Predicas Cristianas

Paciencia

Armar un rompecabezas es un proceso que lleva horas o quizás días y/o semanas dependiendo del tipo de imagen que sea; especialmente bajo las circunstancias que les acabo de describir.

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Armar un rompecabezas bajo la circunstancia que les describí sería un proceso extenso y difícil; en otras palabras sería un proceso donde nuestra paciencia será esencial. Nuestro caminar cristiano es de igual manera.

La realidad de todo es que nuestro caminar con Cristo es un proceso que en ocasiones se nos hace difícil, y definitivamente es extenso.  Digo esto porque al igual que el rompecabezas, nosotros tenemos un conocimiento básico de cómo armarlo, pero no sabremos como lucirá hasta que no lo terminemos.

Nosotros tenemos un conocimiento básico de lo que Dios quiere y demanda de nosotros. Nosotros sabemos que las cosas no suceden por coincidencia sino por la voluntad de Dios. Esto es algo que queda muy bien declarado en Apocalipsis 4:11 cuando leemos: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” Pero aunque poseemos éste conocimiento, nosotros no tenemos una imagen completa de lo que Dios tiene para con nosotros o en nuestra vida.

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Nuestro caminar Cristiano es similar a un rompecabezas; similar en el sentido que si no tomamos el tiempo de poner todas las piezas juntas, si no ejercemos paciencia y determinación, entonces nunca llegaremos al entendimiento de lo que Dios tiene para nosotros, en otras palabras no alcanzaremos ver la imagen completa. No alcanzaremos ver el propósito de Dios en todo.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”.

En estos versículos podemos ver claramente que se nos da una instrucción específica. Aquí vemos que se nos dice a nuestra fe tenemos que añadirle unos elementos esenciales. En otras palabras vemos que se nos dice que nuestra fe tiene que crecer en varias áreas, y más que todo tiene que crecer en la paciencia.

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Si queremos recibir las bendiciones de Dios, tenemos que ser pacientes y esperar en Él. Esto es algo que queda bien reflejado en Hebreos 10:36 cuando leemos: “…porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.” .

El enemigo vendrá y tratara de confundirnos, el enemigo vendrá y tratara de sembrar dudas en nuestra mente. El enemigo tratara de confundirnos usando diferentes medios o recursos, y hasta tratara de apartarnos de la voluntad de Dios usando a creyentes que quizás no estén muy firmes, o a los que se dejan llevar por impulsos de la carne.

Pero cuando esto suceda tenemos que reconocerle por lo que es, tenemos que reconocer que es una oportunidad que el Señor nos brinda para que ejercitemos y demostremos nuestra paciencia. Es por eso que en Romanos 15:1 encontramos que se nos dice: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.” En otras palabras tenemos que demostrar nuestra paciencia y ayudarles a que reconozcan el error de sus maneras. Cuando

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somos pacientes y esperamos en Dios, absolutamente confiando en que Él hará las cosas a su debido tiempo, entonces recibiremos la bendición.

Sé que en ocasiones ser paciente no es nada fácil; yo confieso que de vez en cuando yo puedo ser algo impaciente. A mi también me gustaría ver las cosas resueltas de inmediato, especialmente cuando me toca pasar por una prueba o situación. Ser paciente y esperar en Dios no es algo fácil; como les dije, la mayoría de nosotros queremos las cosas no ahora, sino ayer.

Queremos las cosas de inmediato, pero preguntémonos: ¿Cómo serían las cosas si Dios demostrara el mismo nivel de paciencia nuestro? ¡Gloria a Dios por su paciencia! Si Dios tuviera nuestra impaciencia éste mundo se hubiese acabado hace ya mucho tiempo. Si Dios tuviera nuestra impaciencia el hombre ya no existiría. Pero, ¿por qué es Dios tan paciente con nosotros?

La razón es porque Él nos ama; el amor es otro elemento esencial que tenemos que añadirle a nuestra fe. Con un solo pensamiento Dios puede destruir éste mundo de maldad, con un solo pensamiento Dios puede desaparecer a toda criatura de ésta tierra, pero Él no lo ha querido así.

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Él desea que todos seamos salvos; esto es algo que queda bien claro en 1 Timoteo 2:3-4 cuando leemos: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” Dios puede juzgar al mundo en éste mismo momento, pero Él no lo ha hecho así. Todos aquí estamos gozando de no solo la gracia de Dios, sino también de su infinita paciencia. Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡gloria a Dios por su paciencia!.

Cuando somos pacientes, cuando nuestra fe es fortalecida con la paciencia, la Palabra de Dios nos dice: “Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”

En otras palabras, lo que Pedro nos esta diciendo aquí es que el pleno conocimiento de nuestro Señor Jesucristo depende de nuestro progreso en la fe, nuestro progreso en la paciencia; nuestro progreso en el amor; éste progreso tiene que ser una cosa constante.

No podemos detenernos en nuestro crecimiento, no podemos dudar, tenemos que perseverar. Cuando perseveramos con paciencia no existe situación que no podamos vencer. Cuando perseveramos con paciencia no existe obstáculo que no podamos superar.

Cuando perseveramos con paciencia no existe barrera que no podamos derrumbar. Ya nunca más estaremos ansiosos, sino esperaremos en Dios. Ya no estaremos sin dar buenos frutos, sino que nuestros frutos serán agradables a Dios.

Para concluir. Nuestra impaciencia puede causar que nos perdamos las bendiciones que Dios tiene para nosotros. No podemos ser impacientes, sino tenemos que confiar en Dios y que Él hará la obra en su tiempo. Ser pacientes en ocasiones es algo difícil, pero cuando esperamos en Dios siempre recibiremos fuerzas nuevas, siempre recibiremos las bendiciones que Él tiene para nosotros.

Es como nos dice la Palabra en Isaías 40:31 cuando leemos: “…pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” cuando esperamos en el Señor, Él nos fortalecerá en todo momento, Él nos ayudará a atravesar esas situaciones difíciles, Él removerá todo obstáculo y derrumbara toda obstrucción de nuestro camino.

Cuando esperamos en Dios, cuando demostramos paciencia, recibiremos la bendición que Él tiene para nosotros en el debido tiempo. Dile a la persona que tienes a tu lado: se paciente.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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