños? No sufriremos daños porque no solo estamos bien fundados sobre la roca, sino que somos alimentados con Su palabra. El alimento espiritual es lo que nos mantiene fuertes en Él, y también es como un río, y de nuestro interior correrán ríos de agua viva [9]. Confiar en Dios, obedecer Su palabra, y ser alimentados de ella, significa que hemos fundado sobre la roca inamovible. Y la vida eterna es lo que le espera a aquellos que edifican toda su existencia sobre el Señor Jesús.

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Pero como les dije, siempre existen dos opciones cuando escuchamos el mensaje de Dios. Lo aceptamos o lo rechazamos. Los que hemos aceptado el llamado, y hacemos la voluntad de Dios, Él nos compara a un hombre prudente. Pero quien no cumple con la palabra de Dios, Jesús lo compara a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena (vers. 26).

Y el Señor nos dice: “y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” (vers. 27). ¿Qué nos está diciendo el Señor con esto? Lo que el Señor nos está diciendo es que si fundamos nuestra vida fuera de la voluntad de Dios, tal vida no tendrá fundamento. Y cuando vengan las tormentas y los vientos la casa caerá y será destruida. Nadie en su sano juicio, edifica una casa en un lugar que sabe que no podrá estar en pie. Por eso las palabras de Jesús son tan claras y nos compara con personas prudentes o insensatos.

Seamos pues esas personas prudentes que edifican bien, y seguros. Eso es lo que Dios quiere que hagamos. Por eso el mensaje de Dios es anunciado, ese es el propósito de la predicación a todo el mundo, que las personas edifiquen en lo seguro. Invitarlos a que sean prudentes y no insensatos. A explicarles que en Cristo estamos seguros y fuera de Él solo podemos venir a ruina y nuestra casa será destruida sin Él.

Para concluir. La responsabilidad de leer y reflexionar en la palabra de Dios es la responsabilidad de todo cristiano fiel. Para fortalecernos y poder vencer las batallas de la vida, debemos y tenemos que escudriñar las escrituras, estudiarlas, y escuchar los mensajes de Dios. También debemos ser predicadores, testificando de lo que Dios ha hecho en nosotros, y como hemos pasado de muerte a vida.

Hermanos, no podemos ser oidores olvidadizos de la palabra de Dios, sino que tenemos que ser hacedores de ella en todo momento. Es necesario que creamos y confiemos en Dios, y lo pongamos por fundamento de nuestra vida. Debemos ser hacedores de la palabra, y seguir cada uno de los mandamientos e instrucciones que Dios nos dejó en ella.

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Cuando ponemos a Dios primero, y le obedecemos en todo lo que nos pide, entonces estamos siendo prudentes, y estamos construyendo sobre la roca inamovible que es Cristo Jesús. Todo aquel que haga lo contrario, esto es, escuche la palabra pero no crea y obedece lo que Dios manda, será una persona imprudente, y estará edificando su vida sobre la arena.

Para los que edifican sobre la roca no importaran las tempestades que puedan venir, la casa permanecerá y no sufrirá daño. Pero quién escuche y no obedezca la palabra de Dios, es una persona insensata y su casa sufrirá las consecuencias, pues su vida está fundada en arena suelta, y cualquier viento o lluvia lo dañará y vendrá a ruina.

¿Queremos estar seguros? Entonces fundemos nuestra vida sobre Cristo. Estemos confiados en que Él nos cuidara de cualquier tormenta. Cristo permanece para siempre, Él es nuestra roca, la roca de nuestra salvación. Nada nos podrá separar de Él, y nada nos dañará cuando estamos seguros fundados en nuestro Dios y Salvador.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

El Nuevo Pacto… Predicas Cristianas Escritas

[1] Mateo 28:16-20
[2] Romanos 6:23
[3] Filipenses 2:9-10
[4] Juan 5:39
[5] Mateo 13:1-9
[6] Hechos 2:21 4:12; 16:31
[7] Romanos 12:2
[8] Salmo 118:22
[9] Juan 7:38

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