Si os volviereis a mí

Es importante notar que existen muchas razones más, pero nos llevaría algunos cuantos libros poder explicarlas todas. Por ello solo mencionaremos las principales:

a. Las mentiras (Salmos 101:7)

Para nadie es un secreto que Satanás es el padre de toda mentira [4]. Es por ello que cuando mentimos, por lo más mínimo que sea, le estamos dando la espalda a la verdad quien es Cristo Jesús.

Como cristianos fieles y discípulos de Jesús, nuestra obligación es hablar con verdad y honestidad. Esto nos ayudara a crear un perfil apropiado para un hijo de Dios, dejando en alto Su santidad y majestad.

b. Los chimes (Proverbios 16:28)

Una de las pocas cosas que odia nuestro creador es el chisme, los comentarios fuera de lugar, llenos de mentiras y especulaciones. Es por eso que debemos estar rodeados de personas sabias y maduras, que cuiden sus palabras al igual que nosotros. Muchas vidas o relaciones son destruidas por habladores sin ningún tipo de dominio propio.

Es vergonzoso para un creyente manifestar el chisme en su vida. Esta practica desagrada a nuestro Dios en gran manera. Debemos aprender a cortar con estos comentarios innecesarios desde la raíz, si a tus compañeros les desagrada tu “alto al chisme” quiere decir que no estas rodeado de las personas correctas.

c. El odio (Mateo 22:39-40)

Uno de los mandamientos mas importante de la palabra es amar al prójimo. Es un principio básico de todo creyente, cada vez que decidimos odiar, que preferimos no perdonar, estaremos alimentando al odio, a la carne y haciendo débil a nuestro espíritu.

Ciertamente hay situaciones que ameritan un cambio u distanciamiento de esas personas. Sin embargo, alimentar los pensamientos de odio no es correcto.

Dios quiere que estemos en comunión con Él [5] y con nuestra comunidad. Decidir amar es complejo, pero recuerda que no eres solo tú, Jesús te ha brindado todas las herramientas y siempre será Él, la fuente de tu amor. Recordemos siempre Su sacrificio impregnado de Su amor por nosotros, aprendamos a superar y a despojarnos del odio.

d. La falta de fe (Lucas 8:25)

Escuche muchas veces a creyentes hablando erróneamente de la falta de fe. Ellos comentaban que el no creer solo les afectaba a ellos, en cierto punto es verdad. Pero no podemos dejar a un lado a todas las personas que nos ven, a quienes influenciamos.

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