Prédica Cristiana

La oración es el arma más poderosa que el Señor nos ha dejado para poder vencer en las batallas espirituales. Y no estamos hablando una repetición de palabras memorizadas, o leídas de un libro, ya que eso no agrada a Dios [1]. Sino que estamos hablando de palabras que broten de nuestro corazón [2]; palabras que comuniquen a nuestro Padre celestial nuestra adoración y sumisión a Su divina voluntad.

El mejor ejemplo de cómo debemos orar es encontrado en el “Padre Nuestro” [3], pero esto no es algo para usar repetitivamente como muchos acostumbran hacer. Sino que el “Padre Nuestro” es solo el patrón que el Señor nos dejó de cómo debemos orar.

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Para entender esto bien solo debemos fijarnos en las primeras palabras del Señor en la oración que nosotros reconocemos como “El Padre Nuestro”.  En este instante, Jesús estaba enseñándoles a las personas como deberían orar. Así que fijémonos bien que el Señor dijo: “Vosotros, pues, oraréis así”.  Fijémonos bien que Él no dijo cuándo oren repitan esto, o que dijo esta es la única oración al Padre.  Él dijo: “oraréis así”, en otras palabras, Él solo nos dejo el patrón de cómo nuestras oraciones deben ser dirigidas a Dios.

Hermanos, la oración es la comunicación que todo cristiano debe mantener con el Señor todos los días. Es por eso que es de suma importancia conocer esta arma de fe que tenemos para hablar con Dios, y para recibir las respuestas debidas, y la fortaleza que Él nos entrega.

Para mantenerse en las filas de nuestro Dios, y obrando según sea Su voluntad, todo cristiano debe aprender a orar como el Señor desea. Cada uno de los que hemos nacido de nuevo, debemos saber cómo acercarnos a Dios en oración y comunicarnos con Dios.

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Una gran realidad, es que Dios desea que nos acerquemos a Él en oración; esto es algo que encontramos mencionado en múltiples versículos en la biblia. Es exactamente por eso que es necesario que cada persona que se acerque a Él sepa cómo hacerlo, y pueda establecer esa comunión íntima con Él. ¿Cómo tenemos que acercarnos a Dios en oración?

El primer paso para orar correctamente, y el más esencial, es que nos acerquemos a Él sin pecado.  En otras palabras, que lo hagamos con un corazón humilde y arrepentido. ¿Por qué digo que esto es lo más esencial? La razón por la que digo esto es obvia; “…Dios no escucha a los pecadores…” [4] ¿Qué les estoy tratando de decir con todo esto? Lo que les estoy diciendo es que de nada te valdrá orar cien veces al día, si perseveras en el pecado, en vez de perseverar en la santidad. Repito, “…Dios no escucha a los pecadores…

Y claro está en que muchos dirán, bueno pastor, la biblia dice que todos somos pecadores [5], así que nadie jamás podrá acercarse a Dios. Pero esto es solo mitad de la verdad. Todos hemos pecado y no somos merecedores de Su gracia, esto es la gran verdad. Pero gracias al sacrificio perfecto de Jesucristo en la cruz, todos ahora tenemos acceso al trono de la gracia [6].

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La sangre de Jesús nos limpió de nuestros pecados, y ahora podemos acercarnos a Dios confiando en que Él nos escuchará [7]. Pero lo que no podemos hacer es perseverar en el pecado.

Como seres humanos al fin, ninguno de nosotros somos perfectos, y ni tan siquiera podremos acercarnos a la perfección de Dios. Pero el sacrificio perfecto de Jesucristo ahora nos permite la oportunidad de acercarnos a Dios para ser escuchados. Ahora podemos hablarle, y Él nos escucha, pero solo si somos temerosos de Dios y hacemos Su voluntad.

El segundo paso para orar correctamente, y también algo esencial, es orar con fe, ya que como todos sabemos sin fe es imposible agradar a Dios [Hebreos 11:6]. Así que no podemos orar a Dios dudando [8], sino que toda nuestra fe debe estar depositada en Él.

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Nunca podemos olvidarnos de que a pesar de lo difícil que pueda aparentar una situación, para Él no hay nada imposible [9]. Así que por medio de esa convicción podemos descansar y estar tranquilos, sabiendo que nuestra fe está bien fundamentada, y podemos acercarnos creyendo que Él obrará en nuestra vida.

Recordemos siempre que cuando nos acercamos a Dios en oración, no lo hacemos como cuando nos acercamos a un extraño para hablar. Cuando nos acercamos a Dios en oración, nos estamos acercando como un hijo que se acerca a su padre para conversar [10]. En otro tiempo éramos extraños y no podíamos acercarnos a Él debido a nuestro pecado. Pero por la gracia de nuestro Señor Jesucristo hemos sido adoptados, y ahora nos acercamos no como extraños, sino como hijos. Y su palabra nos dice que no tan solamente hijos, sino que también herederos [12].

Por gracia somos salvos [13], y por esa gracia podemos entrar confiadamente a la presencia de Dios en oración y ruego. Jesucristo nos ha librado del pecado, y nos acercamos al Dios Todopoderoso, quien tiene en Sus manos el poder de hacer todas las cosas realidad.

En Dios está nuestro socorro [14], Él es nuestra ayuda en las tribulaciones. La biblia nos dice claramente de que Dios sabe exactamente lo que necesitamos antes que lo pidamos [15], así que la pregunta que surge ahora es:

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¿Cuándo debemos orar?

La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada en la palabra de Dios cuando leemos: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Así que nuestras oraciones no deben ser solamente cuando necesitamos algo de Dios, sino que deben ser en todo tiempo [16].

Lamentablemente, existen muchas personas que no reciben las bendiciones de Dios en la oración. No las reciben porque solo oran intermitentemente, es decir, cuando se encuentran apretados, y/o pasando por algún tipo de dificultad. Y una vez pasa la aflicción se alejan nuevamente de Él. Y hermanos, Dios no está para eso, quién se acerca a Él debe saber que Dios es santo y misericordioso, pero también es fuego consumidor [17].