La mayor razón por la que ellos no le reconocieron de inmediato, y la razón por la que muchos de los discípulos, y aún los apóstoles no creyeron inicialmente que Él había resucitado, fue porque ellos no habían prestado atención la Palabra de Dios.

¿Por qué digo esto?

Lo digo porque lo que aconteció en la vida del Señor no fue por casualidad, por capricho, o voluntad del hombre. Todo lo que había acontecido había sido profetizado por el Señor, y los profetas del Antiguo Testamento.

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