Predicas Cristianas

¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!

Esto es algo que queda bien claro cuando el Señor nos habla acerca de mantenernos en los caminos de Dios y de guardar Sus mandamientos; según encontramos en Juan 15:11 cuando leemos: “Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.” ¿Cuál debe ser nuestra actitud durante esos momentos de tristeza que aparentan apoderarse de nosotros? Nuestra actitud tiene que reflejar lo que encontramos en Romanos 12:12 cuando leemos: “gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración.” Dile a la persona que tienes a tu lado, gózate en el Señor. Pero, ¿cómo podemos lograr ese gozo?.

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Continuando con nuestro estudio en el versículo once leemos: “¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!” Lo que tenemos que hacer para poder experimentar el gozo del Señor en nuestra vida es recapacitar.

Fíjense que esto mismo fue lo que sucedió con David en éste momento; él pregunta: “¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí?” Aquí David detuvo toda maquinaria del enemigo que estaba en moción. Con esto aquí David detuvo ese ataque que le consumía con dolor y tristeza. En otras palabras aquí David escogió y decidió que a pesar de todo lo que le estaba sucediendo, él confiaría en Dios.  Hermanos y éste es el primer paso que todo creyente tiene que tomar si verdaderamente desea sentir el gozo del Señor en su vida.

Si verdaderamente deseamos sentir el gozo del Señor, entonces nosotros tenemos que recapacitar recordando lo que encontramos en Romanos 8:31 cuando leemos: “…Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?…”  Tenemos que recapacitar recordando lo que encontramos en Filipenses 4:13 cuando leemos: “…Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Tenemos que confiar en que no existe nada que nos pueda detener de vivir en el gozo del Señor..

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Pero ahora la pregunta que queda es: ¿qué tenemos que hacer para entrar en el gozo del Señor? La respuesta la encontramos aquí cuando leemos: “Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!” En otras palabras tenemos que ser pacientes, pero más que todo tenemos que alabar a Dios.

En éste punto de la historia la vida de David no había sido un camino en la plaza. David tuvo que atravesar por situaciones difíciles; hubo atentados en contra de su vida; él se había visto forzado a huir en varias ocasiones para salvar su vida. Su vida había estado llena de guerras y peleas, pero a través de todo, a través de las dificultades y las necesidades, Dios le había entregado la victoria.  ¿Por qué les he recordado todo esto?

Les he recordado todo esto porque el esperar en Dios y Su voluntad divina fue lo que produjo la victoria en la vida de éste hombre.  David espero en el Señor y le glorifico y alabo en todo momento. Fíjense bien como esto queda bien reflejado en Salmos 30:1 cuando leemos: “Te glorificaré, Jehová, porque me has exaltado y no has permitido que mis enemigos se alegren de mí.” Nosotros tenemos que hacer igual; tenemos que alabar y honrar a Dios en todo momento.

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Tenemos que alabarle y siempre decir: “¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!” Es triste ver como existen numerosas personas que rehúsan alabar a Dios. Rehúsan alabar a Dios porque el enemigo les tiene convencidos de que no tienen voz para entonar canción; el enemigo les tiene convencido de que no se saben la letra de las canciones; el enemigo les tiene convencidos de que los que tienen a su alrededor se reirán de ellos; el enemigo les tiene convencidos de que no hace falta alabar.

Pero esto es la mentira más grande y maquinación más empleada por el diablo para detener la alabanza a Dios. Pero esperar en el Señor y alabarle en todo momento es algo que solo los valientes pueden hacer..

Para concluir. Solo los valientes pueden esperar en Dios completamente convencidos de que Él les entregara la victoria.  Solo los valientes pueden  depositar toda su fe en Dios y decir “¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!”

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Solo los valientes pueden depositar toda su fe en Dios y alabarle en todo momento. No creo que exista un momento de tristeza que no pueda ser vencido alabando a Dios. En Salmos 149:1 la Palabra nos dice: “Cantad a Jehová un cántico nuevo; su alabanza sea en la congregación de los santos.” .

Quizás hoy tú has llegado convencido de que no tienes voz para entonar una canción, pero escucha porque existe más de una manera de alabar a Dios. Nosotros alabamos a Dios cuando confesamos y testificamos que Jesús es nuestro Rey y Salvador. Fíjense bien lo que encontramos en Hebreos 13:15 cuando leemos: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” ¿Cuántos pueden levantar sus voces ahora y decir: “¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!? Entonces ya has comenzado a alabar a Dios..

Quizás hoy tú has llegado convencido de que no te sabes la letra de la canción o que no tienes voz para entonar una alabanza. Pero recuerda que no solo entonando tu voz puedes alabarle. Fíjense bien lo que encontramos en Salmos 47:1 cuando leemos: “¡Pueblos todos, batid las manos!   ¡Aclamad a Dios con voz de júbilo!” ¿Cuántos pueden ahora palmear sus manos y decir: ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!? Entonces ya has comenzado a alabar a Dios..

Quizás hoy tú has llegado convencido de que no te sabes la letra de la canción o que no tienes voz para entonar una alabanza. Pero recuerda que no solo entonando tu voz puedes alabarle. Podemos alabar a Dios alzando nuestras manos.

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Fíjense bien lo que nos dice la Palabra en 1 Timoteo 2:8 cuando leemos: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” ¿Cuántos poden levantar sus manos en oración ahora mismo y decir conmigo: gracias Padre por tu infinita misericordia? Entonces ya has comenzado a alabar a Dios..

Quizás hoy tú has llegado convencido de que el que tienes a tu alrededor se burlara de ti cuando alabas, pero recuerda que el que tienes a tu alrededor no es a quien debes buscar agradar, ni tampoco a quien debes alabar y adorar.

Recuerda lo que nos dice la Palabra de Dios en Gálatas 1:10 cuando leemos: “¿Acaso busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Solo existe un merecedor de toda nuestra alabanza y adoración, y su nombre es Jesús. ¿Cuántos pueden levantar ahora mismo un grito de jubilo y decir: “¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!? Entonces ya has comenzado a alabar a Dios..

Regresemos ahora a la pregunta que hicimos al inicio: ¿qué podemos hacer para superar esas emociones que buscan mantenernos encadenados al sufrimiento y dolor? .

Número uno; tenemos que buscar a Dios como si de Él dependiera nuestra vida, porque la realidad de todo es que de Él si depende nuestro futuro.

Número dos; no obstante la situación siempre tenemos que vivir en el gozo del Señor.

Número tres; tenemos que ser pacientes, pero más que todo tenemos que alabar a Dios en todo momento.  ¿Cuantos pueden ahora decir: “¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!?”.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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