Y despertó Jehová el espíritu

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Y despertó Jehová el espíritu

Predicas Cristianas Texto Bíblico: Hageo 1:12-15

Introducción

La realidad es que estamos viviendo en tiempos muy difíciles. Hoy en día estamos viendo horrible eventos suceder casi a diario. Matar personas inocentes se ha convertido como una especie de moda, si no es con un arma de fuego, pues con un cuchillo, y si no es con un cuchillo, pues con un automóvil. 

Estamos viviendo en tiempos violentos, estamos viviendo en tiempos donde la vida no tiene valor, y no se respeta los derechos de otros.  Permítanme citar ejemplos de lo que ha sucedido este año solamente.

7 de agosto de 2019: en el sur de California, un hombre de 33 años apuñaló fatalmente a cuatro personas e hirió a otras dos.

4 de agosto de 2019: nueve personas murieron y 28 resultaron heridas durante un tiroteo masivo en las calles del distrito de Oregon en Dayton, Ohio.

3 de agosto de 2019: 20 personas murieron y docenas más resultaron heridas en un tiroteo en un centro comercial el sábado por la tarde en El Paso, Texas.

15 de febrero de 2019: cinco empleados, incluyendo un interno, fueron asesinados en un tiroteo masivo en su lugar de trabajo en Aurora, Illinois.

23 de enero de 2019: cinco personas fueron asesinadas en Sebring, Florida, después de que un hombre armado abrió fuego en una sucursal del banco SunTrust.

Hermanos, y esto es algo que se está viendo suceder no solo en este país, sino que alrededor del mundo.  Y todos gritan, y gritan, hay que hacer algo. Hay que controlar las armas, el gobierno tiene que intervenir.  Pero no se dan cuenta, o escogen completamente ignorar que el gobierno no es quien puede solucionar todo esto que estamos viendo. 

Hermanos, solo Dios puede solucionar estas cosas que estamos viendo acontecer. Pero el mundo no quiere escuchar de Dios.  El mundo no quiere reconocer que sólo Dios es la solución al mal que existe.

Tal parece que a muchos se les ha olvidado, y/o rehúsan reconocer que todos estos actos de violencia, pueden ser completamente eliminados con sólo prestar atención y cumplir con el mandato de Dios que nos dice: “…Amarás a tu prójimo como a ti mismo…” (Mateo 22:39). Pero lamentablemente, el amor al prójimo no existe en nuestra sociedad, es decir, en el mundo.

Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué estamos viendo estas cosas suceder?  ¿Qué puede la iglesia de Cristo hacer ante estas atrocidades? La realidad es que para que la iglesia de Cristo, es decir, todo cristiano fiel a la palabra de Dios, pueda tener algún efecto en este mundo de maldad, tenemos que despertar del sueño tan profundo en el que hemos caído. ¿Por qué digo esto?

Digo esto porque uno de los problemas más serios que enfrenta la iglesia de hoy, es que un gran número de creyentes han quedado dormidos en el espíritu.  Y caer dormidos en el espíritu es un grave y serio problema, porque cuando nos quedamos dormidos en el espíritu, raramente actuamos y nos comportamos de la manera que Dios desea que actuemos.

En otras palabras, dejamos de escuchar la voz de Dios, y preferimos escuchar falsas promesas y mentiras que nos alejan de la verdad de Dios. Hablaba con un hermano en la fe el otro día, y de repente me di cuenta que ambos protestábamos acerca de la misma cosa. ¿De qué protestábamos?

De lo que protestábamos es que las personas hoy en día no quieren escuchar la verdad de Dios; las personas hoy en día no quieren escuchar acerca del arrepentimiento, sino que prefieren escuchar un evangelio garapiñado (bañar golosinas en almíbar). Mientras más dulce, mejor es.  Pero como fieles cristianos esto es algo que no podemos permitir que suceda en nuestra vida.

Pero debemos preguntarnos, ¿por qué sucede esto?  ¿Por qué es que tantos con frecuencia dejan de escuchar la voz de Dios? Una de las razones principales por la que muchos dejan de escuchar la voz de Dios, es porque el mundo la ahoga.  En otras palabras, las situaciones o circunstancias que nos rodean, causan que se nos escape lo que realmente importa. Y es exactamente por esta razón que existen tantos cristianos que se pasan la vida sin experimentar un verdadero encuentro con Dios.  ¿Por qué no logran experimentar un verdadero encuentro con Dios?

Una de las razones por la que esto sucede, es porque la mayoría de las personas desean experimentar un evento que cambie su vida, pero solo cuando ese evento no sea algo que afecte de la manera que piensan y/o opinan. 

La mayoría de las personas desean experimentar un evento que cambie su vida, pero solo cuando ese evento no les cause una inconveniencia. Pero como todo cristiano fiel ha aprendido a través de estudios bíblicos y predicaciones, lo que un ser humano pueda pensar y/o opinar no es necesariamente lo que Dios manda.

Algo que he repetido en numerosas predicaciones es que todos podemos tener una idea de lo que Dios piensa, pero como seres humanos al fin, nosotros nunca entenderemos completamente los pensamientos de Dios [1].

No creo que exista un cristiano que no esté dispuesto a recibir de Dios; sin embargo, existen muy pocos dispuestos a escuchar Su verdad.  No estamos dispuestos a escuchar Su verdad porque en la mayoría de los casos, no estamos dispuestos a detenernos para escuchar, o estamos tan atareados y ocupados con las circunstancias que nos rodean, que la voz de Dios se convierte en un sonido distante e indistinguible.  Y por supuesto, también tenemos a aquellos que son rebeldes; es decir, que están tan establecidos y cómodos en su forma de ser, que no están dispuestos a cambiar.

Pero, ¿qué sucede cuando nos detenemos para prestar atención a la voz de Dios?   Este será el tema de la predicación de hoy.  Hoy vamos a explorar los resultados que escuchar la voz de Dios produce  en nuestra vida, y lo que tenemos que hacer para que como iglesia podamos afectar al mundo de hoy.

Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo

Hageo 1:12-15Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová. 13 Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová. 14 Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, 15 en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros esta noche, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  El rey Nabucodonosor invadió y conquistó a Jerusalén alrededor del 586 a.C. El Templo fue completamente destruido, la ciudad saqueada, y el pueblo de Dios fue llevado cautivo a Babilonia, (el cautiverio duró un periodo de setenta años).

Este fue el castigo de Dios para su pueblo en ese entonces. Dios les castigó debido a la infidelidad del pueblo, específicamente la rebeldía e idolatría. Alrededor de unos 50 años después de la caída de Jerusalén, Ciro de Persia conquistó a Babilonia, y el imperio babilónico dejó de existir.

Alrededor del 538 a.C, el rey Ciro publicó un decreto formal, que permitió que los israelitas regresaran a Jerusalén para reconstruir el Templo. Esto es algo que encontramos en Esdras 1:2 cuando leemos: “…Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá…”  

En el libro de Esdras también encontramos como el primer regreso fue bajo la dirección de Zorobabel, y que en el año 536 a.C el trabajo de la reconstrucción del templo comenzó con entusiasmo, pero que pronto fue detenida debido a la amenaza de Samaria.

Esto es algo que encontramos en Esdras 4:23-24 cuando leemos: “…Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia. 24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia…” Debemos notar que el ministerio de Hageo comenzó durante este tiempo; alrededor del año 520 a.C.

El libro de Hageo es uno de los últimos libros del Antiguo Testamento, y él es reconocido como un profeta menor. Algo importante a notar es que la razón por la Hageo es reconocido como un profeta menor, no es porque las profecías hayan sido menos importantes que otras, sino que se le reconoce como un profeta menor debido al tamaño del libro.

También es importante notar que Hageo fue uno de los profetas que le ministro al pueblo judío después de su regreso del exilio, y que él les exhortó a restaurar el Templo. El problema que Hageo confronto fue que en el año 534 a.C, la reconstrucción del Templo fue detenida.

La reconstrucción inició en 536 a.C con entusiasmo, pero se detuvo en el 534 a.C; y en este momento en la historia, 520 a.C, el Templo no había sido terminado. Esto significa que años después de iniciar el proyecto de reconstrucción, ellos no habían logrado terminarlo [2].

Teniendo ya un mejor entendimiento de lo que estaba sucediendo en ese entonces, continuemos ahora nuestro estudio bíblico para descubrir los resultados que escuchar la voz de Dios produce, y lo que como iglesia tenemos que hacer, si realmente deseamos cambiar este mundo violento y perverso en el que vivimos.

Yo estoy con vosotros, dice Jehová

Continuando con nuestro estudios leemos (verss. 12-13): “…Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová. 13 Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová…

El primer resultado que escuchar la voz de Dios produce, es que nos mueve a un compromiso genuino, y/o a que reasumamos nuestro compromiso con Dios.  ¿Por qué digo esto?  La respuesta a esta pregunta la encontramos cuando nos fijamos en que aquí se nos dice: “…y temió el pueblo delante de Jehová…”  Para que entiendan bien lo que les digo, será necesario que examinemos la palabra “temió” usada aquí.

La palabra “temió”, es una traducción de la palabra hebrea “יָרֵא” (pronunciada: ya-rrey), que además de ser usada para describir miedo, también es definida como: reverencia, honor, respeto [3].  ¿Qué fue lo que hizo el pueblo de ese entonces, y lo que muchos de nosotros tenemos que hacer?  El pueblo le dio culto a Dios, es decir, veneraron la palabra de Dios, lo cual produjo que Él les garantizara Su presencia.  Fíjense como dijo el Señor aquí; Él dijo: “…Yo estoy con vosotros…”

Así que el primer resultado que escuchar la voz de Dios produce, es que nos garantiza Su presencia.  Y como cristianos fieles, esto es algo que siempre debemos buscar, especialmente si queremos ser la diferencia en este mundo.  Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios está con nosotros.

Si queremos ser la diferencia en este mundo, tenemos que buscar la presencia de Dios en nuestra vida. ¿Por qué es esto tan importante? Simple y llanamente es para que cuando lleguen los ataques, podamos ser vencedores como Él nos ha llamado ser [4]. 

Claro está en que siempre surgirán circunstancias, que trataran de desviarnos de los caminos que Él nos ha proporcionado. Pero cuando escuchamos y nos mantenemos fiel a Su palabra, no existe nada que nos pueda forzar a apartarnos de Su presencia.  Dile a la persona que tienes a tu lado: teme a Jehová.

El segundo resultado que escuchar la voz del Señor produce, es que hace que nuestro espíritu reaccione correctamente.  Fíjense bien lo que encontramos aquí; la palabra nos dice: “…Y despertó Jehová el espíritu…”  El pueblo de ese entonces, (al igual que el mundo de hoy), le había dado más importancia a las cosas terrenales que a Dios, y todo esto a pesar de que ellos estaban experimentando fuerte tribulación debido a su conducta [5].

El Templo de Dios estaba en ruina, a pesar de que la reconstrucción era la razón principal por la que Dios había movido el corazón del rey Ciro, para que liberase al pueblo del cautiverio y les ayudara a reconstruir el Templo [6]. Y la razón principal por la que no habían terminado la reconstrucción, fue porque para ellos, al igual que para muchos hoy en día, las cosas de Dios tomaban un segundo o tercer lugar en su vida. 

Esto es algo que no podemos permitir que suceda con nosotros.  En ese entonces la palabra de Dios causó que el espíritu del pueblo despertara y reaccionara, y esto es algo que todos debemos y tenemos que buscar suceda en nosotros.

No podemos permitir que las cosas del mundo ahoguen la palabra de Dios en nuestra vida; tenemos que escuchar atentamente, y más importante aún, tenemos que permitir que conduzca nuestros sentimientos, pensamientos, y nuestra manera de ser.

Como fieles cristianos, tenemos que buscar que la palabra de Dios despierte nuestro espíritu, ya que como he dicho en numerosas ocasiones, los cristianos con frecuencia desatendemos nuestra condición espiritual, y caemos en un profundo sueño pensando que todo va bien.

En Efesios 5:14-16 encontramos que se nos dice: “…Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.  15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: despiértate.

El tercer resultado que escuchar la voz de Dios produce es que nos mueve a obrar.  Fíjense bien como nos dice la palabra de Dios aquí cuando leemos: “…y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios…” 

Seguramente algunos ya están pensando que voy a exhortarles a que evangelicen, y que traigan personas a la iglesia, pero si piensas así te has equivocado.  Hoy yo no estoy aquí para pedirles que obren para la iglesia, sino que obren para sí mismos.

La  razón por la que les exhorto de esta manera, es porque es imposible transmitir lo que no se tiene. 

Es imposible que una persona pueda transmitir paz, si no posee la paz.  Es imposible que una persona pueda transmitir fe, si una persona no tiene fe. 

Es imposible que una persona pueda transmitir amor, perdón, y misericordia si una persona no posee, y demuestra amor, perdón, y misericordia. 

Es imposible que una persona pueda transmitir la palabra de Dios, si la palabra de Dios no esta activa en su vida.  Y es por eso que digo que como cristianos fieles, tenemos que primero trabajar en el Templo.  ¿De qué Templo les hablo?

Obviamente cuando me refiero al Templo, NO me estoy refiriendo a una estructura de cemento y ladrillos.  El Templo que todo cristiano tiene que edificar, reconstruir, y/o fortalecer NO es una estructura de cemento y ladrillos. 

El Templo que todo cristiano tiene que edificar, reconstruir, y/o fortalecer es nuestro ser.  Fíjense bien lo que encontramos en 1 Corintios 3:16 para que entiendan bien lo que les estoy diciendo.  Aquí leemos: “..¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?..”

Dios desea que edifiquemos, reconstruyamos, y/o fortalezcamos nuestro Templo.  Y para lograr que esto suceda, entonces tenemos que siempre estar atentos a la voz de Dios, y meditar constantemente en el camino que nos encontramos.  Tenemos que examinarnos profundamente para encontrar si algo está evitando que la voluntad de Dios se cumpla en nosotros.

Estamos viviendo en tiempos difíciles

La realidad de todo es que estamos viviendo en tiempos difíciles, y Dios está buscando a cristianos fieles dispuestos a defender su territorio, y a pelear por nuestro Rey. 

Dios quiere glorificarse en la vida de todo creyente fiel, pero antes de que esto suceda, primero tenemos que reconstruir, reparar, y/o fortalecer el Templo.  Y todo esto tiene su inicio cuando le damos a Dios el lugar que Él merece en nuestra vida.  Dile a la persona que tienes a tu lado: edifiquemos el Templo.

Para concluir

Al igual que en el tiempo de Hageo, hoy en día existen muchas personas que permiten que la obra de Dios sea detenida en su vida, y esto les conlleva a que se estanquen espiritualmente. 

Una vez que esto sucede la persona deja de ver las bendiciones, y solo puede ver las dificultades.  Una vez que esto sucede la persona pasa a un estado de rebeldía e inconformidad.

Pero yo te invito hoy a que experimentes los poderosos resultados que escuchar la voz de Dios produce.  Yo te invito a que escuches atentamente la voz de Dios, para que reacciones de la manera que Dios desea, y no te dejes guiar por impulsos y opiniones.

Te invito a que escuches atentamente la voz de Dios, para que puedas lograr y experimentar un verdadero compromiso con Él.  Te invito a que escuches atentamente la voz de Dios, y que obres para edificar, reconstruir, y/o fortalecer el Templo de Dios.

Con todo lo que está sucediendo en el mundo y a nuestro alrededor, en ocasiones es fácil dejar de escuchar la voz de Dios. 

Con todo lo que está aconteciendo a nuestro alrededor, es fácil que la voz de Dios se mezcle en el trasfondo del bullicio que existe en el mundo, y que Su voz se convierta en algo indistinguible, pero esto es algo que todos podemos evitar.  Y lo podemos evitar cuando realmente le amamos y deseamos que Su propósito de cumpla en nosotros.

Cuando escuchamos atentamente la voz de Dios, escucharemos: “…Yo estoy con vosotros, dice Jehová…”

Así que ahora los dejos con un pensamiento final: «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16  aprovechando bien el tiempo, Porque los días son malos.» (Efesios 5:15-16)

[1] Isaías 55:8-9
[2] Wilkinson & Boa Bible Handbook
[3] Blue Letter Bible Lexicon – Strong’s H3372
[4] Romanos 8:28-39
[5] Hageo 1:9-11
[6] Esdras 1:3-6

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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