Bendito el varón que confía en Jehová

B. Una persona que nunca pasa al frente para que se ore por ella, es una persona que confía más en el hombre que en Dios.

La razón por la que digo esto es porque existe un gran número de cristianos, que no pasan al frente para que se ore por ellos. ¿Por qué sucede esto? La respuesta es fácil, y es nuevamente relacionada al temor. Muchos no pasan al frente porque temen que algunos piensen que existe algo mal.

C. Y les voy a decir algo, confiar en Dios completamente no es algo que se limita a solo los creyentes, sino que también existen numerosos cristianos en posiciones de autoridad dentro de la iglesia que han dejado de confiar en Dios.

¿Cómo podemos identificar a estos cristianos? Los cristianos en posiciones de autoridad, que confían más en el hombre que en Dios, son todos aquellos que predican lo que las personas quieren oír, en vez de predicar para enseñar, y llamar al pecador al arrepentimiento [5].

Ahora bien, cuando confiamos más en el hombre que en Dios, entonces llegaremos a lugares donde no debemos estar. Jeremías explica esto muy bien cuando dijo: “…Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada….” ¿Quieres llegar o encontrarte en ese lugar? ¿Es acaso aquí donde Dios desea que habites? Claro que todos respondemos con un redondo ¡NO! Nadie quiere encontrarse en medio de un desierto espiritual.

Pero desdichadamente existen muchos cristianos que se encuentran exactamente en ese lugar, existen muchos cristianos que han permitido que su orgullo, deseos, y propias opiniones les conduzcan a lugares secos y desolados, lejos de la presencia de Dios. Y la palabra de Dios nos enseña que permitir ser motivados por estas cosas desagrada a Dios [6], y causan que nuestra fe se seque. Para que entiendan bien el punto que estoy tratando de hacer, fijémonos bien en el contraste que Jeremías hace en estos versículos.

El profeta nos dice: «…Será como la retama en el desierto…” Como ustedes saben, mi español consiste de un vocabulario limitado, la razón principal es porque a pesar de haber nacido en Cuba, yo recibí mi educación en EE.UU. ¿Por qué les dije esto?

Se los dije porque cuando me tropecé con la palabra «retama», yo no sabía lo que significaba, así que tuve que buscar su definición. Estoy seguro que algunos aquí no conocen el significado de esta palabra, así que permítanme compartir lo que encontré.

La palabra «retama» origina de la palabra hebrea «עַרְעֹר» (pronunciada ear-arr) [7], y es básicamente una planta que prospera en tierra estéril, con espirales de aguja como las hojas, y pequeños racimos de flores. Ahora pregunto, ¿desea Dios que los cristianos habiten y prosperen en tal lugar? La respuesta es nuevamente un redondo ¡NO!

Los estudios bíblicos claramente nos enseñan lo que Dios tiene en mente Dios para los que le siguen, y llama a todos cristiano a dar frutos [8]. La realidad es que por mucho que nosotros nos esforcemos, nunca alcanzaremos la victoria que Dios desea entregarnos sino depositamos toda nuestra confianza en Él.

Cuando decidimos confiar más en nuestras propias habilidades, y en los hombres, tarde o temprano seremos decepcionados, y pronto nos encontraremos en el lugar que el profeta describe aquí cuando dijo: «…morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada…”

En otras palabras, le permitiremos al enemigo que nos ciegue, y dejaremos ver las bendiciones que Dios tiene para Su pueblo.

Como les dije anteriormente, y he repetido durante todo mi ministerio, Dios quiere bendecirnos. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios quiere bendecirte. Dios quiere lo mejor para Su pueblo. Despierta al que tienes atrás y dile: Dios te va a bendecir. Pero si realmente deseamos recibir las bendiciones de Dios, entonces tenemos que confiar en Él.

Fíjense bien como lo dijo el profeta aquí en estos versículos: «…Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto…” Tremenda diferencia entre esta descripción del profeta y la otra, ¿verdad?

La palabra de Dios nos dice que los que depositan su confianza en Dios y no en el hombre: «… será como el árbol plantado junto a las aguas…» Ahora analicemos brevemente el significado de esto.

Un árbol plantado junto a las aguas, es un árbol que continuamente recibirá su alimento. Un árbol plantado junto a las aguas es un árbol que echara profundas y fuertes raíces, y no podrá ser fácilmente removido.

Así que cuando usamos la ilustración que el profeta nos da, aprendemos que un cristiano que se mantiene fiel a Dios, siempre tendrá el alimento y la fortaleza que necesita para obtener la victoria que Dios desea entregarnos [9].

Y lo más bello de todo esto es que la victoria que Dios desea entregarnos no depende de nuestra propia fuerza, habilidad, o sabiduría, sino que es completamente independiente de cualquier situación o circunstancia que pueda rodearnos. Para que entiendan bien lo que les estoy diciendo, fijémonos ahora en la otra sección de este versículo.

Aquí vemos que la palabra de Dios nos dice: «…no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto…”

Esta declaración aquí nos deja saber claramente que cuando confiamos en Dios plenamente, no importa lo que se pueda presentar en nuestra vida, no importa la adversidad, las situaciones y las dificultades que puedan surgir, la fe del cristiano que se mantiene fiel a Dios nunca será afectada. Y la razón por la que la fe de los cristianos fieles no puede ser afectada por cosas terrenales, es porque en nosotros habita una fuerza superior a cualquier cosa encontrada en el mundo [10].

Cuando permanecemos fiel a Dios, Él hace morada en nosotros, y: «…Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?.. (Romanos 8:31).

Para concluir. Reflexionemos por un momento y preguntémonos, ¿hemos depositado toda nuestra confianza en Dios, o hemos permitido que nuestros sentimientos, orgullo, y opiniones afecten nuestra confianza en Él? Y al hacer esta reflexión debemos ejercitar cuidado porque como nos dice la palabra de Dios: «…Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?…”

Todo cristiano debe, y tiene que reflexionar para determinar donde se encuentra su corazón. Tenemos que examinarnos detalladamente para descubrir si en realidad estamos cumpliendo con la voluntad de Dios, o si estamos actuando a nuestra manera.

Existen muchos hombres, incluyendo a cristianos, que fácilmente aceptan y abrazan cosas que son abominaciones para Dios; pero no podemos olvidarnos de lo que el Señor nos dice aquí cuando leemos: «…Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras…”

Ahora regresemos a la ilustración que les presente al inicio, y hagámonos una pregunta.

¿Estamos agarrados a la soga, que son las cosas de este mundo, temiendo soltarla, o estamos agarrados de la mano de Dios? Solo una pregunta para reflexionar.

[1] Jeremías 29:11
[2] Isaías 55:7
[3] Salmo 34:1; 47:1; 59:16-17; 63:4; 149:2-3
[4] Hebreos 13:15
[5] 2 Timoteo 2:24-25; 3:16; 1 Tesalonicenses 2:4
[6] Proverbios 21:3-5; Salmos 138:5; Proverbios 28:24-26; 12:14-16; 16:1-3
[7] The Blue Letter Bible Lexicon – Strong’s H6199
[8] Jeremías 29:10-12; Juan 15:8; 15:16
[9] Mateo 4:4; Lucas 4:4
[10] Juan 14:23; 1 Juan 4:4

© 2014, Jose R. Hernandez. Todos los derechos reservados.

Publicaciones Similares