Predicas Cristianas

Las bienaventuranzas

Puede ser que por un tiempo veamos al impío prosperar. Pero recordemos que eso es temporal. Jesús nos dice que viene el momento en que los mansos recibirán la tierra, pero los pecadores solo les espera el castigo de Dios.

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IV. Los que tienen hambre y sed de justicia (Mateo 5:6)

La cuarta bienaventuranza es encontrada en el versículo 6 donde leemos: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.»  El Señor aquí nos dice claramente que esos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados.

El Señor nos dice que ellos recibirán y se alimentarán de la justicia, se alimentarán y beberán de ella. Nunca nos olvidemos que Dios recompensa al justo. Así que si buscamos la justicia en Dios, y si estamos hambrientos de hacer lo bueno, entonces seremos recompensados. 

En Isaías 55:1-2 encontramos que Su palabra nos dice que los sedientos se acerquen a Dios, que compren, los que tienen necesidad, vino y leche, que compren sin precio. Su palabra nos invita a que comamos del bien, y que se deleite nuestra alma. En otras palabras, el Señor nos dice que recibiremos de Dios esa justicia y seremos saciados. Recibiremos ese bien que buscamos y anhelamos.

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V. Los misericordiosos (Mateo 5:7)

La quinta bienaventuranza es encontrada en el versículo 7 donde leemos: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.» Hermanos, los misericordiosos alcanzarán misericordia. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente puesto, esto significa que así como nosotros perdonamos a los que nos maldicen, así nos perdonará Dios a nosotros.

Pero si no perdonamos a los demás, Dios tampoco nos perdonará a nosotros [10]. Es exactamente por eso que Jesús llamó bienaventurados a los que tienen misericordia. Pues solo así alcanzamos también la misericordia de Dios. Si queremos que Dios nos perdone, también debemos imitar esa misericordia con los demás.

Dios es bueno y quiere que sus hijos también tengan ese sentido de bondad y justicia. Dios recompensa a los corazones puros, a los que hacen el bien y a los que tienen misericordia de los demás. Ellos alcanzan el favor de Dios.

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VI. Los de limpio corazón (Mateo 5:8)

La sexta bienaventuranza es encontrada en el versículo 8 donde leemos: «Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.» Adicional a esto, en el Salmos 24:3 encontramos que se nos dice “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?” Estas preguntas tienen su respuesta en el mismo salmo, pero también en este versículo de Mateo. Los que alcanzarán subir al monte de Jehová serán solos los de limpio corazón. Solo ellos estarán en su lugar santo, y verán a Dios.

El salmo también agrega que debemos ser limpios de manos; de corazón puro que no juran con engaño, y no elevan sus manos a cosas vanas.

Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador, Dios mismo viene a morar a nuestro corazón. Es por eso que nunca podemos olvidarnos, que Él no puede estar en ningún lugar sucio de pecado. La sangre de Cristo nos limpia, desde dentro de nosotros. Él limpia nuestro corazón, así que para alcanzar ver la gloria de Dios, y permanecer en Su presencia tenemos que permanecer así. Tenemos que permanecer limpios de corazón. 

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VII. Los pacificadores (Mateo 5:9)

La séptima bienaventuranza es encontrada en el versículo 9 donde leemos: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.» ¿Quienes son las pacificadores? Los pacificadores son aquellos que buscan la paz. Y Jesús nos dejó Su paz, y no como el mundo la da [11]. La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento, y esta es la paz la que los cristianos debemos buscar en todo momento. 

La paz de Dios va mucho más allá de la paz humana. Dios nos da paz en medio de la aflicción, aún cuando no deberíamos tener paz la tenemos, pues sabemos quién es Dios, y que Él está de nuestro lado.

La biblia también dice que debemos procurar la paz con todos [12]. Los cristianos que predicamos la verdad de Dios, Su amor reina en nuestro corazón. Por lo tanto ese amor es expresado a los demás a través de las misericordias de Dios. Y esos que predican la verdad, esos que quieren alcanzar a todos y traerlos a la paz de Dios, ellos son llamados hijos de Dios.

VIII. Los que padecen persecución (Mateo 5:10)

La octava bienaventuranza es encontrada en el versículo 10 donde leemos: «Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.» Como todos sabemos, la persecución puede tomar muchas formas.

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En otras palabras, la persecución no es necesariamente el ser arrestados y encarcelado por nuestra fe, como eran arrestados, encarcelados, y en ocasiones ejecutados los cristianos de la iglesia primitiva.  Sino que la persecución puede ser el sufrimiento causado por otros en nuestra vida, solamente por el hecho de que permanecemos fiel en nuestra fe, y hemos renunciado a las cosas del mundo.  

Recordemos que a través de la historia de la iglesia, los cristianos fueron perseguidos. Los apóstoles y primeros cristianos sufrieron mucha persecución, y como les dije anteriormente, fueron ejecutados debido a su fe. Pero a pesar de lo cruel y/o brutal que fuera esa persecución, ellos se sintieron dichosos en todo momento de ser perseguidos por causa del mensaje de salvación.

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