Si se recuerdan, la semana antes pasada, yo les dije que todo cristiano tendrá que atravesar por pruebas y tentaciones. En otras palabras, la fe de todo cristiano será probada con un propósito, y este propósito es refinar y fortalecer nuestra fe.

Pero la realidad es que muy pocos saben diferenciar entre la prueba y la tentación, ya que estas palabras con frecuencia son usadas como sinónimos, cuando en realidad no lo son. Así que antes de proceder con la predicación de hoy, primero aprendamos a diferenciar entre estas dos palabras.

“Prueba” – 1. Acción y efecto de probar. 2. Razón, argumento, instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y hacer patente la verdad o falsedad de algo.

“Tentación” – 1. Instigación o estímulo que induce o persuade a una cosa mala. 2. Impulso repentino que excita a hacer una cosa, aunque no sea mala. 3. fig. Sujeto, cosa o situación que induce o persuade [1].

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Con estas dos definiciones en mente, entonces podemos ver que la “prueba” es más bien un examen de nuestras cualidades, mientras que la “tentación”, es más bien una instigación a ceder a los impulsos de la carne.

Algo importante a notar también es que Dios no tienta a nadie, ni puede ser tentado [2]. En otras palabras, Dios no va a poner pensamientos y sentimientos impuros o inmorales en tu mente, Dios no trata de persuadirte a ir en contra de Su palabra; ese es el enemigo.

La predicación de hoy estará basada en lo que son las pruebas y las tentaciones.

Hoy veremos como la palabra de Dios nos advierte que la vida esta llena de pruebas y tentaciones, pero también descubriremos que existe un gran propósito en todo. Y quizás más importante de todo, la palabra de Dios nos revelara como pasar las pruebas con la máxima puntuación, y como vencer las tentaciones que los poderes de las tinieblas lanzan. Pasemos ahora a la palabra de Dios, a unos versículos que tratan directamente con el tema de hoy.

Santiago 1:2-6Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Como podemos apreciar, el primer versículo que estamos usando para la predicación de hoy nos ilustra claramente, que en nuestra vida siempre existirán pruebas y tentaciones. Y con solo detenernos por un instante y reflexionar en lo que nos sucede, todos llegaremos a la misma conclusión.

Como les indique al principio, las pruebas son de Dios, y son un examen de nuestras cualidades. Esto significa que las pruebas se reflejan más que nada en las situaciones y/o circunstancias que se presentan en nuestra vida cotidiana. ¿Qué les estoy diciendo?

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Lo que les estoy diciendo es que las pruebas son más bien cosas como las enfermedades, sufrimiento o dolor, decepción, crisis financieras, etc. En otras palabras, cosas que en ocasiones pueden causar que dudemos del poder y majestad de Dios. ¿Ha atravesado alguien aquí por alguna, o semejante cosas alguna vez? Claro que si, todos hemos tenido que atravesar por estas cosas, y/o nos encontramos atravesando por ellas en este mismo momento.

Ahora, como les dije al inicio las tentaciones NO provienen de Dios, ni Dios tienta a nadie. Las tentaciones provienen del enemigo, y tratan de persuadirnos a hacer cosas que van en contra de la palabra de Dios. Y esto es más bien reflejado en lo que son los impulsos de la carne. Pregunto, ¿ha sido alguien tentado una vez?

Estoy hablando acerca de cosas como la avaricia, envidia, inmoralidad, robo, fornicación, adulterio, etc., etc. Claro que si, todos aquí somos tentados a diario de diferentes maneras; esto sucede porque el diablo desea separar a los cristianos de Dios.

En ocasiones, las tentaciones pueden lucir como bendición.

Por ejemplo; digamos que estamos atravesando por una crisis económica (prueba), y que vamos al supermercado a hacer unas compras, y cuando pagamos, la persona detrás de la caja nos devuelve demás (tentación). ¿Qué hacemos?

Todo cristiano fiel contesta esta pregunta correctamente, porque sabe que quedarse con el cambio seria robar, y que devolverlo significa que ha pasado la prueba, la cual traerá bendición. ¿Por qué? Porque esta confiado esperando en Dios; su fe ha producido paciencia.

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La realidad es que las tentaciones son muy reales para todo cristiano que esta parado firme en su fe. Es decir, para los cristianos que no tienen temor de pararse en oposición a la inmoralidad, perversión, y corrupción que existe en este mundo.

Como he repetido en numerosas ocasiones, el diablo usara toda herramienta a su alcance para tratar de hacernos caer, y entre una de las numerosas herramientas a su alcance esta la persecución. Y quizás muchos digan, “yo no soy perseguido”, pero la realidad es que toda persona que vive para Cristo sufre algún tipo de persecución.

Por ejemplo, ¿cuántos no han sido ridiculizados? ¿Cuántos no hemos sido el centro de burlas y abuso mental? No creo que exista un cristiano fiel que no haya atravesado por una o más de estas cosas. Y estas cosas pueden, y en numerosas ocasiones causan, que seamos susceptibles a ceder a la tentación. Pero yo te digo en el día de hoy, resiste, aguanta, no cedas a la tentación, recuerda que el diablo no te puede forzar, y que Dios siempre te dará la victoria sobre la tentación [3].

Lo que sucede es que con frecuencia las pruebas y tentaciones causan dolor. Es decir, causan que nos sobrevengan presiones sociales y/o sufrimientos.

Las pruebas y tentaciones con frecuencia causan ansiedad y estrés, pero no obstante lo que suceda, tenemos que mantenernos fiel a Dios [4]. Tenemos que sujetarnos de nuestra salvación confiando en que nada de esto será en vano, sino que resultará en que obtengamos la corona que Cristo desea entregarnos [5].

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