Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico: Mateo 5:1-12

Introducción

Como todos sabemos, Jesús vino a este mundo para salvar a la humanidad. Durante Su tiempo aquí en la tierra, Él fue bautizado [1], fue tentado [2], y después de iniciar Su ministerio comenzó a llamar a sus discípulos [3].

Algo de sumo interés es que cuando Jesús llamó a su discípulos, los doce estaban ocupados haciendo algo. Pero ellos dejándolo todo, le siguieron. Jesús no busco gente ociosa, es decir haraganes que no estaba haciendo nada, sino que busco gente que estuviera ocupada. Pero no haciendo el mal, sino personas que estaban activas y trabajando. Hermanos, y Dios continúa buscando este mismo tipo de personas. Él busca personas activas y dispuestas a trabajar en Su obra para predicar, para ser pescadores de hombres.

Dios no esta en busca de haraganes, o personas sin motivación. Sino que Él busca que seamos motivados por Su palabra, y que seamos discípulos activos. En otras palabras, Él quiere que a través de nosotros otros lleguen al reino de Dios [4].

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Dios no quiere que simplemente tomemos la decisión de seguir a Jesus, y que no afectemos a nadie con nuestra vida. Dios quiere que sirvamos de luz en este mundo de tinieblas [5]. Es decir, Él quiere que afectemos el mundo con Su palabra y Su poder. Dios quiere que seamos imitadores de Jesús, y que prediquemos el arrepentimiento para perdón de pecados.

Ahora bien, cómo podemos fácilmente encontrar en la Biblia, la fama de Jesús comenzó a crecer. Él predicaba y traían a enfermos para que orara por ellos para que fuesen sanados [6]. ¿Por qué fue que la fama de Jesus comenzó a crecer? La respuesta a esta pregunta es facil.

La razón por la que la fama de Jesus comenzó a crecer, y creció tan rápidamente, fue porque las personas escuchaban que Jesús era un predicador que parecía tener la verdad, y en quién se manifiesta el poder de Dios.

Uno de los primeros mensajes de Jesús fue a una multitud en un monte, donde estando la multitud reunida Él empezó a enseñar acerca del reino de Dios. Ese sermón es conocido como el sermón del monte, el cual inicia con una serie de bienaventuranzas. Bienaventurado significa dichoso, feliz. Y este será el tema que estaremos afrontando en esta noche. Hoy vamos a examinar las bienaventuranzas, y lo que significan para nosotros hoy en dia. 

I. Los pobres de espíritu (Mateo 5:3)

La primera bienaventuranza es encontrada en el versículo 3 donde leemos: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” Lo que debemos y tenemos que notar es que aquí Él no se estaba refiriendo al Espíritu Santo, sino a nuestro espíritu interior. En otras palabras, el aliento de vida que cada uno tenemos.

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Jesús dice que somos bienaventurados cuando somos pobres de espíritu. Pero, ¿qué quiere decir esto? Pobres de espíritus no quiere decir que seamos haraganes o falta de ánimo, sino que significa que necesitamos más, que no estamos conformes, y que no pretendemos haberlo alcanzado todo.

En otras palabras, somo pobres en espíritu cuando somos como niños y no nos valemos por nosotros mismos, sino que dependemos de nuestro Padre celestial. Somos pobres de espíritu cuando queremos más de Dios. Cuando sentimos la necesidad y el vacío en nuestro interior. Ese vacío que sentimos es la falta de Dios. Y solo Dios puede llenar ese vacío.

Por eso somos bienaventurados cuando tenemos esa necesidad de Dios, y le buscamos con toda nuestra fuerza. Es entonces que Dios llega a nuestro interior, y como dijo Jesús, de los tales es el reino de Dios. 

El reino de Dios es para esos pobres que necesitan a Dios para vivir, para tener una nueva vida espiritual. El reino de Dios es para los que no pueden vivir por su propia voluntad, sino para los que viven por la voluntad perfecta de Dios.

II. Los que lloran (Mateo 5:4)

La segunda bienaventuranza es encontrada en el versículo 4 donde leemos: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Jesús vino a consolar a los que lloran, a todos aquellos que lo dejan todo por Él. Los hijos de Dios somos consolados por nuestro Padre. Cuando nos mantenemos firmes en nuestra fe, a pesar de cualquier sufrimiento o circunstancia, Él nos consuela y nos da de su apoyo.

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Los que lloran recibirán consolación, que contradictorio. Pero que gran verdad es para los hijos de Dios. Felices los que lloran. Por lo general no es así, sino que una persona que llora está triste, pero Jesús dice que somos felices, pues quienes lloran recibirán consolación. Pero no consolación de las personas, sino de Dios mismo.

Por eso Jesús nos llamó bienaventurados al estar llorando, pues ahí Dios se glorifica en nuestro sufrimiento y nos da grandes victorias.

III. Los mansos (Mateo 5:5)

La tercera bienaventuranza es encontrada en el versículo 5 donde leemos: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” ¿Qué nos esta diciendo el Señor con esto? Lo que nos esta diciendo el Señor con esto es que los malos recibirán su castigo.

En ocasiones es difícil mantener nuestra fe firme al ver como las malos aparentan prosperar, mientras que los fieles cristianos pasamos por necesidades y sufrimiento. Pero recordemos que Dios no es hombre para mentir [7], Él tiene sus ojos fijos sobre toda su creación [8], y dará a cada uno según sean nuestros actos. Dios promete que todo pecado recibirá su castigo [9]. Pero a los mansos, a los humildes, Su palabra nos dice que recibirán la tierra por heredad.

Puede ser que por un tiempo veamos al impío prosperar. Pero recordemos que eso es temporal. Jesús nos dice que viene el momento en que los mansos recibirán la tierra, pero los pecadores solo les espera el castigo de Dios.

IV. Los que tienen hambre y sed de justicia (Mateo 5:6)

La cuarta bienaventuranza es encontrada en el versículo 6 donde leemos: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”  El Señor aquí nos dice claramente que esos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados.

El Señor nos dice que ellos recibirán y se alimentarán de la justicia, se alimentarán y beberán de ella. Nunca nos olvidemos que Dios recompensa al justo. Así que si buscamos la justicia en Dios, y si estamos hambrientos de hacer lo bueno, entonces seremos recompensados. 

En Isaías 55:1-2 encontramos que Su palabra nos dice que los sedientos se acerquen a Dios, que compren, los que tienen necesidad, vino y leche, que compren sin precio. Su palabra nos invita a que comamos del bien, y que se deleite nuestra alma. En otras palabras, el Señor nos dice que recibiremos de Dios esa justicia y seremos saciados. Recibiremos ese bien que buscamos y anhelamos.

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