Agradecidos a Dios

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Agradecidos a Dios

Predicas Cristianas.. Texto Bíblico: Colosenses 1:1-8

Tema: Agradeciendo a Dios por su obra en nosotros

Introducción

Uno de los aspectos más difíciles de la vida de la iglesia es la convivencia con otros pecadores. La iglesia está compuesta por pecadores, pecadores redimidos por supuesto, pero al fin y al cabo pecadores [1].

Esto puede llegar a ser muy difícil. Esta convivencia muchas veces implica ser herido, perdonar a otros sin importar lo grave de la falta. Significa ver cómo las personas caen una y otra vez en los mismos pecados, y cuán duros pueden ser algunos para escuchar.

Es más, muchos cristianos están frustrados y llenos de amargura porque su iglesia no avanza. Tienen tiempo luchando contra ciertas debilidades y malas costumbres de otros, y sin embargo, en su iglesia no los escuchan. Entonces, nuestra tendencia natural es enojarnos mucho.

Hablamos mal de nuestros líderes y de otros hermanos. Somos fáciles para airarnos y para responder mal a otros. Es más, algunos llegan tan lejos, que andan constantemente de una iglesia a otra. ¡No hay iglesia que los satisfaga!

Sin embargo, no nos damos cuenta que haciendo esto no obedecemos a Dios, ni ayudamos para nada en la edificación de la iglesia. Puede que tengamos razón en la terquedad de muchos hermanos, en las carencias de la iglesia, o tengamos claras las soluciones. Pero eso no nos da permiso para pecar contra Dios y herir a nuestros hermanos.

Es por eso que hoy aprenderemos cómo enfrentar con buena actitud las dificultades de nuestras iglesias. Veamos lo que Pablo dice a los colosenses.

a. El inconveniente entre los colosenses.

En la iglesia de Colosas, habían judaizantes causando estragos con sus enseñanzas. Estos estaban enseñando que si no se circuncidaban, guardaban las fiestas, y se alejaban de los alimentos impuros, no podrían ser salvos (Colosenses 2:11-23).

Estas herejías ya habían causado muchos problemas y desviaciones en otras iglesias, como en Galicia, en Creta, en Éfeso, y otras más. El resultado de estas falsas enseñanzas es que, no sólo desaviaban a la gente de la verdad, sino que hacían que los creyentes pelearan entre sí.

b. La solución de Dios.

En toda la carta, Pablo resuelve este problema hablando sobre la suficiencia de Cristo para ellos (2:10). Cristo es suficiente para cada creyente. Y por eso, su palabra y su gracia son suficientes para ayudarnos en nuestras necesidades.

Y en este pasaje, Pablo comienza hablando sobre el agradecimiento. Esto es común de Pablo. El apóstol comienza casi todas sus cartas de esta manera. Esto va en consonancia con lo que él mismo ha enseñado. El agradecimiento a Dios es una forma de ser llenos del Espíritu, y de la Palabra de Cristo [2]. 

Por eso, este agradecimiento al comienzo de la carta no está allí por pura casualidad. Verdaderamente, los colosenses debían aprender a ser agradecidos con Dios, por las virtudes que les había dado. Nosotros también necesitamos aprender a edificar la iglesia con un corazón agradecido.

I. Agradecidos por su fe y amor (vers. 4)

a. Su fe

Lo primero por lo que Pablo agradece es por su fe. Epafras le había informado a Pablo y a sus compañeros de la fe que estos hermanos estaban teniendo. Es cierto que tenían ciertos problemas entre ellos. Sin embargo, esto no podía negar que Dios los estaba ayudando.

Los colosenses habían creído en el Señor Jesucristo. Eran verdaderos hermanos en la fe. Y no sólo habían creído, sino que había un notable crecimiento en la fe. Es decir, se notaban que cada vez avanzaban hacia la meta que Dios les había puesto.

b. Su amor

Pero no sólo era en cuanto a la fe, sino también en cuanto el amor. A pesar de los problemas que estaban teniendo, los Colosenses habían aprendido a amarse, a pesar de las dificultades. Esto tiene relevancia, si se compara con la iglesia de Corinto o de Galicia. En ambos lugares, los hermanos se valieron de esto para dividir a la iglesia [3]. Para devorarse unos a otros [4]. 

Es por eso que el tono es diferente en cada carta. En Gálatas y Corintios, Pablo es fuerte con ellos, porque habían dejado que la sabiduría humana y los apetitos de la carne dominaran. Sin embargo, a pesar de que las falsas doctrinas de los judaizantes habían causado problemas, los colosenses aprendieron a mantenerse en amor. ¡Eran ejemplares en su forma de responder!

c. La importancia de esto

Indudablemente, todos tenemos cosas así que agradecer en nuestras iglesias. Nuestras iglesias tienen muchas faltas y errores. Pero también tienen cosas buenas. Así que debemos aprender a agradecer a Dios por ellas.

II. Agradecidos por su esperanza (vers. 5)

a. ¿Qué es la esperanza?

Ahora, Pablo explica por qué los Colosenses actuaron de esta manera. Él dice que era a causa de la esperanza que está reservada en el cielo. Esta esperanza se refiere a la herencia eterna que recibiremos, cuando Jesucristo venga. Es decir, es la salvación eterna de nuestras almas.

Pero es importante ver cómo lo explica Pablo. Dice que es la esperanza “que os está guardada en el cielo” (vers. 5). Es decir, era una esperanza real, no era ficticia. Estaba siendo reservada para ser mostrada y cumplida en el momento adecuado.

b. Su relación con la fe y el amor

Esto fue lo que afectó tan positivamente a los Colosenses. Ellos entendieron muy bien que está esperanza era real. Y por tanto, la deseaban con muchas ansias. No era solamente un concepto teológico, había una verdadera expectativa en sus corazones.

Es por eso que, a pesar de los problemas que tenían, ellos tenían certeza en que Dios iba ayudarlos. No todo era oscuro, no todo estaba perdido. Ya que Dios iba a salvarlos completamente en el día final, Dios también los ayudaría en sus baches espirituales en el presente.

Por eso, estaban seguros de que Dios los asistiría en sus dificultades actuales. Por eso actuaron con amor y con fe. Ellos sabían que con la ayuda de Dios, todos esos problemas serían resueltos.

c. Aferrándonos a esta esperanza.

Debemos dejar de ser tan pesimistas con los pecados de otros. Dios puede ayudarnos en nuestras debilidades, y renovar a los hermanos que están en pecado. Cuán diferentes serían las cosas, si en vez de quejarnos o amagarnos, fuéramos agradecidos, y oráramos por nuestros hermanos.

III. Agradecidos con la Palabra (verss. 5-8)

a. Un fruto de la Palabra de Dios.

Ahora, el apóstol Pablo dice que esta esperanza, este amor y esta fe eran frutos de la Palabra de Dios. El apóstol dice que lo que estaba sucediendo en ellos era resultado  del avance del evangelio en todo el mundo (verss. 5-6).

Y es que el amor, la fe y la esperanza cristiana son frutos del evangelio. Estos no son frutos de la fuerza humana. Es una manifestación clara de que el reino de Dios está avanzando.

b. Por medio del trabajo de Epafras

Esta Palabra es predicada por el liderazgo de nuestra iglesia. Claro, contando que ellos sean fieles en la predicación de la verdad. Si esto es así, entonces, ellos son siervos de Dios para nuestro bien.

Pablo dice  que esta manera de vivir, ellos la habían aprendido de Epafras. Posiblemente, Epafras era el pastor de la iglesia de Colosas. Este era un consiervo de Pablo, un fiel servidor de Dios, alguien que se dedicó a pastorear a estos hermanos con el evangelio. Y este fue el resultado en sus vidas.

Es por eso que desobedecer al liderazgo de nuestra iglesia no siempre es lo más conveniente. Por lo menos, no mientras nos predican la Palabra de Dios. Cuando tenemos un corazón humilde, y recibimos los consejos y correcciones de nuestros líderes, llevamos mucho fruto.

c. El poder del Espíritu

No obstante, esto tampoco es razón para que idolatremos a nuestros líderes. Porque ellos son solamente servidores, Dios es el que hace crecer [5]. Y esto es precisamente lo que dice Pablo en el versículo 8. Dice que su amor era en el Espíritu.

Conclusión

Por tanto, esta es la manera en que la escritura ha estipulado que enfrentemos las diferentes dificultades en nuestras iglesias. Esto es lo que hemos aprendido hoy.

Esta es la forma en que Cristo ha establecido para crecer como iglesia. Tener fe, amarnos unos a otros, estar firmes en su esperanza, y ser fieles a su Palabra. Haciendo así, haremos lo que agrada al Señor, y ayudaremos a la edificación de la iglesia.

Aplicaciones

a. Seamos agradecidos

Debemos cambiar la amargura, el enojo, y las quejas por alabanzas a Dios. No se trata de que dejemos de enfrentar el problema. Se trata de que lo hagamos con la actitud que agrada a Dios. Esos pecados son desagradables ante el Señor, y no facilitan la solución de ningún problema. Cambiemos esa actitud por agradecimiento, y probablemente, todo sea diferente.

b. Tengamos fe

En segundo lugar, tengamos fe en Dios. Confiemos en que Dios es fiel con su Palabra. Si clamamos a Él, Él nos ayudará en nuestras situaciones. Si oramos por un hermano, el Señor responderá. Dejemos de ser pesimistas. Tengamos confianza en que la gracia de Dios puede ayudarnos a salir de los problemas que tengamos.

c. Amémonos unos a otros

Este es quizás el lugar donde más fallamos. Cuando los pecados de otros se muestran, nos tratamos con odio y aspereza. Nuestra respuesta natural es la ira, o el rencor. Pero así no ha diseñado Dios que edifiquemos la iglesia. Sea cual sea la situación, no podemos dejar el amor fraternal a un lado.

d. Obedezcamos la Palabra de Dios

Por último, y más importante, la Palabra de Dios debe tener una preeminencia en nosotros. Las herejías, las desviaciones, y los conflictos surgen por una desviación de la Palabra de Dios. No ayudaremos a nadie, ni siquiera a nosotros mismos, si actuamos por nuestra cuenta. La escritura debe moldear nuestras vidas. Busquemos que todo se haga conforme a su Palabra.

[1] Romanos 3:23

[2] Efesios 5:18-20; Colosenses 3:16-17

[3] 1 Corintios 1:10-11

[4] Gálatas 5:14-15

[5] 1 Corintios 3:5-7

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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