Predicas Cristianas – Alborotaron la ciudad

El temor es el mayor enemigo de nuestra fe, y esto es algo que he repetido en numerosas ocasiones. Como he dicho en otras ocasiones, a ninguno de nosotros nos gusta el rechazo, todos queremos ser estimados y aceptados por los que nos rodean, pero la verdadera fe, y adherencia a la palabra de Dios, automáticamente causa que este no sea el caso. La realidad es que si lo que buscamos es ser estimados y queridos por los que nos rodean, esto significa que eventualmente tendremos que comprometer nuestra fe, y echar a un lado la palabra de Dios por completo. ¿Qué nos dice la palabra de Dios acerca de todo esto? Como dice el refrán, al buen entendedor pocas palabras bastan; en Marcos 8:36 encontramos que el Señor nos dice claramente: “…Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?..”

Continuando con nuestro estudio encontramos que la Palabra nos dice: “…y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. 6Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá…” La realidad es que cuando tomamos una postura firme en nuestra fe, es decir, cuando no estamos dispuestos a comprometer la palabra de Dios por nada ni por nadie, aquellos que nos rodean y pensábamos que nos estimaban y amaban, serán los primeros en instigar un gran alboroto en nuestra contra. Esos a quienes llamábamos amigos, compañeros, y hasta familiares, serán los primeros en llamarnos los aleluyas, los religiosos, los fanáticos, etc. etc. Estos serán los primeros en hablar pestes de nosotros, y decir que somos intolerantes, impulsivos, y que queremos vivir en el pasado. ¿Por qué es que nos traicionaran y hablaran así de nosotros? El apóstol Pablo responde esta pregunta claramente en 2 Corintios 4:4 cuando leemos: “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios…” Y ahora debemos preguntarnos, ¿qué podemos hacer nosotros acerca de esto?

¿Qué podemos hacer? ¡Tenemos que formar un alboroto! Dile a la persona que tienes a tu lado: el pastor esta alborotado. Fíjense bien en lo que sucedió, la palabra de Dios nos dice: “…Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá…” ¡Alborótate conmigo! Gritemos juntos, ¡Gloria a Dios! Hermanos, esto que dijeron de ellos en ese instante, es exactamente lo que el pueblo de Dios de hoy necesita que se diga de nosotros. Tenemos que trastornar al mundo entero con la verdad de Dios.

Tenemos que declarar la verdad de Dios para que “…resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo…” ¿Puede esta forma de actuar causar algún sufrimiento en nuestra vida? Claro que sí; la realidad es que si después de convertirte en un fiel seguidor de Cristo, no has experimentado alguna tribulación, sufrimiento, y o decepción debido a tu fe, entonces no estás siéndole fiel a Dios, sino que estas comprometiendo tu fe para agradar a aquellos que te rodean.

En cuanto a Jasón y a los otros creyentes, vemos que las autoridades les detuvieron porque los que les acusaban dijeron: “…y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús…” Pero también encontramos que: “…Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron…” La realidad es que el mundo te acusara, las acciones tomadas por el mundo pueden encerrarte en paredes de sufrimiento y dolor; pero lo que no nos podemos olvidar, es que nuestra fianza fue pagada por la sangre de Jesús. Dile a la persona que tienes a tu lado, somos libres.

Para concluir. En Juan 8:32 la palabra de Dios nos dice: “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres…” La verdad de Dios nos ha hecho, y continua haciéndonos libres. La sangre de Cristo nos limpio de pecado, y nos redimió ante Dios. La realidad es que lo único que puede ser de diferencia en este mundo es la verdad de Dios.

Como les dije al inicio, la condición mundial continua empeorando. Los actos de violencia, la corrupción política, y las agendas en contra de la palabra de Dios, se esparcen como fuego en el bosque, y es tiempo de actuar.

Es tiempo de formar un alboroto. Es tiempo de pararnos firmes en la palabra de Dios, y levantar nuestras voces en oposición a la corriente de maldad que esta arrastrando a tantos. Es hora de pararnos firmes en la palabra de Dios, y al pecado llamarle pecado, y a la abominación llamarle abominación. Es tiempo de servir a Dios como Él demanda, y no como nosotros pensamos que Él desea.

Tenemos que dejar de temer lo que se pueda decir de nosotros, o quizás de lo que tendremos a atravesar por seguirle. Tenemos que prestar atención a lo que nuestros hijos ven y escuchan, y estar preparados para enseñarles la verdad. En el día de hoy, no permitas que el temor te detenga de actuar de la manera que Dios espera y demanda de Su pueblo.

Es tiempo de alborotar la ciudad, es tiempo de alborotar nuestra familia, es tiempo de alborotar nuestras amistades y seres queridos, pero no con discusiones o escándalos, sino con la palabra de Dios. Es tiempo de iniciar “El alboroto en Tesalónica”. Es tiempo que se sepa que Dios vive, y que a su nombre Gloria, y que su pueblo esta EN VICTORIA.

[1] Reuters – The Great Debate, It’s personal: Why this wave of violence in Israel is different By Ronnie Olesker October 20, 2015
[2] The Huffington Post – Ten Commandments Monument Removed From Oklahoma Capitol Grounds
Workers removing the monument were protected by a heavy security presence. By Jon Herskovitz
[3] Time – Hundreds Gather for Unveiling of Satanic Statue in Detroit – By Nash Jenkins July 27, 2015
[4] Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:1-21
[5] 2 Corintios 11:13-15
[6] Marcos 16:15

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