Dios y el dinero

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Dios y el dinero

Predicas Cristianas Texto Bíblico:No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.” (Proverbios 23:4-5)

Introducción

El dinero es un tema motivo de muchos debates en la vida cristiana. Es una fuente de las bendiciones de Dios y por lo tanto una de áreas donde el enemigo ataca a los hijos de Dios para desviarlo del camino de la verdad. Por lo tanto es un tema que debemos aprender qué es lo que Dios manda en ello.

Dios quiere darnos toda clase de bendiciones incluso bendecirnos materialmente. Pero es importante estar atentos de no desviarnos y a causa de estas bendiciones llegue nuestro corazón a desviarse de los caminos del Señor.

La palabra de Dios nos enseña cómo debemos comportarnos con relación al dinero y bienes materiales. Estudiemos con atención su palabra para estar seguros que es la voluntad de Dios y actuemos conforme a estas enseñanzas que da la biblia.

1. Tener contentamiento (1 Timoteo 6:8-10)

1 de Timoteo 6:8 dice “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contento con esto.» Con esto aprendemos que Dios nos bendice con abrigo, Dios nos brinda el sustento y esto es suficiente para estar contentos. Debemos aprender a estar tranquilos y ser felices con lo que tenemos gracias al Señor. 

Su palabra nos dice que quienes buscan las riquezas caen en tentación. ¿Por qué? Porque desvían la mirada de Dios y se enfocan en su meta que es alcanzar las riquezas. Dios es dueño de todas las riquezas y el puede dárnoslas sin ni siquiera buscarlas.

Como le pasó a Salomón, quien no pidio riqueza alguna pero Dios le dio mucho más que a cualquier hombre en la tierra. Dios puede bendecirnos con riquezas, pero no debe ser nunca nuestra prioridad, la prioridad es Dios y lo demás vendrá por añadidura.

El versículo más famoso acerca del dinero es el versículo diez de 1 de Timoteo 6, el cual dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero. Aca podemos ver que no dice que el dinero es la raíz del mal, sino el amor que podamos tener al dinero.

Jesús también lo indico que no podemos servir a dos señores, o servimos a Dios o servimos al dinero. Nuevamente no es que el dinero sea malo, pero no podemos poner el cuidado o la obtención de riqueza antes que servir a Dios. Primero Dios, segundo la familia, tercero la iglesia, y en último lugar el dinero. 

a. No codiciar

Uno de los mandamientos que Dios le entregó a Moisés fue el de no codiciar. Muchas veces vemos como hay personas, incluso alejadas de Dios que tienen posesiones. Pero no debemos codiciar estas posesiones, pues es Dios el dueño de las riquezas y si tenemos a Dios en nuestro corazón lo tenemos todo y no debemos codiciar nada.

Las riquezas son efímeras, un día están y al siguiente pueden haber desaparecido. Como le pasó a Job que en un mismo día perdió las muchas posesiones que tenía. Pero en el caso de Job él no tenía su confianza en las riquezas sino en Dios, por eso a pesar de que perdió todo, siguió sirviendo. Esta es la manera en la que debemos conducirnos, tengamos mucho o poco, nuestra confianza debe ser Dios.

b. No compararse

Tampoco es saludable el compararse con ninguna persona, con relación a las posesiones y en todo caso. Esto debido a que esto produce estrés y no conlleva ningún beneficio para nadie. La biblia dice que tiempo y ocasión acontecen a todos, el tiempo de Dios para nosotros y avendrá.

2. No afanarse por el dinero (Mateo 6:34)

Jesús nos invita a no afanarnos por el día de mañana. ¿Por qué vamos a gastar nuestras energías hoy por los problemas de mañana? Él dijo basta a cada día su propio mal. Entonces debo ocuparme hoy por los conflictos del día. 

Mañana será otro día y las bendiciones de Dios son nuevas cada mañana. Mañana ya tiene sus problemas, pero también bendiciones de Dios. Por lo tanto ocupémonos del día de hoy y vivamos un día la vez. No sabemos con certeza lo que pasará mañana, por lo tanto no nos afanemos por eso.

3. No poner la confianza en la riqueza o el dinero (Proverbios 23:4-5)

Nuevamente el Señor nos recuerda en este pasaje que las riquezas son pasajeras. Por lo tanto no es prudente poner nuestra confianza en ellas. Dios es el único inamovible y que permanece para siempre. Por eso lo más prudente que podemos hacer en nuestra vida es poner toda nuestra confianza en Él.

Todo en esta vida pasará ¿por qué debemos basar nuestra felicidad en algo pasajero? las riquezas terminarán, la salud también puede fallar, pero Dios permanece para siempre. Y aquellos que confían en Él también permanecen. Permanecen felices y en paz a pesar de cualquier tribulación. Permanecen en victoria en todo momento.

Nuestra confianza está en Dios, quien hizo los cielos y la tierra. Nuestra confianza esta puesta en nuestro sanador, en nuestro proveedor. Es el único al que debemos rendirle honor.

Cuando ponemos nuestra confianza en el Señor lo hacemos en aquel que ha creado todo lo que existe. En aquel que posee todas las riquezas. Todo lo bueno, todo lo justo, todo lo de buen nombre está en la mano de Dios. Si estamos cerca de Él tenemos provisión eterna para que podamos obtener la vida. Como dijo Jesús, lo demás es añadidura. Lo importante es tener la vida eterna, que nuestro nombre esté inscrito en el libro de la vida.

4. En cuanto al dinero, sé generoso (2 Corintios 8:1-4)

Que no se nos olvide la generosidad. Pablo se encontraba en uno de sus viajes misioneros y una de las iglesias a las que predicó aportaron para la obra, a pesar de que ellos mismos estaban pasando por un momento difícil económicamente. 

Debemos ser generosos como la iglesia de Macedonia. Así como esa viuda pobre que entregó su ofrenda en el templo mientras Jesús estaba ahí, indicando Él que ella había entregado más que todos los presentes en esa ocasión. Pues ella entregaba de lo poco que tenía, pero los demás entregaban de lo que les sobraba.

Jesús también dijo que cuando le hacemos el bien a uno de los pequeños a Él le hacemos bien. Muchos sin saberlo han albergado a ángeles de Dios, pero por su generosidad son recompensados, aunque ellos no lo sabían.

No importa si estamos en una situación de bonanza o en una situación de escasez. La cantidad o lo que demos a los demás no es lo importante como el que lo hagamos de corazón. Dios nos bendice, sin saberlo podemos estar dando a algún enviado de Dios y obtendremos del Señor la recompensa debida. Debemos estar atento a las necesidades de nuestros hermanos en la fe, tal vez cerca de nosotros está la oportunidad de ser de utilidad a los demás.

5. Dios es nuestro proveedor (Hageo 2:8)

Cuando Abraham iba de camino a sacrificar a su único hijo y este le preguntó dónde estaba el sacrificio para Dios, él le responde que Dios le iba a proveer. Dios es nuestro proveedor, en todo tiempo, en todo lugar. Dios está cerca de nosotros y sabe de qué tenemos necesidad.

Algunas veces no recibimos lo que pedimos, pues dice su palabra que pedimos mal. Pero tenemos al Espíritu Santo quien intercede por nosotros. Pero Dios está disponible para que nos acerquemos confiadamente a Él para que le pidamos lo que necesitamos.

Dice su palabra que quien se acerca al Señor debe creer que le hay, debe acercarse con la fe suficiente de que en Dios está la respuesta. Ninguna duda debe haber en nuestro corazón. Además de acercarnos con fe, debemos saber que lo que pedimos a dios debe estar acorde a su palabra. No podemos acercarnos y pedir algo que contradiga su santa palabra. 

Si nos acercamos a Dios confiando en que Él tiene la solución y sabiendo que lo que pedimos está conforme a su palabra solo resta esperar la respuesta del Señor. Pero debemos saber que Dios actúa en su tiempo y conforme a su voluntad.

Dios conoce todas las cosas. Sabe cuando respondernos y que respuesta darnos. A lo que creemos en Dios todas las cosas nos ayudan para bien, si esperamos un sí pero Dios nos da un no debemos estar tranquilos, pues es la voluntad de Dios y Él conoce lo que mejor nos conviene.

Pero debemos estar seguros que la respuesta de Dios es lo que más nos conviene. Solo de Él podemos esperar una respuesta, nadie más nos puede dar solución, solo el Señor Dios Todopoderoso.

Conclusión

Queda claro que la confianza de nuestra vida, la confianza y la paz que sentimos no depende de las riquezas, de las posesiones o el éxito en nuestra vida. La confianza, la paz y la felicidad de nuestra vida depende de Dios.  Dios puede darnos riqueza, en su mano están, pero no es el fin supremo de nuestra existencia. 

Debemos de contentarnos con lo que Dios nos da y no debemos compararnos con nadie. Dios sabe el momento en que nos bendecirá. Una muestra que estamos confiando en Dios es cuando no nos afanamos.

Esto no significa que no trabajamos, sino que en lo que hagamos, en que el fruto de nuestro trabajo será bendecido por Dios, no por los hombres. Entonces puedo tener paz en cualquier circunstancia. 

Sabemos que si estamos del lado de Dios, seremos como árboles plantados junto a corrientes de agua. A su tiempo daremos el fruto deseado. Por eso toda nuestra confianza sólo puede estar en Dios y no en posesiones pasajeras.

Confiamos en Dios pues es Él nuestro proveedor, y lo que tenemos no es por nuestro mérito sino por la gracia de Dios. Pero lo principal que debemos buscar es la salvación del alma, lo demás vendrá por añadidura.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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