Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico:Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.” (Salmos 107:29)

Introducción

En Dios tenemos un cambio de vida. Nuestros caminos llegaron a un final en el mundo y empezamos una nueva vida en Cristo Jesús. En esta nueva vida aprendemos a vivir para Dios y no alejarnos de su voluntad. 

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La nueva vida tiene sus retos, los cuales superamos uno a uno en el nombre del Señor. Pero muchas personas solo ven estos retos y no se atreven a tomarlos, quedándose para siempre en el mundo del pecado. Esta decisión de quedarse en el mundo los llevará a la muerte eterna. 

A quienes hemos tomado el reto de seguir y servir a Dios, encontramos la felicidad en este servicio. No solo eso, sino también la vida eterna. Caminamos pues en esta vida, no como antes, ni siquiera pensamos como antes, sino que empezamos algo totalmente diferente, esto es lo que Dios nos ofrece, borrar todas las cosas pasadas y nos da una página en blanco para iniciar de nuevo.

1. Cambio radical

El cambio que encontramos en el evangelio no es pasajero. No es un cambio de vida que hoy tomamos y mañana volvemos de donde salimos. A Dios no le agrada que nos volvamos atrás. El cambio que Dios quiere en nuestra vida es un cambio radical, que dure para siempre.

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Tampoco es un cambio que involucre sólo algunos aspectos de nuestra vida, sino que es un cambio de todo nuestro ser. Será un cambio de pensamiento, un cambio de prioridades, un cambio de nuestra moralidad. Todo inicia de nuevo, ya no somos los mismos. 

El cambio entonces debe ser para siempre de todo nuestro ser, no importando las influencias externas, pues es un cambio que inicia desde el interior de cada persona. Desde dentro nuestro, en nuestro corazón inicia el cambio que lo cambiará todo, afectando también el exterior, a quienes nos rodean. La persona que nuestros amigos antes veían habrá dejado de ser y una nueva persona se presentará para bien.

Este cambio solo lo encontramos en las manos de Dios. Solo Él tiene el poder para permitirnos ese cambio de vida, Él nos lo pide para poder ser llamados sus hijos. Lo principal en esta nueva vida es que ya no somos gobernados por el pecado, sino que somos gobernados por Dios mismo por medio de su Espíritu Santo.

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a) Nuevo nacimiento (Juan 3:7)

Esta nueva vida se obtiene solamente si nacemos de nuevo. El Señor Jesús dijo estas palabras y cuando lo hizo muchos se sorprendieron. Las personas que lo escucharon pensaron que Él se refería a que volveríamos al vientre de nuestra madre, fueron unas palabras que no lograron comprender. Pero el Señor se refería en que debemos morir para satisfacernos a nosotros mismos y empezar una nueva vida. 

Debemos pues nacer del agua y del Espíritu. Solo a través de ese nuevo nacimiento podemos llegar a encontrar a Dios. El Señor no nos tomará si permanecemos en pecado, por lo tanto debemos renunciar al pecado, morir a la maldad, dejar de existir para nosotros mismos y nacer de nuevo, nacer para Dios. 

Este nacimiento se da cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro salvador. Es un cambio total de vida que inicia con esta decisión tan importante en nuestra vida. Al renunciar al pecado Él nos toma como sus hijos y se acerca a nosotros, pues hemos sido limpios del pecado por medio de la sangre de Jesucristo, de modo que venimos a ser nuevas criaturas.

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b) Novedad de vida (Romanos 6:4)

Así es como somos sepultados en nuestra vida pasada y empezamos a vivir la nueva vida en Cristo Jesús. Cuando somos bautizados en las aguas como semejanza de su muerte para una resurrección a vida eterna. 

Así que no solo es un cambio de pensamiento, sino de toda nuestra forma de vida. Somos una persona nueva, diferente, dispuestos a hacer la voluntad de Dios. Los nacidos de nuevo somos personas quienes hemos dejado que Dios haga su morada en nuestro corazón. El pecado ya no existe más ni tiene potestad sobre los hijos de Dios pues han decidido el hacer la voluntad de su Padre. Están dispuestos a vivir en santidad para Él.

Esta nueva vida se traduce en dejar de hacer el pecado que antes gobernaba. El que robaba ya no roba, el que mentía ya no miente, el que blasfemaba contra Dios ahora ve bendice. Ahora en esta nueva vida vivimos por fe para el Señor.