Encendiendo un fuego

Ahora bien, si hacemos una comparación entre lo que esta sucediendo en la vida de un buen número de cristianos hoy en día, y la vida de Pablo en ese entonces, creo que todos podremos observar que existe un gran paralelo entre nosotros y el apóstol. La razón por la que digo esto es porque como podemos apreciar, en este instante Pablo se encontraba necesitado de muchas cosas. Pablo necesitaba descanso, comida, refugio, y calor; la realidad es que alrededor del mundo existen muchos cristianos con las mismas necesidades. Y deseo que entiendan bien que no estoy hablando de necesidades físicas, sino más bien espirituales.

Existen muchos cristianos hambrientos y sedientos de la verdad de Dios, y que se encuentran vagando por el mundo sin rumbo o dirección. Existen muchos cristianos que se encuentran en medio de una gran tormenta, y que no encuentran el puerto seguro que les salvara de ahogarse. ¿Por qué se encuentran en estas condiciones? La razón principal por la que tantos se encuentran en estas condiciones, es porque se han dejado intimidar. ¿Cómo es esto pastor?

Anuncios

Para que entiendan bien el punto que deseo hacerles, fijémonos con mas detalle en lo que le sucedió a Pablo aquí. La palabra de Dios nos dice: “…Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano…” ¿Cuántos dirían que eso fue algo intimidante? Imaginémonos esto; el pobre hombre estaba echando un poco de leña al fuego, y una víbora salto y se le prendió de la mano.

La realidad es que esto no fue más que un ataque del enemigo; esto fue un ataque diseñado para alarmar e intimidar, a no solo el apóstol, sino también a los que estaban presentes. Y les digo hoy que esta es una táctica comúnmente usada por el diablo en la actualidad. Es una táctica cautelosamente planeada, con el propósito de disuadir a los cristianos de perseverar en la voluntad de Dios. ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque con frecuencia el fuego del Espíritu Santo comienza a arder con intensidad; es decir, algo nos toco grandemente, sea una predicación, una alabanza, o quizás un testimonio. Pero algo nos ha tocado y el fuego del Espíritu Santo comienza a arder con intensidad, pero de repente de nosotros mismos saltan esas víboras que nos atacan. De repente esas víboras, (la religiosidad, desanimo, memorias del pasado, el viejo hombre, los impulsos de la carne, afanes de la vida, etc. etc.), saltan del fuego, y se nos prenden de la mano con el propósito de envenenarnos. Y es exactamente por esta razón que en numerosas ocasiones les he predicado, que como cristianos fieles tenemos que estar preparados en todo momento.

Anuncios

La realidad es que a los poderes de las tinieblas no les importa cuando un cristiano esta frío; los poderes de las tinieblas no le prestan mucha atención a todos aquellos que se sienten indiferentes, o que son complacientes. Los poderes de las tinieblas no le prestan mucha atención a los que ignoran la bendición de vivir bajo la voluntad de Dios; sin embargo, cuando el fuego del Espíritu Santo comienza a arder, entonces sí que prestan mucha atención. Cuando el fuego del Espíritu Santo arde en nosotros, y lo alimentamos con la palabra de Dios, los poderes de las tinieblas iniciaran, o aumentaran sus ataques para tratar de envenenar nuestro espíritu, y disuadirnos de perseverar en la voluntad de Dios.

Queramos reconocerlo o no, queramos aceptarlo o no, nuestro enemigo tiene potestad sobre las cosas en este mundo [8]. Así que nos tentara a dejar los caminos de Dios, nos tentara a alejarnos de la voluntad de Dios, y lo hará ofreciéndonos lo temporal. Al igual que una víbora envenena a quien muerde, el diablo tratara de envenenar nuestra relación con Dios. ¿De qué veneno les hablo?

El veneno puede ser representado por muchas cosas; en el caso de Pablo se nos dice que: “…cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir….” Como podemos apreciar, el veneno de la víbora que se le prendió a Pablo de la mano, no es muy diferente al veneno de las víboras que se les han prendido de la mano a muchos cristianos hoy en día. El veneno que no solo afecta la vida de los cristianos, sino que está afectando la iglesia de hoy. ¿De qué veneno les hablo? Les hablo del veneno de servir a Dios según nuestra propia opinión, y no según lo que la palabra de Dios nos revela. Y es por eso que en Proverbios 3:5-8 encontramos que se nos dice: “…Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. 7 No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8 Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos…” Dile a la persona que tienes a tu lado; “…No seas sabio en tu propia opinión..”

Anuncios

Fijémonos bien en algo; en cuanto a estas personas vieron lo que le sucedió a Pablo, todos formaron su propia opinión. Todos hicieron diferentes comentarios basado en sus conclusiones, y ninguno de los comentarios fue nada bueno. Y al escuchar estas cosas, Pablo podía haberse agarrado la mano y llorar para que ellos le tuviesen lastima, pero Pablo no actuó así. Lo que ellos pensaron y dijeron no detuvieron a Pablo; ¿qué sucedió a continuación?

La palabra de Dios nos dice que: “…Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció…” ¿Por qué pudo Pablo hacer esto? Pablo pudo hacer esto porque él sabía en quien había creído y confiado [9]. Al igual que Pablo sacudió la víbora de su mano, todos aquí tenemos que hacer lo mismo. Dile a la persona que tienes a tu lado, sacude la víbora de tu mano.

Usemos la autoridad que Cristo nos ha entregado [10], y reprendamos y echemos fuera a todos esos espíritus inmundos que buscan envenenar nuestro espíritu y nuestra mente. Cristo nos ha enviado el fuego del Espíritu Santo con un propósito, y este propósito es para que arrase con toda obra de Satanás. Pero recordemos siempre que de ese fuego tendrán que huir esas víboras venenosas. Víboras venenosas que no solamente nos atacaran a nosotros, sino también a aquellos que nos rodean; nuestros familiares, conyugues, amigos, y seres queridos.

Anuncios

Para concluir. Ahora pregunto, ¿se te ha prendido una víbora de la mano, que te ha envenenado o esta envenenado con el veneno de la religiosidad, de desanimo, de impotencia, de complacencia, de indiferencia, de cobardía? ¿Has permitido que las víboras que han saltado huyendo del fuego te intimiden? ¿Tienes una víbora prendida de tu mano en este momento? Si tu respuesta ha sido si, a una o alguna de estas preguntas, tengo muy buenas noticias para ti en el día de hoy.

Hoy te digo que el mismo Dios que permitió que Pablo sacudiese esa víbora de su mano, está presente para que la sacudas de la tuya.

Físicamente, el veneno de una víbora no es algo que causa la muerte de una persona instantáneamente, sino que es un químico que se tiene que dispersar por el cuerpo por varios minutos antes que sea letal. ¿Por qué les mencione eso? Les mencione esto porque existen muchos que llevan tiempo sufriendo con una raíz de amargura, un dolor, una espinita que llevan clavada en el corazón. En otras palabras, un veneno que se esta esparciendo por su interior, y que si no tienen cuidado, ese veneno eventualmente se esparcirá y matara tu espíritu.

A través del Espíritu Santo, Dios nos guía hacia donde debemos estar, y su fuego consumidor nos purifica, y libera. Así que ¡sacude hoy la víbora de tu mano!

Anuncios

[1] Efesios 4:22-24
[2] Juan 14:15-17
[3] Hechos 25:1-3
[4] Hechos 25:13-19
[5] Hechos 26:30-32
[6] Hechos 27:13-20
[7] Hechos 27:23-24
[8] Lucas 4:6
[9] 2 Timoteo 1:12
[10] Lucas 10:19

Publicaciones Similares