Trabajando sin parar

b. De la iglesia

El enemigo también se ha infiltrado en la iglesia de Dios. Sabemos que es el padre de la mentira y con ellas ha engañado a muchos. Pero los hijos de Dios somos considerados como ovejas, pues conocemos a nuestro Padre y Él nos conoce. Así no dejamos que las mentiras del diablo nos engañen pues tenemos la palabra de Dios que nos guía.

Sabemos que una religión no nos puede salvar, es por eso que el centro de nuestra vida es Dios, porque no confiamos en hombres o instituciones, confiamos en el Dios Todopoderoso. Es por eso que en nuestra congregación se debe predicar la palabra de Dios, sin quitar nada, sin agregar nada. Porque Dios habla a su pueblo, y el pueblo debe escuchar atentamente.

IV. Las herramientas de Dios (Efesios 6:10-20)

Aunque el enemigo se oponga a lo que es de Dios, el Señor no puede ser derrotado. Los siervos de Dios deben permanecer firmes aunque hayan ataques del maligno. Tenemos a Dios de nuestro lado cuando le somos fieles, cuando hacemos su obra y mantenemos la fe.

Dios nos da algunas poderosas herramientas con las cuales debemos realizar su obra maravillosa. El Señor no nos deja desarmados en esta batalla espiritual. En el libro de Efesios encontramos esa armadura que Dios nos da para enfrentar la batalla de la fe.

a. La fe

Dice este pasaje que debemos armarnos con el escudo de la fe, así podemos apagar los dardos de fuego del enemigo. Es necesario que tengamos esa fe puesta en Dios, una fe que no pueda ser movida, una fe que siga firme a pesar de cualquier cosa.

Nuestra fe en el Señor ha sido puesta desde el momento que aceptamos vivir solo para Él. En ese momento de arrepentimiento por todos nuestros pecados empezamos a tener fe en Dios, fe en que hemos sido perdonados y que nos espera una eternidad que queremos pasar con el Señor.

b. La palabra

La palabra de Dios es esa espada con la que podemos atacar, podemos hacer daño al enemigo. Porque la palabra de Dios es viva y penetra profundo. Usamos la palabra de Dios para rescatar a aquellos que se encuentran cautivos, de esta manera penetra en el corazón de los hombres el mensaje de salvación, por esa espada del Espíritu.

La palabra de Dios ha sido la que ha venido a nuestro corazón y nos ha convencido por medio del Espíritu Santo para que la fe naciera en nosotros y tuviéramos una nueva oportunidad para alcanzar la salvación de nuestra alma.

V. La victoria

La victoria es de Dios, tan simple como eso. Pero para que nosotros seamos victoriosos con Él, debemos permanecer en su amor. El enemigo intentará cualquier cosa por hacernos caer de esta gracia de Dios, pero debemos permanecer firmes y luchar con todo nuestro ser para permanecer firmes en la fe.

El trabajo en la obra de Dios es arduo, necesita esfuerzo, necesita perseverancia. No debemos dar espacio al enemigo para que tome un lugar que no le corresponde. Debemos siempre estar atentos y obedecer al Señor Jesús cuando nos dijo que velaremos.

Pero si perseveramos hasta el final, si permanecemos fieles a Dios. Si luchamos con todas nuestras fuerzas, sin dar descanso a nuestras manos. Un día el Señor volverá y nos dirá siervos fieles, nos pedirá que entremos en su salvación y recompensará ese esfuerzo. Eso esperamos cada día, mientras tanto eso pasa permanecemos en la lucha, trabajando sin parar para que la obra de Dios no se detenga.

Conclusión

Nehemías empezó una obra de Dios, reconstruir los muros de la ciudad. Esto levantó enemigos, tanto que fue necesario que los que trabajaban estuvieran preparados para enfrentar en cualquier momento a los enemigos. Por eso tenían en una mano las herramientas de trabajo y en la otra las armas para la batalla.

Así debe ser todo hijo de Dios, preparado para toda buena obra. Preparados para la batalla mientras trabajamos en la maravillosa obra de Dios. Porque la obra del Señor no se detiene, ni siquiera por estar rodeados de enemigos, ni siquiera porque luchamos contra la corriente. Por nada se detiene la obra de Dios y quien toma su lugar en ella debe estar preparado.

Pero Dios no nos deja solos, sino que nos da sus armas para poder edificar esta obra y poder hacer frente a los ataques del enemigo. Porque es más poderoso quien está con nosotros que los que se levanten contra Dios. Es por eso que la victoria está asegurada, solo permanezcamos en Dios y seamos valientes.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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2 comentarios

  1. Hola Dios bendiga me son de gran ayuda sus predicas Dios siga bendiciendo grandemente su ministerio nuevo pacto. familia les pido que me ayuden orando por mi esposo rafael ramos villacis bendiciones