La voluntad de Dios es vuestra santificación

Prédica de Hoy: La voluntad de Dios es vuestra santificación

Por: José R. Hernández, Pastor
Ministerio El Nuevo Pacto, Hialeah, FL.

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: 1 Tesalonicenses 4:2-8

Introducción

Estoy seguro que todos han podido apreciar, que en casi toda predicación yo menciono la importancia de conducir una vida en santidad. La razón por la que siempre menciono este tema es porque como todos sabemos, sin la santidad nadie vera a Dios [1]. Pero lo que sucede es que el tema de la santidad tiende a ser un poco complicado, y por ende muchos piensan que la santidad es algo inalcanzable o imposible de obtener. ¿Por qué es que tantos llegan pensar de esta manera?

La realidad es que nosotros vivimos en un mundo lleno de violencia, donde la corrupción y la maldad abunda. Vivimos en un mundo donde todo lo opuesto a la Palabra de Dios es fácilmente aceptado, y desdichadamente practicado. Como predique hace poco, vivimos en un mundo virado al revés, a lo bueno se le dice malo, y a lo malo se le dice bueno.

Y desafortunadamente, esa manera de ver las cosas también incluye a un buen número de cristianos, que sin darse cuenta han caído en las trampas del enemigo, y ahora se encuentran atados y atrapados en sistemas religiosos, sectas, y doctrinas de hombres. ¿Por qué sucede esto?

Esto es algo que sucede porque muy pocos están dispuestos a comprobar lo que escuchan, sino que más bien se unen a movimientos populares que suenan y aparentan buenos, y de esta manera desechan por completo la voluntad de Dios.

¿Qué es la voluntad de Dios?

Pasemos ahora a la palabra de Dios para descubrirla.

1 Tesalonicenses 4:2-8Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; 3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. 7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. 8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Ahora bien, como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. En el tiempo de Pablo, Tesalónica era el puerto marítimo importante y la capital de la provincia romana de Macedonia.

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