Si se recordaran, hace unas semanas atrás les predique acerca de las profecías bíblicas (Y no sabras a que hora vendré).   Y durante esa predicación les dije que la ciencia ha avanzado a un nivel tan grande, que el hombre pretende jugar el papel de Dios.  Y la realidad es que que la ciencia, la tecnología, el orgullo, la soberbia, y la autosuficiencia, han desplazado al Dios vivo y verdadero de la mente de muchos.

Esto es la gran realidad para todo aquel que no conoce a Dios; en otras palabras, para todos aquellos que no han aceptado a Jesucristo como su Rey y Salvador. Con todos los avances tecnológicos y científicos que existen, el hombre se ha endiosado y pretende tomar el lugar de Dios, pero por mucho que el hombre trate, Dios no puede ser remplazado.

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El peligro para los que no conocen a Dios, es que conducirán una vida completa en la oscuridad de su sabiduría; conducirán una vida completa corriendo de un lado para otro en busca de soluciones a sus temores e inquietudes que solo Dios puede proveer; conducirán una vida completa vacíos y desolados, ya que solo Dios puede llenar ese vacío que existe en el corazón del hombre.

Este es el peligro para todo aquel que no conoce a Dios, y que no ha aceptado a Jesucristo como su salvador personal, pero ahora debemos preguntarnos: ¿existe algún peligro para el cristiano? Pero más importante aún es: ¿qué podemos hacer para evitar el peligro? La respuesta a nuestra pregunta inicial, es un absoluto si. Pero también encontraremos lo que tenemos que hacer para evitar ese peligro. Pasemos ahora a la palabra de Dios para iniciar nuestro estudio.

Judas 1:17-23Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. 19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. 20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. 22 A algunos que dudan, convencedlos. 23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

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En los primeros tres versículos que estamos explorando en el día de hoy, encontramos la respuesta a nuestra primera pregunta; en los primeros tres versículos encontramos el peligro eminente que existe para el cristiano.

La palabra aquí nos dice: “…En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. 19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu…”. Sin duda alguna, todos aquí podemos ver claramente que estos versículos no están dirigidos a los que viven en el mundo, o a los que se encuentran atrapados en las sectas, y religiones que existen.

Estos versículos están completamente dirigidos a los cristianos. Dile a la persona que tienes a tu lado: estos versículos están dirigidos a la iglesia. Y a pesar de que estos versículos fueron escritos hace ya mucho tiempo atrás, la realidad es que estos versículos describen muy bien lo que está sucediendo en la iglesia de hoy.  ¿Qué está sucediendo en la iglesia de hoy? Lo que está sucediendo, y ha sucedido a través del tiempo, es que la iglesia ha sido infiltrada por líderes malvados, que solo buscan satisfacer sus deseos y manipular a las masas.

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Es por eso que hoy en día no es fuera de lo común ver como congregaciones que una vez seguían la verdadera doctrina, ahora se han apartado para seguir doctrinas de hombres.   Creo que es por esa misma razón que en Lucas 18:8 el Señor dijo: “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?..”.

Pero la triste realidad, es que los falsos líderes y maestros no son los únicos completamente culpables de apartar a tantos de la presencia de Dios. Los lideres y falsos maestros son responsables, pero solo hasta cierto punto, digo esto porque la decisión final de aceptar lo que se escucha, enseña, y/o predica, descansa completamente en la persona. Dile a la persona que tienes a tu lado: tu eres es el único responsable de la conclusión.

Lo que ha sucedido y continúa sucediendo en la vida de muchos, es que han cambiado la sana doctrina por la conveniencia, y la verdad de Dios por teorías de hombres. Digo esto porque no es fuera de lo común escuchar, y ver, como muchos abandonan el lugar donde han recibido, y continúan recibiendo bendiciones, para asistir a otros lugares donde no se predica la palabra de Dios, sino que se predican mensajes para agradar el oído de las personas.

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En otras palabras prefieren ir a lugares donde se ha cambiado la gracia por la ley, el arrepentimiento por el buen comportamiento, y las bendiciones por la prosperidad. Y todo esto porque les queda más cerca de la casa, o porque tienen cultos los siete días de la semana, o porque tienen ciertas actividades o programas especiales, etc.

Estamos hablando de cristianos que escogen asistir lugares donde le saquean los bolsillos, los entretienen con actividades, y se siguen doctrinas inspiradas por demonios, en vez de asistir y apoyar la obra donde se predica la Palabra de Dios sin aguar. Pero ahora debemos preguntarnos, ¿por qué sucede esto? La respuesta es fácil, esto sucede porque muy pocos quieren escuchar la verdad de Dios.

Muy pocos están dispuestos a escuchar, y aceptar lo que encontramos en: Mateo 7:21 cuando leemos: “…No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos…”.

Muy pocos están dispuestos a escuchar, y aceptar lo que encontramos en: Hebreos 12:14 cuando leemos: “…Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor…”.

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Muy pocos están dispuestos a escuchar, y aceptar lo que encontramos en: 2 Timoteo 2:19 cuando leemos: “…Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo…”.

La realidad del caso es que si las cosas continúan como van, el número de cristianos será bien poco cuando regrese el Señor. Digo esto porque para ser visto por Dios como un cristiano fiel, tenemos que hacer mucho más que confesar el nombre de Jesús [1]. Como he dicho en numerosas ocasiones, es bien fácil decir que somos cristianos, pero decirlo no es suficiente [2]. Dile a la persona que tienes a tu lado: tenemos que ser hacedores de la palabra.

Para ser agradables y aceptados por Dios, tenemos que perseverar en conducir una vida en santidad, y sometida a la voluntad de Dios [3]. Así que el peligro para el cristiano son las falsas doctrinas y enseñanzas; el peligro para el cristiano es cambiar la bendición de Dios por la conveniencia. ¿Qué podemos hacer para evitar el peligro?

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna…”  Las palabras claves aquí son: “…edificándoos sobre vuestra santísima fe…”

En otras palabras, no podemos aceptar todo lo que escuchamos, sino que tenemos que comprobarlo todo con la Palabra de Dios. Como les dije hace un breve instante, los falsos líderes y maestros son responsables de desviar y apartar a muchos de la verdad de Dios, pero el cristiano es el único que decide el final. ¿Por qué digo esto?