Mas en tu palabra echaré la red

La razón por la que digo esto es porque cuando podemos movernos sin limitaciones, esto significa que no estamos recibiendo convicción de nuestros errores y pecados. Esto nos conduce a con frecuencia ceder a los impulsos y deseos de la carne, los cuales estamos llamados a abandonar [4].

En otras palabras nuestra fe será influenciada más por la corriente de maldad que arrastra a este mundo, en vez de por el Espíritu Santo que mora en nosotros. Ahora debemos preguntarnos, ¿desea Dios que nuestra relación con Él sea algo superficial? Claro que no, Dios desea y espera que nuestra relación con Él sea algo profundo. Así que despierta al que tienes a tu lado y dile: “…Boga mar adentro…”

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado…” Este versículo refleja bastante bien, el segundo tipo de relación que existe entre un buen número de cristianos y Dios. La razón por la que digo esto, es porque hay muchos cristianos que a través del tiempo, han desarrollado una actitud negativa. Y deseo que notemos bien que una actitud negativa fue exactamente lo que Simón demostró inicialmente, cuando el Señor le dijo que bogara mar adentro y echara las redes de nuevo. ¿Por qué fue que Simón demostró una actitud negativa ante la petición del Señor?

Lo más seguro fue porque ellos estaban cansados; estos hombres habían pasado toda la noche tirando y sacando las redes, lo que significa que sus estados mentales y físicos estaban debilitado sino agotado. Además del cansancio y/o agotamiento físico que ellos sentían, tenemos el hecho de que estos hombres eran pescadores profesionales. Estos hombres conocían muy bien cuando era el mejor tiempo de salir a pescar en el mar de Galilea, pero aquí tenían a un hombre llamado Jesús, que les estaba diciendo que volviesen a salir para echar las redes de nuevo.

La triste realidad es que existen muchos cristianos, que no logran avanzar en su relación con Dios, porque en vez de obedecerle y buscar más de Él en todo momento, se pasan la vida entera inventando excusas y pretextos. Le decimos a Dios: trato pero puedo vencer. Y esto es algo que solemos decir porque con frecuencia se nos olvida que en Romanos 8:37 se nos dice claramente: “…Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó…”

Le decimos a Dios: Señor trato pero eso es algo imposible. Esto es algo que solemos decir porque con frecuencia se nos olvida que en Lucas 18:27 el Señor nos dice: “…Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios…” Le decimos a Dios: no puedo más, estoy cansado de batallar. Esto es algo que solemos decir porque con frecuencia se nos olvida que en 2 Corintios 12:9 se nos dice: “…Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” Dile a la persona que tienes a tu lado: fortalécete en Cristo.

Nos pasamos la vida entera inventando pretextos del porqué no podemos realizar una victoria, en vez de rechazar los ataques del enemigo, y decir como encontramos en Salmos 18:2 cuando leemos: “…Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio…” Pero ahora debemos preguntarnos: ¿desea Dios que nos pasemos la vida entera inventando pretextos? Claro que no. Dios desea y espera algo muy diferente de nosotros.

Para que entiendan bien el punto que deseo hacerles, detengámonos nuevamente por un breve momento y usemos el mismo ejemplo de nuestro paseo en la playa. Pero ahora entremos en el agua hasta la cintura. Preguntémonos, ¿se nos dificulta caminar en la arena con el agua hasta la cintura? ¿Estamos limitados en lo que podemos hacer con el agua hasta la cintura? La respuesta a ambas preguntas es si.

Con el agua hasta la cintura caminar en la arena se nos hace difícil ya que la corriente del mar ejerce más fuerza sobre nuestro cuerpo. También somos limitados en algunas cosas, ya que si quisiéramos correr se nos haría imposible debido a la resistencia del mar.

Con el agua a la cintura tenemos más limitaciones de lo que podemos hacer; en otras palabras, nuestra relación con Dios nos detiene de hacer cosas que caen fuera de Su voluntad. Esto representa que ya no podemos ser fácilmente arrastrados por la corriente de maldad que arrastra a éste mundo; esto representa que ya no cederemos a los impulsos de la carne con tanta facilidad. Pero, preguntémonos nuevamente, ¿desea Dios que nuestra relación con Él se mantenga a éste nivel?

Aunque nuestra relación con Dios se encuentre ahora a éste nivel; aunque nuestra relación con Dios ahora es mucho más profunda que cuando iniciamos, les puedo decir confiadamente que aquí no es donde Dios desea que permanezcamos. Pero, ¿dónde desea Dios que esté tu relación con Él? La respuesta a esta pregunta la encontramos en la segunda parte de la respuesta de Simón.

Continuando vemos que la segunda parte de la respuesta de Simón fue: “…mas en tu palabra echaré la red…” Aquí encontramos el nivel al que debe estar nuestra relación con Dios. Digo esto porque Dios no desea que tu relación con Él sea hasta las rodillas; Dios no desea que tu relación con Él sea algo superficial o llano. Dios no desea que tu relación con Él sea hasta la cintura; Dios desea que te sumerjas completamente en Su voluntad. Dios desea que bogues mar adentro, que llegues a ese lugar donde ya no das pies, que llegues a ese lugar donde la marea es la que toma control de tu dirección.

Dios desea que el Espíritu Santo sea el que dirija tus pasos en todo momento, y esto es algo que todos debemos pedir a diario. Pedir como nos dice la palabra de Dios en Salmos 43:3 cuando leemos: “…Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; Me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas….” Cuando nuestra relación con Dios crece al nivel donde aprendemos a completamente confiar en Su palabra, esto significa que dependemos completamente de Dios, y esto es lo que Él busca de nosotros. Fíjense bien lo que encontramos en Jeremías 33:2-3 cuando leemos: “…Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces…”

Cuando nos sumergimos completamente en la voluntad de Dios, Él nos guía a través de toda situación. Cuando nos sumergimos completamente en Él, entonces podemos decir como encontramos en Salmos 4:8 cuando leemos: “…En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado…” Pero lamentablemente un buen número de cristianos nunca obtendrán la realización, el júbilo, y la confianza de Dios que llega con este tipo de relación. No lograran obtenerlo porque no están dispuestos a bogar mar adentro. No lograran obtenerlo porque no están dispuestos a rendirse al Espíritu Santo completamente. Pero para todos los que dan ese paso, para todos los que están dispuestos a confiar en Dios y bogar mar adentro, existe una gran promesa.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía…” La obediencia fue la que produjo la bendición en sus vidas, pero no se detuvo solamente ahí, sino que les sirvió de bendición a sus familiares; después de todo el bienestar de sus familias dependía de la pesca. La obediencia es la que produce que nos movamos de nuestro entendimiento y capacidad. Si queremos genuinamente profundizar nuestra relación con Dios, entonces tenemos que movernos de nuestro entendimiento y capacidad, y rendirnos a la voluntad de Dios. Y esto es exactamente lo que Dios desea que hagamos.

Dios desea que dejemos de confiar en nuestras opiniones, Él desea que nos olvidemos de nuestros sueños y ambiciones, porque Él tiene para nosotros algo mucho superior a todo lo que nosotros nos podamos imaginar. Fíjense bien en lo que encontramos en la palabra de Dios en Isaías 55:8-9 cuando leemos: “…Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos….”

Dios desea que todo cristiano bogue mar adentro, y que se sumerja por completo en Su voluntad, que permitamos ser guiados en todo momento. Pero lamentablemente, actitudes negativas y desobediencia a la palabra de Dios causan que muchos no lleguen a recibir las bendiciones de Dios. Y es por eso que nunca podemos olvidarnos de que la obediencia de Simón y estos hombres, fue lo que causó que tuvieran esa enorme pesca. Y tu obediencia a la palabra de Dios, será la que producirá grandes bendiciones en tu vida, y en la vida de todos aquellos que te rodean. Tu obediencia a la palabra de Dios será la que te garantizara Su presencia en tu vida en todo momento.

Para concluir. Todo cristiano esta llamado a tener una relación más profunda con Dios. Todo cristiano está llamado a bogar mar adentro, bogar a la profundidad donde Él es el único que esta en control. Y les digo en el día de hoy, es hora que dependamos de Dios y solo de Dios. Es hora de rendirnos a la voluntad de Dios, y permitir que sea Él quien guíe todos los pasos en nuestra vida.

Como fieles cristianos, tenemos que dejar de guiarnos por nuestras opiniones y/o experiencias, y dejarnos guiar por el Espíritu Santo. No seamos guiados por nuestros fracasos y temores, sino permitamos ser guiados por Su presencia en nuestra vida. ¡Tenemos que bogar mar adentro!

Ahora solo queda una pregunta; ¿a qué profundidad esta tu relación con Dios?

[1] Wilkinson & Boa Bible Handbook
[2] Lucas 4:14-15
[3] Lucas 4:28-30
[4] Efesios 4:22-23

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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