Predicas Cristianas

Las puertas del Hades no prevalecerán

  Ahora deseo que nos fijemos bien en lo que Jesús les dijo a continuación: «…Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella…» Aquí existen dos cosas muy importantes que todos tenemos que entender.

Primero que todo vemos que Él les contesto de una manera que muchos han malinterpretado, especialmente en la religión católica. Aquí vemos que Jesús les dijo: «…sobre esta roca edificaré mi iglesia…,» de la manera que muchas personas interpretan esto aquí, es que dicen que Pedro fue el fundador de la iglesia cristiana, pero esto no es el caso. Aquí Jesús no esta diciendo que Él edificara su iglesia sobre Pedro, sino que Él edificara su iglesia en la creencia que ellos le manifestaron, en la creencia que Jesucristo es el hijo del Dios viviente.

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Hermanos, Pedro no fundo la iglesia de Cristo; ¡la iglesia de Cristo fue fundada por Cristo! La iglesia de Cristo fue fundada en el rudimento de reconocerle como lo que Él es, de reconocerle como el Hijo de Dios. No existe ninguna otra cosa, no existe otra verdad.

Entonces aquí nos estamos dando cuenta que cuando le reconocemos con todo Su poder y gloria, cuando tenemos un encuentro personal con Él, Dios nos utiliza tal como utilizo a los discípulos. Porque eso fue exactamente lo que sucedió aquí, todos los discípulos obtuvieron una revelación de Dios el Padre acerca de Jesús. Todos fueron utilizados para engrandecer el Reino de Dios en la tierra porque todos le reconocieron.

Segundo vemos que Jesús les dijo: «…las puertas del Hades no prevalecerán contra ella…» Examinemos esto un momento. Ahora pregunto, ¿qué es una puerta?, pensemos en esto. Una puerta no es más nada que un tipo de protección. Piensen en lo que les digo, piensen en las puertas de nuestros hogares, ¿para qué sirven la puertas?

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Las puertas son lo que sirven de protección en nuestros hogares; las puertas sirven para detener que personas malvadas entren en nuestros hogares para hacer una fechoría, ¿verdad? La puerta no es un arma ofensiva, no es algo que podemos usar en una batalla.

Creo que podemos buscar en todos los libros de historia en todo el mundo, y nunca encontraremos que un ejercito marcho al campo de batalla armados con puertas, ¿verdad? Pero si podemos ver que en numerosas ocasiones las puertas de una ciudad o fuerte pudieron detener o evitar que el enemigo penetrase la ciudad. ¿Se están dando cuenta de lo que Jesús nos esta diciendo aquí?

Como les dije al principio, imaginemos que estamos en una gran ciudad; que el mundo no es más nada que una gran ciudad con paredes fortificadas. Cuando hacemos esto nos damos cuenta de inmediato, de lo que Jesús le dice a su iglesia. ¿Qué nos dice el Señor aquí?

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Lo que el Señor le dice a Su iglesia es que nuestro enemigo está a la defensiva. Si así es, en muchas ocasiones pensamos que el diablo esta en la ofensiva, pero les digo que esto no es el caso. Nuestro enemigo se encuentra en la defensiva, él habita aquí en este mundo y ha hecho murallas grandes y fortificadas.

A través del tiempo, el enemigo de las almas ha creado fuertes puertas que aparentan impenetrable. Todo lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de lo que les digo es verdad. El demonio ha hecho murallas de violencia, murallas, de adicción, murallas de religión; él ha hecho puertas en estas murallas que aparentan ser impenetrables, puertas de incredulidad, puertas de duda, puertas de apatía.

Pero Jesús aquí le esta diciendo a Su iglesia que todo esto no es más que una apariencia, aquí Jesús nos esta diciendo que como Su iglesia, ninguna puerta que el diablo puede formar, ninguna muralla que él pueda fortificar prevalecerá contra Su poder y gloria. Aquí Jesús nos esta diciendo que como Su iglesia nosotros tenemos que estar en la ofensiva, y podemos tomar la ofensiva confiadamente, porque confiamos en las promesas que Jesucristo nos ha hecho.

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Podemos atacar confiadamente las murallas del infierno porque no existe nada que pueda prevalecer ante el poder de nuestro Dios. Las puertas de religión pueden ser derribadas, las murallas de adición pueden ser derribadas, las murallas de violencia pueden ser derribadas. Hermanos, Cristo nos ha dejado el poder, Él nos ha hecho la promesa que nada prevalecerá contra Su iglesia.

Ahora, con esto no les estoy diciendo que nos será fácil, no les estoy diciendo que será como el caminar en un parque. No será nada fácil puesto que Satanás y su ejército han edificado grandes murallas y poderosas puertas a través de los siglos. Pero si les estoy diciendo que no importa que tiempo se demoró en edificarlas, no importa que tiempo se tomo en fortificarlas, no importa que fuerte sea la puerta que haya puesto a la entrada; lo que les estoy diciendo, o mejor dicho, lo que Cristo nos esta diciendo es que ¡NO PREVALECERÁN!

Para concluir. En los últimos dos versículos vemos que Jesús dijo: “…Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. 20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo…”

Aquí vemos que Jesús le esta dando el poder a su iglesia de derrotar cualquiera oposición. Él aquí no le esta dando el poder a solo sus discípulos, sino le esta dando el poder a toda Su iglesia. Lo que esto nos esta diciendo es que nosotros tenemos la obligación de emprender el ataque en el nombre de Jesucristo, hasta que caigan las murallas, hasta que se derriben las puertas del propio infierno. Si hermanos, podemos atacar confiadamente, tenemos el poder de reprender y de atar los ataques del enemigo. El atar es el ejercitar la autoridad del poder de Dios en la tierra.

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¿Cómo podemos hacer esto? Fácilmente, esto se hace a través de la oración, esto se hace a través de congregarnos, alabarle y bendecir Su nombre. Dios nos ha dado el poder de atar y desatar pero no para determinar Su voluntad, sino para acertarla e implementarla aquí en la tierra.

Aquí vemos que Jesús también les dijo a los discípulos que no revelaran Su verdadera identidad, pero esto fue porque todavía no había cumplido con Su misión. Pero en el día de hoy les digo que es nuestra obligación de revelarle al mundo Su identidad, es nuestra obligación de llevar la luz a las tinieblas.

Es hora que la iglesia de Cristo monte un riguroso ataque contra las murallas del enemigo. No esperemos, no podemos temer, porque les digo que no importa lo impresionante que puedan lucir, no importa lo fortificada que pueda estar; Cristo nos dijo y dice: «!NO PREVALECERÁN!»

[1] 2 Corintios 4:4; Efesios 6:12
[2] Mateo 16:1-4; Marcos 8:11-13
[3] 2 Corintios 5:17
[4] Hechos 9:1-8

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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