Las bienaventuranzas

Debemos considerarnos felices cuando se habla toda clase de mal de nosotros, porque esto significa que estamos conduciendo una vida que busca agradar a Dios, y no al mundo. Así que si el mundo te rechaza, y/o cuando seas rechazado debido a tu comportamiento según tu fe, nunca te olvides de las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: «Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.» (Gálatas 1:10).

El enemigo es mentiroso y padre de mentira [14], y no tiene verdad contra los hijos de Dios que pueda usar para acusarlos. Recordemos que el acusador de nuestra alma fue quitado por el sacrificio de Jesús. Pero también recordemos que el enemigo intentará engañarnos con sus mentiras, y usará a aquellos que que quizás no estén fuertes en Su fe, y/o aquellos que aún no conocen al Señor. 

El enemigo no detiene su ataque sobre la iglesia y los fieles siervos de Dios, así que usara todo medio habido y por haber para atacar a los verdaderos hijos de Dios. Pero recordemos que Jesús dijo que nos alegramos, pues las mentiras del diablo no llegan a los oídos de Dios. Dios solo escucha la verdad, así que siempre y cuando nos mantengamos fieles a Dios, entonces podemos sentirnos gozosos, pues de Dios recibiremos nuestra recompensa.

Para concluir

El mundo puede llamarnos de muchas maneras: Pobres en espíritu, enlutados, mansos, hambrientos. Pero Dios cambia esas palabras y nos bendice. Dios nos llama: Consolados, hijos de Dios, herederos. Dios cambia lo que podría considerarse como debilidad, y se gloria a través de esa característica del cristiano.

Dios quiere que seamos misericordiosos, de limpio corazón, y pacificadores. Porque cuando somos  así, entonces alcanzaremos misericordia del Señor, y nos encontraremos ante Su presencia por la eternidad  algún día. Recordemos que Dios recompensa a sus hijos por mantenerse fieles hasta el fin [15]. El mundo nunca entenderá esto, pero Dios nos bendecirá, y eso es lo que realmente importa.

Al final de las bienaventuranzas encontramos que el Señor nos dice: «Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.» (vers. 12)

Jesús nos pide que nos alegremos, cuando padecemos persecución, cuando somos perseguidos por causa de la verdad. Recordemos que el mundo tratará de llamar a lo bueno malo, y a lo malo bueno [16]. Así que puede llamar fácilmente a la verdad mentira, y a la mentira verdad. Pero para el cristiano fiel solo existe una verdad, y esa verdad es Dios. 

Nosotros somos bienaventurados cuando el enemigo dice toda clase de mentiras contra los hijos de Dios, ya que a nosotros nos está esperando un gran galardón en los cielos.

Así que cuando a nuestra vida lleguen problemas, situaciones difíciles, y/o persecución, no te desalientes. No te desanimes, sino que como nos dice el Señor, gocémonos en Dios. Sirvamos con fidelidad a nuestro Señor, y a Su tiempo recibiremos la recompensa que Él nos ha prometido. 

[1] Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-22
[2] Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-13
[3] Mateo 4:12-25; Marcos 1:14-20; Lucas 4:14-15; 5.1-11; 6.17-19
[4] Mateo 28:16-20; Marcos 16:14-18
[5] Mateo 5:13-15
[6] Lucas 5:15
[7] Números 23:19
[8] Job 28:24
[9] Romanos 2:3-8
[10] Mateo 6:14-15
[11] Juan 14:27; Filipenses 4:7
[12] Romanos 12:18
[13] 1 Corintios 2:14
[14] Juan 8:44
[15] Mateo 24:13; Apocalipsis 2:10
[16] Isaías 5:20

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

El Nuevo Pacto.. Predicas Cristianas escritas

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