Predicas Cristianas

Un corazón arrepentido

b. El pecado nos contamina (Salmos 51:4-5)

Cuando hacemos todo aquello que el Señor condena en Su palabra estamos pecando contra Él. El ofender a Dios es demasiado importante para nuestra eternidad, pues eso determinará donde la pasaremos, si con el Señor y Su santidad o lejos de Él [6].

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El pecado ha estado con los seres humanos desde hace mucho tiempo, ha venido a contaminar a la sociedad, todo está contaminado con él. Pareciera que no hay forma de escapar de él sino sucumbir ante su contaminación. Cuando pecamos estamos siendo contaminados y nuestro ser se vuelve esclavo del pecado.

III. Lo que Dios busca (Salmos 51:6-9)

Pero Dios busca algo, aun en medio de esa contaminación. Dios busca una esperanza, busca un remanente en el corazón del hombre para dar la recompensa debida a ese corazón que es conforme a Su corazón.

a. La verdad (Salmos 51:6)

Dios ama la verdad, Dios mismo es verdad. De la misma manera en que Dios ama la verdad, también aborrece la mentira. Por algo el enemigo es el padre de la mentira, de todo lo que va en contra de nuestro Señor [7]. Por lo tanto si alguien quiere estar cerca de Dios debe estar primeramente en verdad.

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Jesús nos dijo que no hay nada oculto que no haya de saberse [8]. Dios ama que andemos en la verdad. Nos conviene estar en verdad, pues Dios lo conoce todo. No hay nada que el Señor desconozca. Por lo tanto debemos confesarnos delante de Él en todas las cosas que hacemos.

La palabra de Dios nos dice que tenemos un abogado ante el Padre [9]. Si hemos pecado debemos confesar con nuestra boca delante de Dios nuestras maldades, y no encubrir el pecado.

b. Perdonarnos (Salmos 51:7-9)

David no negó su pecado, sino que reconoció delante del profeta Natán que había hecho lo malo delante de Dios. Dios busca el arrepentimiento, si no lo quisiera no hubiera enviado a Natán con palabras para él.

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Del versículo siete al nueve leemos lo que Dios puede hacer con un corazón arrepentido. Pero además de lo que Dios quiere hacer, es lo que Dios quiere hacer con nosotros. Es decir, con toda la humanidad.

Dios quiere purificarnos, limpiarnos, lavarnos. Dios quiere darnos alegría y gozo, Dios busca restaurarnos.

IV. La restauración de Dios (Salmos 51:10-14)

a. El Señor no nos deja en la suciedad del pecado

Cuando somos humildes y reconocemos que necesitamos el perdón de Dios por haber pecado contra Él. Cuando venimos humillados delante de Él y confesamos con verdad que necesitamos de ese perdón para poder tener gozo y alegría, es entonces cuando Dios actúa en nosotros, por tener un corazón arrepentido. Dios nos restaura, por el arrepentimiento en nuestro ser al hacerlo de todo corazón.

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b. Un corazón limpio (Salmos 51:10)

Dios crea un corazón limpio dentro nuestro. Un corazón que ha sido perdonado y no es condenado, por la gracia de Dios. Cuando estamos en pecado, tratando de ocultarnos delante de Dios como lo intentó hacer Adán, nuestro corazón no puede ser restaurado. Pero David vino humillado delante de Dios reconociendo que había cometido pecado delante del Señor y Dios le restauró.

c. Un espíritu recto (Salmos 51:10)

Dios levanta nuestro espíritu y volvemos a tener comunión con Dios después de la restauración de nuestra vida delante de Dios. Solo a través de la verdad y de la gracia de Dios es que podemos nuevamente venir delante de Dios con confianza y hablar con Él en oración. Cuando Dios nos restaura se eliminan los obstáculos y podemos estar delante de Dios en armonía.

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