Día de las madres – Gracias madre

Prédica de Hoy: Día de las madres – Gracias madre

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Éxodo 2:1-10

Introducción

Hoy es el día que ha sido destacado aquí en este país como el día de las madres. Hoy es el día que toda persona en este país celebra este día tan especial reconociendo el papel tan crucial que juega toda mama.

En realidad el papel que las madres desempeñan con frecuencia es menospreciado, o no valorado; pero es un papel crucial en el crecimiento de toda persona.

Con esto dicho deseo detenerme aquí por un breve momento, porque no quiero que nadie me vaya a mal interpretar. Yo no estoy diciendo ni implicando que los padres no juegan un papel importante en la vida de sus hijos, el padre juega un papel muy importante ya que generalmente el padre es el responsable de servir como buen ejemplo, y es quien dispensa la disciplina.

Día de las madres – Honrando a nuestra madre

Pero el papel que juega una madre en la vida de un hijo es diferente, es por eso que hoy quiero que hagamos un reconocimiento a toda madre en esta congregación, y a toda madre que recibe esta predica.

Démosle un aplauso a todas las madres en el día de hoy. Hoy vamos a honrarles, explorando unos versículos bíblicos que reflejan claramente el papel crucial que toda madre desempeña en el hogar, pero que con frecuencia es menospreciado o no valorado debidamente. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Observado en día de las madres

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. El libro de Éxodos en realidad es un registro del nacimiento de Israel como nación.

Digo esto porque cuando buscamos en la historia Biblia nos damos cuenta que esta nación tuvo su inicio de una familia judía de solo setenta personas. Pero este pequeño numero de personas en un periodo de unos 400 años, se multiplico hasta crecer a ser una nación de unos dos a tres millones de personas.

Esto es algo que queda bien reflejado en Éxodos 1:7 cuando leemos “Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra.

Durante este periodo de crecimiento este pueblo prospero de tal manera que los egipcios se atemorizaron. Este temor les condujo a esclavizar a este pueblo. Fíjense bien como esto queda bien declarado en Éxodos 1:11-14 cuando leemos “Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés. 12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. 13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.

Pero esto no se detiene aquí, no se detuvo con eso porque el rey tenía miedo que los hombres de este pueblo fueran a causar una insurrección. Por esa razón el rey también mando a matar a los varones que nacieran; fíjense bien como esto queda bien declarado en Éxodos 1:22 cuando leemos “Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.

Así que esto nos conduce a este punto de la historia. ¿Por qué es necesario que sepamos estos detalles? Es necesario que sepamos estos detalles porque en ellos encontramos las graves circunstancias que confrontaba esta madre, pero no obstante estas circunstancias las cualidades de madre resaltaron y sobresalieron en la vida de esta mujer. Examinemos estos versículos con más detalle para que vean lo que les digo.

En estos versículos leemos “Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, 2 la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.

Como pudimos ver en nuestro breve repaso de historia, el Faraón había dado ordenes que los varones fuesen matados, pero esta orden no detuvo a esta mujer. En realidad la acción tomada por ella traería graves consecuencias a su vida.

Digo esto porque si ella hubiese sido descubierta, sus acciones no serian vista como las acciones de una madre que ama a su hijo. Sus acciones serian vista como un acto de insurrección y le podía costar su libertad y quizás su vida.

¿Cómo pudo ella ignorar las consecuencias que sus acciones causarían si hubiese sido descubierta? Lo pudo hacer debido a que su amor por su hijo era mayor que cualquier cosa que le pudiera suceder.

Detengámonos aquí por un breve momento, y reflexionemos en el amor que nuestra madre nos ha demostrado o demostró a través de los años. Yo sé que no todos tienen memorias agradables de su niñez. Sé que quizás algunos tengan memorias de momentos difíciles o dolorosos.

Sé que quizás algunos tengan memorias de momentos desagradables, pero algo que también sé es que no todo momento de la niñez de una persona fue desagradable o doloroso.

Estoy seguro que a todos nos ha tocado pasar por momentos desagradables o dolorosos, pero estoy absolutamente seguro que cuando se toma el tiempo de meditar en las cosas, los momentos de felicidad superan grandemente todo tipo de amargura.

El problema que existe es que con frecuencia los momentos felices son olvidados, o menospreciados. Desdichadamente con frecuencia muchos permiten que los momentos felices sean anulados por incidentes aislados y pasajeros.

Es por esta razón que hoy les llamo a reflexionar en su vida. Quiero que examines hoy tu vida cautelosamente, y si encuentras que lo único que llega a tu mente al pensar en tu madre son memorias desagradables, entonces te digo que es hora de entregarle esa carga al Señor.

Recuerda como Él nos dijo en Mateo 11:28 cuando leemos “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” ¿Por qué debemos entregar esa carga?

Tenemos que entregar esos pensamientos al Señor porque esa carga, tal como la esclavitud fue impuesta sobre el pueblo de Israel, fue puesta sobre nosotros por nuestro enemigo. Esa carga solo sirve para atraparnos en una vida de dolor, angustia, y resentimiento.

Esa carga solo sirve para que no cumplamos con lo que Dios nos ha dicho, y para que suframos las malas consecuencias que no cumplir con la Palabra de Dios produce.

Fíjense como lo dijo el Señor en Mateo 15:4 cuando leemos “Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.

¿Por qué llama Dios a que honremos a nuestra madre?

Lo hace porque una gran realidad es que aparte de cualquier momento difícil o doloroso que podamos haber experimentado, todos aquí fuimos protegidos por nuestra madre. Pensemos en esto por un breve momento para ver si lo que les digo tiene sentido.

Cuándo nace un bebe, ¿puede sobrevivir ese bebe sin la protección de su madre? La respuesta es no. La realidad del caso es que de toda la creación de Dios, el ser humano es el más débil.

Débil en el sentido que un ser humano cuando nace no puede valerse por si mismo, un recién nacido depende de un adulto para poder sobrevivir. Sin la protección de un adulto, y en la mayoría de los casos es la madre, un recién nacido nunca sobrevira.

Cuando reflexionamos en nuestra vida, todos podremos ver que nuestra madre siempre nos ha protegido y en numerosas ocasiones nos ha alejado del mal. Nuestra madre nos ha protegido físicamente para que pudiéramos sobrevivir. Así que hónrala hoy, y dile gracias madre por tu protección.

Continuando con nuestro estudio leemos “Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río”.

Este versículo es algo que a primera vista aparenta ser la manera incorrecta de proteger a una criatura, ya que lanzarlo en un río en una cesta de juncos seria algo muy peligroso, pero debemos notar que ella no lo lanzo en el río como lo pintan las películas en el cine, ella coloco cuidadosamente esa cesta en el carrizal a la orilla del río, y lo hizo después de haber tomado gran cuidado de que la cesta estuviese bien sellada para que flotase.

No solo esto, cuando continuamos leyendo vemos que la Palabra nos dice: “Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería. 5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase”.

Aquí podemos ver claramente que aun cuando ella se alejo de su hijo, ella continuaba protegiéndole. ¿Cómo puede usted decir eso pastor?

Lo puedo decir porque ella dejo a su hermana que vigilase lo que sucedería, y estoy seguro que si ella hubiese visto algún peligro ella no hubiese permitido que la pasara nada al niño.

Lo puedo decir porque estoy seguro que no fue por coincidencia que ella decidió poner al niño a la orilla del río a ese tiempo y en ese lugar. Ella sabia que la hija del faraón estaría cerca, ella sabia que la hija del faraón le encontraría.

Pero, ¿fue toda su confianza puesta en la hija del faraón? La respuesta es no, ella confió en Dios, ella era una sierva fiel. Es como encontramos en Salmos 27:10 cuando leemos “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá.

¿Cuál fue su recompensa? Dios le concedió que ella criase a su hijo. Aquí leemos: “Y cuando la abrío, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste. 7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? 8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, 9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crío”.

Hermanos nada de lo que sucedió en este tiempo en la historia sucedió por coincidencia. ¿Creen que Moisés llego ha ser el hombre de Dios que fue por coincidencia? La respuesta es no.

Dios le entrego a esta madre la responsabilidad de criar a esta criatura, porque en la casa de sus padres Moisés seria bien instruido en los principios del judaísmo y en el conocimiento de la historia de los patriarcas de Israel.

En otras palabras él aprendería a discernir entre el bien y el mal, de esta manera siendo preparado para cumplir el propósito de Dios con su vida. Si hacemos memoria de nuestra niñez, creo que la mayoría de nosotros recordaremos que fue mama quien nos enseño la diferencia entre el bien y el mal.

No en balde encontramos que Proverbios 6:20-23 nos declara “Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre; 21 Atalos siempre en tu corazón, Enlázalos a tu cuello. 22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes. 23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen.” Así que en el día de hoy dile, gracias madre por tus enseñanzas.

Continuando leemos “Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué”. ¿Pueden ver el dolor que esto le causo a su madre? 

Creo que sin duda alguna todos podemos decir que si. Imaginémonos esto, ella entrego a su hijo en las manos de una mujer ajena, pero como si esto no fuese suficientemente difícil, ella entrego a su hijo en las manos de una mujer quien era enemigo del pueblo de Dios.

Esto le tuvo que haber causado gran dolor, pero este dolor es el que podemos ver a primera vista, pero les digo que aquí existía un dolor aun más profundo. ¿De qué dolor les hablo?

Hermanos, cuando leemos entre las líneas nos damos cuenta que este dolor fue que ella tuvo que criar a su hijo sin poderle decir que ella era su madre. Ella lo amaba en silencio. Esto significa que Moisés nunca la reconoció por lo que ella era, nunca de dio el valor que ella se merecía.

Ella fue vista por Moisés como una esclava, le vio como una persona inferior a él en todo momento. ¿Pueden ahora ver el dolor completo que existía en el corazón de esta madre?

Muchos de nosotros hacemos algo igual, no es que no sepamos quien es nuestra madre, pero si les puedo decir que no todos le damos el merito y el reconocimiento que ella merece.

Hacemos cosas que las hieren, y en ocasiones hasta podemos llegar a verles como inferiores. Pero no obstante todo esto, en algo que siempre podemos contar es en el amor de nuestra madre. Así que dile hoy, gracias madre por tu amor.

Para concluir

Como hemos podido observar, la madre de Moisés tuvo que pasar por momentos difíciles, ella le toco sufrir por lo que seguro le aparento como una eternidad, pero ella se mantuvo firme, ella se mantuvo fiel.

Si al reflexionar en tu vida encuentras que no le has dado el merito a tu madre que ella se merece, si encuentras que no la has apreciado, si encuentra que ya sea accidentalmente o intencionalmente le has causado dolor, pídele hoy perdón.

Quizás tu madre ya no este viva, y no tengas manera de pedirle perdón, pero si este es el caso, hónrale con tu memoria de ella. No te concentres en lo malo que pudo haber sucedido entre ella y tu, no te concentres en las malas memorias que puedan existir.

Hónrala recordando como te protegió con regocijo desde el mismo día que supo que te estabas formando en su vientre. Hónrala recordando como te enseño, y te amo.

Honremos hoy a nuestra madre, dándole hoy las gracias por no apartarse de nuestro lado cuando más débiles éramos. En el día de hoy démosle gracias a nuestra madre por enseñarnos el bien del mal, y por protegernos en todo momento.

En el día de hoy démosle gracias por su amor. En muchas ocasiones el trabajo de la madre pasa por desapercibido, o es menospreciado. En muchas ocasiones el trabajo de madre es menoscabado por memorias de situaciones difíciles o dolorosas.

Pero no permitas que un malentendido, no permitas que una mala acción, o que una mala memoria te impida reconocerle y darle el merito que ella merece. Dile a ella hoy y siempre “gracias madre, te amo”.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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