Predica de Hoy Texto Biblico:Entonces Jehová dijo a Caín: ¿por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” (Génesis 4:6-7)

Advertencia de Dios sobre el pecado – Introducción

En toda la escritura encontramos advertencias de Dios acerca del pecado. El Señor nos advierte de las consecuencias del pecado y las consecuencias de la obediencia a su palabra. Son dos situaciones opuestas entre sí y los resultados de cada una de estas acciones se alejan la una de la otra. Dios castiga el pecado y recompensa la obediencia, Él es justo y perfecto y sus juicios no tienen error.

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Una de las primeras advertencias que el Señor nos muestra en su palabra para que nos mantengamos en obediencia a su palabra y nos alejemos del pecado, es la que nos muestra el libro del Génesis cuando Caín y Abel le ofrecieron ofrenda al Señor. Aquí encontramos dos posiciones diferentes respecto a la vida que es agradable ante Dios y la vida de maldad que Dios no quiere para la humanidad.

1. La historia de Caín y Abel (Génesis 4:1-15)

Adán y Eva habían salido del huerto del Edén a causa de la desobediencia. Tuvieron dos hijos al principio, según encontramos en su palabra. El primero de ellos se llamó Caín y el segundo Abel. Ellos crecieron y Abel fue pastor de ovejas y Caín labrador de la tierra.

Notemos que ellos no conocieron la vida del Huerto del Edén, solo Adán y Eva pudieron estar dentro de este huerto disfrutando de la presencia de Dios. Sin embargo, Caín y Abel conocieron de Dios y se dispusieron a traer una ofrenda al Señor.

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El ser humano aquí se encuentra en esa búsqueda de la relación con Dios, la que se perdió con el pecado de Adán y Eva. Pero en este pacto, el pecado ya había entrado en el mundo, la corrupción inició. 

Dios es poderoso para restaurar al ser humano en pecado, siempre lo ha sido. Pero el pecado cegó la vista a Caín y no dejó que este viera la misericordia de Dios. Dios es poderoso para restaurar, para levantar al caído, para dar vida a los huesos secos.

2. Motivos del semblante caído

Cuando Caín y Abel trajeron su ofrenda delante de Dios, dice su palabra que Dios vio con agrada a Abel y su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y su ofrenda. Leemos que Abel ofreció lo mejor de su rebaño, de lo más gordo. En cambio Caín ofreció de los frutos de la tierra, no dice la palabra que fue lo mejor de la tierra, ni lo primero, simplemente trajo la ofrenda a diferencia de Abel quien trajo lo mejor de sus rebaños.

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Por esto Dios vio con agrado a Abel y su ofrenda, porque esta fue buscada para darle al Señor lo mejor. Por eso Caín se enojó a tal punto que cambió su semblante. Vemos que su rostro cambió totalmente, si se mostraba alegre se mostró molesto por el agrado de Dios por la ofrenda de su hermano. Dios le pregunta cuál ha sido el motivo de su enojo, Dios busca cómo ayudarle para que no se pierda en el pecado.

a. Comportamiento esperado

La envidia gobernó sobre Caín, tuvo envidia de su hermano porque Dios lo vió con agrado, pero en cambio su ofrenda no fue de agrado a Dios. Cuando Dios interroga a Abel busca cómo restaurarlo, en cambio él no acepta ser restaurado sino que deja que el pecado lo gobierne y termina matando a su hermano. 

Caín pudo reconocer su error y buscar cómo mejorar y cómo ofrecer una mejor ofrenda a Dios, pudo recuperarse y mejorar para agradar a Dios. En lugar de eso continuó con su comportamiento errado, enojándose grandemente.

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Quizá Caín se sentía superior a Abel por ser el primogénito y esperaba que Dios prefiriera su ofrenda antes que la de su hermano. Dios no quiere que nos veamos superiores a los demás, tampoco que nos veamos inferiores. Dice su palabra que no tengamos un pensamiento más elevado de nosotros mismos que el que debemos tener. También dice su palabra que debemos comportarnos con humildad.

b. Pensamientos negativos

Caín pudo pensar de muchas maneras la forma como ofrecer algo que fuera aceptado por Dios. Sabemos que más que la ofrenda Dios ve el corazón con que son presentadas ante Él. No tanto el tipo de ofrenda, Dios ve el corazón.

Vemos el ejemplo de la viuda pobre que ofrecía una pequeña moneda en el templo cuando Jesús estaba ahí. Jesús elogió la ofrenda de la viuda porque ofrecía lo que tenía, mas los demás ofrecían cantidades mayores pero era de lo que les sobraba. Lo que Dios ve es el corazón con que ofrecemos. 

Los pensamientos de Caín no estaban en Dios, estaban en la envidia de su hermano, estaban en el resultado de la ofrenda. Si sus pensamientos hubieran estado en Dios, se habría humillado y preguntado a Dios por la razón de no haberlo agradado con su ofrenda. En lugar de eso se enojó y no aceptó la advertencia de Dios respecto al pecado.

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c. Falta de control

Caín perdió el control, el pecado le gobernó su vida y mató a Abel. Por la envidia, por la ira, por la maldad que gobierna su corazón. No dejó que Dios le aconsejara, o aceptó las palabras de Dios con las que pudo restaurar su vida y venir a ser acepto. La falta de control nos puede llevar lejos, a la maldad pura, al pecado que nos aleja de Dios.